
Las Guerras del Banano: el Intervencionismo Estadounidense En America Central y el Caribe, 1898-1934
Introduccion
Entre 1898 y 1934, los Estados Unidos llevaron a cabo una serie de intervenciones militares en America Central y el Caribe que transformarian de manera permanente el panorama politico, economico y cultural del hemisferio occidental. Los historiadores y academicos han agrupado estos episodios interconectados de intervencion armada, diplomacia de canoneros y ocupacion prolongada bajo el termino colectivo las Guerras del Banano, una denominacion que captura tanto las motivaciones comerciales que impulsaban la politica exterior estadounidense como las consecuencias duraderas de esa politica para millones de personas en toda la region. Las intervenciones afectaron a Cuba, Panama, Nicaragua, Haiti, la Republica Dominicana, Honduras y Mexico, y fueron ejecutadas abrumadoramente por el Cuerpo de Marines de los Estados Unidos, cuyos oficiales y soldados pasaron anos policiando naciones extranjeras, suprimiendo insurgencias, entrenando constabularios locales y protegiendo los intereses financieros de corporaciones estadounidenses.
Las Guerras del Banano no fueron accidentales ni improvisadas. Surgieron de un conjunto coherente, aunque a veces contradictorio, de imperativos ideologicos, estrategicos y economicos. Los responsables de la politica estadounidense creyeron genuinamente que estaban extendiendo las bendiciones de la civilizacion a republicas desordenadas incapaces de gobernarse a si mismas. Tambien creyeron que sin la supervision estadounidense, las potencias europeas aprovecharian la inestabilidad financiera de los gobiernos caribenos y centroamericanos como pretexto para la expansion territorial en el hemisferio occidental, amenazando a los propios Estados Unidos. Y eran plenamente conscientes de que los intereses comerciales estadounidenses, sobre todo la United Fruit Company y una constelacion de casas bancarias y operadores ferroviarios, habian invertido decenas de millones de dolares en la region y esperaban que Washington protegiera esas inversiones. Estas motivaciones se reforzaban mutuamente y produjeron una politica de intervencion recurrente que no seria formalmente repudiada hasta que Franklin Delano Roosevelt proclamo su Politica del Buen Vecino en 1933 y completo los retiros de los Marines al ano siguiente.
Comprender las Guerras del Banano requiere prestar atencion a los contornos especificos de cada intervencion, a los actores locales que resistieron y colaboraron con el poder estadounidense, y a las fuerzas estructurales mas amplias que hicieron que la expansion estadounidense en la cuenca del Caribe pareciera tanto natural como necesaria para quienes la llevaban a cabo. Tambien requiere atencion a quienes contestaron esa expansion en todos los niveles, desde los guerrilleros de las tierras altas nicaraguenses hasta los ejercitos de campesinos haitianos conocidos como cacos, desde los nacionalistas cubanos que resentian la Enmienda Platt hasta los politicos panamenos que se rebelaban contra los terminos del tratado canalero. La historia de las Guerras del Banano es inseparable de la historia de la resistencia a ellas, y el legado de ambas moldea las relaciones interamericanas hasta el dia de hoy.
La complejidad de este periodo radica en que no puede ser reducida a una simple narrativa de victima y agresor, aunque la asimetria de poder entre los Estados Unidos y los paises intervenidos era abrumadora y las consecuencias del intervencionismo estadounidense para las poblaciones locales fueron frecuentemente devastadoras. Existian sectores de las elites latinoamericanas que dieron la bienvenida a la presencia estadounidense como garantia de estabilidad politica y proteccion frente a rivales internos. Existian tambien corrientes del pensamiento liberal latinoamericano que veian en la modernizacion impulsada por el capital extranjero una vía hacia el progreso economico. Pero la experiencia mayoritaria de la poblacion trabajadora y campesina de los paises ocupados fue la de una imposicion violenta de orden externo que beneficiaba principalmente a los inversores extranjeros y a las elites locales que se acomodaban a ellos.
Origenes del Expansionismo Estadounidense: la Guerra Hispano-Estadounidense y Sus Consecuencias
Las Guerras del Banano no pueden comprenderse sin la Guerra Hispano-Estadounidense de 1898, que fue en si misma el producto de decadas de pensamiento y practica expansionista estadounidense. En los anos que precedieron a 1898, estrategas, intelectuales y politicos estadounidenses habian desarrollado una sofisticada justificacion para la proyeccion del poder estadounidense mas alla de los Estados Unidos continentales. Alfred Thayer Mahan, el historiador y estratega naval, argumentaba que la grandeza nacional dependia del poder maritimo, y que el poder maritimo requeria bases en el extranjero, estaciones de carbon y una marina mercante para proyectarlo y sostenerlo. Las ideas de Mahan encontraron un publico entusiasta en Theodore Roosevelt, Henry Cabot Lodge y toda una generacion de lideres estadounidenses que creyeron que el destino de su pais no residia meramente en la expansion continental hacia el oeste, sino en la influencia global.
El detonante inmediato de la guerra con Espana fue la insurreccion cubana que habia estado desgastando la isla desde 1895. Las autoridades espanolas, intentando suprimir un movimiento de independencia profundamente popular, recurrieron a brutales politicas de concentracion que produjeron sufrimiento y muerte masivos entre la poblacion civil. Los periodicos estadounidenses, en particular la prensa sensacionalista asociada con William Randolph Hearst y Joseph Pulitzer, informaron de estas condiciones en terminos vividos y a veces exagerados, avivando la indignacion popular. Cuando el acorazado USS Maine exploto en el puerto de La Habana en febrero de 1898 bajo circunstancias que siguen siendo objeto de debate hasta el dia de hoy, el clamor por la guerra se volvio irresistible. El Congreso declaro la guerra a Espana en abril de 1898.
La guerra en si duro solo unos pocos meses. Las fuerzas estadounidenses derrotaron a los ejercitos espanoles en Cuba y Puerto Rico, y simultaneamente aplastaron las fuerzas navales y terrestres espanolas en Filipinas. Espana se rindio y cedió todas sus posesiones imperiales restantes. Cuba se convirtio en nominalmente independiente, Puerto Rico y Guam se convirtieron en territorios estadounidenses, y los Estados Unidos compraron Filipinas por veinte millones de dolares. De la noche a la manana, los Estados Unidos se habian convertido en una potencia colonial con intereses estrategicos que se extendian desde el Caribe hasta el Pacifico occidental.
Las consecuencias de la Guerra Hispano-Estadounidense transformaron la politica exterior estadounidense en la cuenca del Caribe. Cuba fue colocada bajo ocupacion militar estadounidense de 1898 a 1902, durante la cual las autoridades estadounidenses supervisaron la redaccion de una constitucion cubana, la construccion de infraestructura y la reorganizacion de los sistemas de salud publica. Pero los estadounidenses tambien insistieron en incluir en esa constitucion una disposicion conocida como la Enmienda Platt, nombrada asi por el senador Orville Platt de Connecticut, que otorgaba a los Estados Unidos el derecho de intervenir en los asuntos cubanos para preservar la independencia cubana y mantener un gobierno capaz de proteger la vida, la propiedad y la libertad individual. La Enmienda Platt tambien autorizaba a los Estados Unidos a arrendar o comprar estaciones navales en Cuba, lo que resulto en el establecimiento de la base naval en la Bahia de Guantanamo, una base que los Estados Unidos conservan hasta el dia de hoy. Cuba entro asi en la independencia nominal en 1902 ya agobiada por un instrumento juridico formal que limitaba severamente su soberania.
La logica de la Enmienda Platt reflejaba una conviccion estadounidense mas amplia de que el autogobierno requeria ciertas condiciones previas de orden politico y social que muchas sociedades caribenas y centroamericanas supuestamente carecian. Los funcionarios y oficiales militares estadounidenses expresaron con frecuencia opiniones abiertamente paternalistas y racialmente condescendientes sobre los pueblos que gobernaban, describiendolos como incapaces de un autogobierno estable y necesitados de la tutela estadounidense. Estas opiniones no eran meramente los prejuicios de oficiales individuales; estaban integradas en la cultura institucional de los establecimientos militares y diplomaticos estadounidenses y servian como justificacion ideologica para politicas que de otro modo habrian sido dificiles de defender.
La Doctrina Monroe y el Corolario Roosevelt
La base filosofica de la intervencion estadounidense en el hemisferio occidental descansaba en la Doctrina Monroe, una declaracion de politica enunciada por el presidente James Monroe en 1823 que declaraba el hemisferio occidental cerrado a la nueva colonizacion europea y advertia a las potencias europeas contra la interferencia en los asuntos de las naciones americanas independientes. Durante la mayor parte del siglo XIX, la Doctrina Monroe fue mas aspiracion que politica, ya que los Estados Unidos carecian del poder militar y naval para hacerla cumplir y dependian en gran medida del poder maritimo britanico para mantener a raya las ambiciones europeas. Pero hacia el cambio de siglo, la situacion habia cambiado dramaticamente. Los Estados Unidos se habian industrializado, habian construido una marina moderna y estaban preparados para afirmar en serio la dominacion regional.
La transformacion de la Doctrina Monroe de una declaracion defensiva en una justificacion activa de la intervencion estadounidense se produjo principalmente a traves del Corolario Roosevelt, que el presidente Theodore Roosevelt articuló en 1904 en respuesta a una crisis en la Republica Dominicana. Varias potencias europeas, incluidas Alemania e Italia, habian enviado barcos de guerra a aguas venezolanas en 1902 para imponer el cobro de deudas, una accion que alarmo a los estrategas estadounidenses que temian que pudiera proporcionar un pretexto para establecer cabezas de puente europeas en el Caribe. Roosevelt resolvio que los Estados Unidos no permitirian que las potencias europeas intervinieran en el hemisferio occidental por ninguna razon, incluido el cobro legitimo de deudas, pero que este compromiso requeria que los Estados Unidos se aseguraran de que las naciones del hemisferio occidental cumplieran realmente sus obligaciones internacionales.
El Corolario Roosevelt declaro, por tanto, que los Estados Unidos tenian no solo el derecho sino el deber de intervenir en las naciones latinoamericanas y caribenas cuya inestabilidad cronica e irresponsabilidad fiscal pudieran invitar a la interferencia europea. Roosevelt declaro claramente que si una nacion demostraba ser incapaz de mantener el orden o cumplir sus obligaciones financieras, los Estados Unidos se verian obligados a ejercer un poder policial internacional. Esta declaracion reoriento fundamentalmente la Doctrina Monroe de una declaracion sobre el comportamiento europeo a una justificacion de la accion estadounidense. Donde Monroe habia dicho a los europeos que se mantuvieran alejados, Roosevelt le dijo a las naciones del hemisferio occidental que se comportaran o enfrentaran la intervencion estadounidense.
Las consecuencias practicas del Corolario Roosevelt fueron inmediatas. Los Estados Unidos se hicieron cargo de las aduanas de la Republica Dominicana en 1905, asignando funcionarios estadounidenses para recaudar los derechos de importacion y asignar los ingresos entre los pagos de la deuda a los acreedores extranjeros y los gastos operativos del gobierno dominicano. Este acuerdo, formalmente establecido a traves de un acuerdo ejecutivo y mas tarde por tratado, establecio una plantilla para la intervencion financiera estadounidense que seria replicada en toda la region en decadas posteriores. El control estadounidense de los ingresos aduaneros dio a Washington un enorme apalancamiento sobre los gobiernos locales, ya que los derechos aduaneros eran tipicamente la principal fuente de ingresos del gobierno en estas economias exportadoras agrarias.
Los presidentes posteriores a Roosevelt extendieron y elaboraron el Corolario. William Howard Taft desarrollo lo que se conocio como la Diplomacia del Dolar, un intento explicito de reemplazar la influencia financiera europea en el Caribe y America Central con capital estadounidense, en la teoria de que los banqueros y tenedores de bonos estadounidenses serian socios mas cooperativos para Washington y mas favorables a la estabilidad regional que sus contrapartes europeas. Woodrow Wilson, a pesar de su profesado compromiso con los principios democraticos y la autodeterminacion, continuo e intensifico en algunos aspectos el patron de intervencion, autorizando las ocupaciones de Haiti y la Republica Dominicana e involucrando repetidamente a las fuerzas estadounidenses en los asuntos mexicanos.
La United Fruit Company y el Ascenso de las Republicas Bananeras
Ningun examen de las Guerras del Banano esta completo sin una atencion sostenida a la United Fruit Company, el gigante corporativo estadounidense cuyos intereses tanto reflejaron como dieron forma a la politica estadounidense en toda la region. La United Fruit Company fue incorporada en 1899, producto de una fusion entre la Boston Fruit Company y las empresas centroamericanas de Minor C. Keith, un constructor de ferrocarriles y empresario bananero que habia pasado anos construyendo ferrocarriles por Costa Rica y el istmo en general. Keith habia descubierto que los platanos cultivados a lo largo de los derechos de paso del ferrocarril podian exportarse rentablemente a los Estados Unidos, y habia construido un imperio comercial sobre ese descubrimiento. La Boston Fruit Company aportaba su extensa red de distribucion en los Estados Unidos y su flota de barcos refrigeradores. Juntas, las empresas fusionadas crearon una entidad con el capital, la logistica y las conexiones politicas para dominar la produccion y exportacion de frutas tropicales en toda una region.
Para la decada de 1910, la United Fruit Company se habia convertido en uno de los mayores empleadores y propietarios de tierras en America Central. La empresa poseía vastas plantaciones de banano en Guatemala, Honduras, Costa Rica, Panama, Colombia y Cuba. Controlaba la Gran Flota Blanca, una gran flota de barcos refrigeradores que transportaba platanos y otros bienes entre los tropicos y los puertos estadounidenses. Poseía ferrocarriles, telegrafos, instalaciones portuarias y pueblos de empresa en los que miles de trabajadores vivian en condiciones enteramente controladas por la corporacion. En algunos paises, la United Fruit tenia mas tierras que el gobierno nacional y su infraestructura superaba la infraestructura publica de los paises en los que operaba.
La influencia politica de la United Fruit era enorme y deliberadamente cultivada. Los funcionarios de la empresa mantenian estrechas relaciones con diplomaticos y oficiales militares estadounidenses en toda la region. La empresa ejercia un intenso cabildeo en Washington para lograr politicas favorables a sus operaciones, incluido el uso de la fuerza militar para estabilizar situaciones politicas que amenazaban sus plantaciones o cadenas de suministro. Cuando los gobiernos hondurenos resultaban insuficientemente cooperativos, la United Fruit podia contar con la presion diplomatica estadounidense, y a veces directamente militar, para que entraran en razon. El termino republica bananera, acunado a principios del siglo XX, capturo la realidad de los estados en los que una sola corporacion extranjera ejercia una influencia decisiva sobre la politica nacional.
La United Fruit Company tambien desempeno un papel directo en la configuracion de las situaciones politicas que justificaban la intervencion estadounidense. La empresa apoyaba a las facciones politicas que ofrecian concesiones favorables y se oponia a las que amenazaban sus intereses. Proporcionaba apoyo financiero a gobiernos amigos y asistia en la organizacion de golpes de estado contra los hostiles. Su capacidad de cortar los ingresos de exportacion de un pais negandose a comprar su fruta le daba un enorme apalancamiento sobre los gobiernos dependientes de esos ingresos. En Honduras, las exenciones fiscales, las concesiones de tierras y las concesiones ferroviarias de la empresa eran tan extensas que los criticos describieron el pais como existiendo principalmente para beneficio de la United Fruit.
La relacion entre la United Fruit y el gobierno de los Estados Unidos no era simplemente la de una captura corporativa. Los funcionarios estadounidenses a menudo perseguian objetivos estrategicos que divergian de los intereses comerciales inmediatos de la United Fruit, y la influencia de la empresa sobre la politica era genuina pero no absoluta. Sin embargo, la presencia de grandes intereses empresariales estadounidenses en toda la region crea un incentivo estructural para la intervencion que operaba independientemente de cualquier crisis particular. Los inversores estadounidenses tenian dinero real en juego, los ciudadanos estadounidenses estaban empleados en la region, y la perdida de esas inversiones o la interrupcion de esas operaciones creaban presion politica sobre Washington para actuar. Las Guerras del Banano no fueron simplemente el resultado de que la United Fruit manipulara los hilos en Washington; fueron el resultado de un conjunto de intereses economicos y estrategicos que resultaron coincidir estrechamente con las preferencias de la empresa.
El concepto de republica bananera merece una atencion especial porque, aunque nacido como descripcion de una realidad especifica, ha persistido como metafora critica del subdesarrollo politico y la dependencia economica. En los paises donde la United Fruit dominaba, la empresa no solo controlaba las plantaciones de platano sino que frecuentemente operaba los unico ferrocarriles existentes, los puertos, los servicios telegraficos y de comunicacion, y las tiendas donde los trabajadores debian comprar sus bienes de primera necesidad. Los trabajadores de las plantaciones vivian en condiciones de semiservitud, con salarios que apenas alcanzaban para cubrir sus necesidades basicas y con muy poca capacidad de organizacion sindical. Los intentos de organizacion laboral eran frecuentemente aplastados con la colaboracion de las autoridades locales y, cuando estas se mostraban insuficientes, con la amenaza o el uso directo de la intervencion estadounidense.
La Intervencion En Cuba y la Enmienda Platt
Cuba ocupo un lugar central y recurrente en el periodo de las Guerras del Banano, en parte por su proximidad a los Estados Unidos y en parte porque los terminos de la Enmienda Platt crearon un marco juridico explicito para la repetida implicacion estadounidense. Tras el final formal de la primera ocupacion estadounidense en 1902, Cuba lucho por establecer instituciones republicanas estables frente a la intensa competencia politica, la desigualdad social, las tensiones raciales y los efectos distorsionadores de la dominacion economica estadounidense. El azucar habia reemplazado al tabaco y otros cultivos como principal producto de exportacion, y el capital estadounidense habia fluido hacia la industria azucarera, dando a los inversores estadounidenses una gran participacion en la estabilidad politica cubana.
La primera invocacion de la Enmienda Platt se produjo en 1906, cuando una eleccion impugnada produjo un levantamiento armado contra el gobierno del presidente Tomas Estrada Palma. Tanto la faccion gobernante como sus oponentes apelaron a los Estados Unidos, y Roosevelt, reticente pero convencido de que la clase politica cubana no podia resolver la crisis sin asistencia exterior, autorizo una segunda ocupacion estadounidense que duro hasta 1909. Los estadounidenses establecieron un gobierno provisional bajo el secretario de Guerra William Howard Taft y posteriormente bajo el gobernador Charles Magoon, quien organizo nuevas elecciones e intento construir un servicio civil mas profesional. Las fuerzas estadounidenses regresaron de nuevo en 1912 para suprimir una rebelion de activistas politicos afrocubanos que protestaban por la discriminacion racial, y de nuevo desde 1917 hasta 1922 durante un periodo de renovada inestabilidad politica.
La Enmienda Platt sirvio asi su funcion disenada, dando a sucesivas administraciones estadounidenses un pretexto juridico para intervenir siempre que las condiciones politicas cubanas parecieran amenazar los intereses estadounidenses o las vidas y propiedades estadounidenses. Pero la enmienda era amargamente resentida por los nacionalistas cubanos, que la consideraban como la encarnacion formal del estatus subordinado de su pais. La monocultura azucarera que el capital estadounidense habia fomentado hacia que la economia de Cuba dependiera de los mercados estadounidenses y fuera vulnerable a la manipulacion de precios por parte de los Estados Unidos. Las empresas estadounidenses poseian la mayor parte de las mejores tierras agricolas de Cuba, sus servicios publicos y gran parte de su infraestructura de transporte. La soberania cubana era real en terminos formales pero severamente limitada en la practica.
El Canal de Panama: Una Nacion Nacida de la Ambicion
La creacion de la Zona del Canal de Panama es uno de los ejemplos mas llamativos del poder estadounidense remodelando el mapa politico durante la era de las Guerras del Banano. El imperativo estrategico de un canal que conectara el Atlantico y el Pacifico era evidente desde hacia decadas, pero la pregunta de donde construirlo y bajo la autoridad de quien permanecia sin resolver. Una empresa francesa habia intentado construir un canal a traves de la provincia colombiana de Panama en la decada de 1880 pero habia fracasado catastroficamente, dejando tras de si enormes deudas y una ruta parcialmente excavada. A principios de siglo, los estrategas estadounidenses habian concluido que los Estados Unidos necesitaban completar el canal, tanto para facilitar las operaciones navales entre los dos oceanos como para promover los intereses comerciales estadounidenses en el Pacifico.
El obstaculo era Colombia, que poseía la provincia de Panama y cuyo senado rechazo los terminos de un tratado estadounidense en 1903, exigiendo una mejor compensacion financiera. La administracion Roosevelt estaba furiosa por este rechazo y comenzo a explorar alternativas. Un ingeniero frances llamado Philippe Bunau-Varilla, que tenia un considerable interes financiero en vender los fallidos activos del canal frances a los estadounidenses, organizo y financio un movimiento de independencia panameno con pleno conocimiento y tacito apoyo de la administracion Roosevelt. Cuando los separatistas panamenos declararon la independencia en noviembre de 1903, Roosevelt ordeno inmediatamente a las fuerzas navales estadounidenses que impidieran que las tropas colombianas cruzaran el istmo para suprimir la rebelion.
A los pocos dias de la declaracion de independencia panamena, Bunau-Varilla, que se habia nombrado representante diplomatico de Panama en Washington, firmo el Tratado Hay-Bunau-Varilla, concediendo a los Estados Unidos el derecho a construir y operar un canal a traves de una zona de diez millas de ancho a perpetuidad, con los Estados Unidos pagando diez millones de dolares y un arrendamiento anual de doscientos cincuenta mil dolares. Los terminos eran extraordinariamente favorables para los Estados Unidos y mas tarde fueron resentidos por los panamenos como un acuerdo impuesto bajo coercion. La construccion del canal prosiguio de 1904 a 1914, uno de los proyectos de ingenieria mas grandes y tecnicamente exigentes de la historia humana, logrado al costo de miles de vidas de trabajadores, principalmente por la fiebre amarilla, la malaria y los accidentes industriales.
La Zona del Canal se convirtio, en efecto, en una colonia estadounidense en el corazon de Panama. La ley estadounidense gobernaba la Zona, la moneda estadounidense circulaba dentro de ella, los trabajadores estadounidenses disfrutaban de salarios sustancialmente mas altos y mejores condiciones de vida que los panamenos empleados en el mismo trabajo, y los Estados Unidos mantuvieron el derecho de intervenir en los asuntos panamenos para proteger el canal. Este acuerdo genero resentimiento entre los panamenos que bullirïa durante decadas y eventualmente estallaria en disturbios y confrontaciones politicas durante la segunda mitad del siglo XX. El tratado Torrijos-Carter de 1977, que establecio un calendario para la transferencia del canal a la soberania panamena completa para el ano 2000, fue en parte una respuesta tardia a los agravios acumulados desde la era de las Guerras del Banano.
La Ocupacion de la Republica Dominicana
La Republica Dominicana habia sido el caso de prueba original para el Corolario Roosevelt y el acuerdo de receptoria aduanera, y siguio siendo un foco recurrente de atencion estadounidense durante todo el periodo de las Guerras del Banano. La inestabilidad politica del pais, sus cronicas dificultades fiscales y su incapacidad para atender grandes deudas con acreedores europeos y estadounidenses lo convirtieron en un candidato principal para el tipo de supervision financiera que los responsables de la politica estadounidense creyeron que restableceria el orden.
La receptoria aduanera establecida en 1905 ayudo a estabilizar las finanzas dominicanas pero no acabo con la violencia politica ni resolvio las tensiones subyacentes que la producian. El pais continuo experimentando golpes de estado, contragolpes y conflictos civiles durante la siguiente decada. En 1916, la administracion Wilson concluyo que era necesaria una intervencion mas directa y ordeno una ocupacion militar estadounidense que duraria hasta 1924. Los Marines desarmaron a la poblacion, suprimieron la resistencia guerrillera, reorganizaron el gobierno, construyeron carreteras y escuelas, y entrenaron una nueva constabularia nacional.
La ocupacion militar no estuvo exenta de logros en terminos puramente materiales. Los estadounidenses construyeron infraestructura y mejoraron la salud publica. Pero la ocupacion tambien estuvo caracterizada por la violencia sistematica contra los civiles dominicanos, la detencion arbitraria, el trabajo forzado en proyectos de construccion de carreteras y la supresion de la actividad politica. La constabularia entrenada por los oficiales estadounidenses proporcionaria mas tarde la base organizativa para la dictadura de Rafael Trujillo, quien tomo el poder en 1930 y goberno el pais con extrema brutalidad durante mas de tres decadas, apoyado en momentos criticos por el reconocimiento y la buena voluntad estadounidenses. La conexion entre la ocupacion estadounidense y la dictadura de Trujillo no fue accidental; Trujillo ascendio por los rangos de la constabularia que los oficiales estadounidenses habian construido.
El caso dominicano ilustra de manera particularmente clara una de las paradojas fundamentales de las Guerras del Banano: la tendencia de las intervenciones estadounidenses a crear las mismas condiciones de autoritarismo y violencia politica que supuestamente habian sido emprendidas para remediar. Al entrenar y equipar una constabularia disciplinada y luego retirar los controles politicos que hubieran limitado su poder, los estadounidenses crearon un instrumento que podia ser utilizado por el hombre que llegara a controlarlo para propios fines de consolidacion del poder. Trujillo, que habia sido promovido y apoyado por los oficiales estadounidenses de la ocupacion como un lider prometedor, empleo ese instrumento con una brutalidad que dejo un rastro de horror que duro hasta su asesinato en 1961.
La Ocupacion Haitiana: Diecinueve Anos de Dominio Militar
La ocupacion estadounidense de Haiti, que duro de 1915 a 1934, fue en algunos aspectos la mas extensa y consecuente de todas las intervenciones de las Guerras del Banano. Haiti era la republica independiente mas antigua del hemisferio occidental, producto de la unica revolucion de esclavos exitosa de la historia, y habia mantenido su independencia a traves de una combinacion de fiero nacionalismo, pagos de reparaciones francesas y aislamiento geografico. Para principios del siglo XX, sin embargo, las finanzas de Haiti se encontraban en cronica desorden, su sistema politico estaba dominado por una pequena elite afro-haitiana que pasaba por la presidencia con desconcertante frecuencia, y varias potencias europeas tenian participaciones significativas en su deuda nacional.
El detonante inmediato de la intervencion estadounidense en julio de 1915 fue el asesinato del presidente haitiano Guillaume Sam por una turba, ella misma provocada por la orden de Sam de ejecutar a prisioneros politicos. La administracion Wilson, preocupada por los intereses comerciales alemanes en Haiti y alarmada por el caos politico, ordeno a los Marines desembarcar y restablecer el orden. Desde el momento de su llegada, los estadounidenses procedieron a tomar el control de las instituciones haitianas de maneras que iban mucho mas alla de cualquier mandato temporal de mantenimiento de la paz. Los Marines se apoderaron del control de las aduanas, el banco nacional y eventualmente todo el aparato gubernamental. Una nueva constitucion haitiana, redactada con aportaciones estadounidenses, fue ratificada en 1918 bajo condiciones de ocupacion; entre sus disposiciones estaba la eliminacion de la prohibicion tradicional de la propiedad de tierras por extranjeros en Haiti, abriendo el pais a la inversion estadounidense.
La ocupacion encontro una feroz resistencia de los guerrilleros campesinos cacos del campo haitiano, que tenian una tradicion de resistir la interferencia extranjera que se remontaba a la era revolucionaria. El lider caco mas formidable fue Charlemagne Peralte, un ex oficial militar haitiano que organizo una sostenida campana guerrillera contra los ocupantes de 1918 a 1919. Las autoridades estadounidenses describieron a Peralte y sus combatientes como bandidos, usando el mismo lenguaje deshumanizador que aplicaban a los combatientes de resistencia en otros lugares de la region, pero Peralte era un verdadero nacionalista que enmarcaba su lucha en terminos de soberania y dignidad haitiana. Los Marines mataron a Peralte el 31 de octubre de 1919 a traves de una operacion de infiltracion encubierta, expusieron su cuerpo publicamente y rompieron en gran medida la resistencia caco organizada, aunque la violencia esporadica continuo durante anos.
Las dimensiones sociales y raciales de la ocupacion haitiana fueron particularmente marcadas. Los Marines estadounidenses trajeron consigo las actitudes raciales prevalecientes en el Sur segregado de los Estados Unidos, muchos de ellos habiendo servido o crecido en ese ambiente. Impusieron una rigida jerarquia racial en sus tratos con los haitianos, reservaron los mejores puestos en el gobierno de ocupacion para los miembros de piel mas clara de la elite de Haiti, y sometieron a la poblacion haitiana a un sistema de trabajo forzado para la construccion de carreteras conocido como la corvee que recordaba los peores abusos de la era colonial. Los intelectuales y politicos nacionalistas haitianos organizaron una sostenida oposicion a la ocupacion, y para fines de la decada de 1920, tras un importante levantamiento en 1929 que resulto en que las fuerzas estadounidenses mataran a civiles haitianos en Aux Cayes, la opinion interna estadounidense habia comenzado a volverse contra la ocupacion tambien.
La resistencia cultural haitiana a la ocupacion merece una atencion especial. El movimiento intelectual que llego a ser conocido como Indigenismo, defendido por escritores y pensadores como Jean Price-Mars, desafio explicitamente las suposiciones culturales de la ocupacion estadounidense al celebrar la herencia africana haitiana, las practicas religiosas del Vodu y las formas culturales populares que los ocupantes habian desestimado como atrasadas o salvajes. Price-Mars, en su obra Ainsi parla l'oncle, publicada en 1928, hizo un llamado a los intelectuales haitianos a rechazar el eurocentrismo asimilacionista y a redescubrir y valorar las tradiciones culturales afro-haitianas como fuente de identidad nacional. Este nacionalismo cultural era tambien una forma de resistencia politica, afirmando la dignidad y el valor de la civilizacion haitiana frente a las reclamaciones implicitas de superioridad estadounidense.
Nicaragua: la Sombra Mas Larga
Ningun pais de la region experimento las Guerras del Banano de manera mas intensa o durante un periodo continuo mas largo que Nicaragua. La participacion estadounidense en los asuntos nicaraguenses se remontaba a mediados del siglo XIX, cuando el filibustero estadounidense William Walker se apodero brevemente del pais en la decada de 1850 antes de ser expulsado y eventualmente ejecutado. La era moderna de intervencion comenzo en serio en 1909, cuando la administracion Taft apoyó una revolucion conservadora contra el presidente liberal Jose Santos Zelaya, quien habia sido asertivo en la defensa de la soberania nicaraguense frente a los intereses extranjeros y habia incluso hecho aproximaciones a Alemania y Japon sobre rutas alternativas del canal a traves de Nicaragua, una perspectiva que alarmo a Washington.
Tras la eliminacion de Zelaya, Nicaragua cayo en cronica inestabilidad politica. Los Marines estadounidenses fueron desplegados brevemente en 1910 y nuevamente en 1912 para apoyar al gobierno conservador contra un levantamiento liberal. Una pequena guardia de legacion de menos de cien Marines permanecio en Nicaragua continuamente de 1912 a 1925, una presencia que se convirtio en un simbolo de dominacion estadounidense aunque era demasiado pequena para ejercer un control militar directo. El Tratado Bryan-Chamorro de 1916 dio a los Estados Unidos derechos exclusivos para construir un canal nicaraguense, una base naval en el Golfo de Fonseca, y un arrendamiento en las Islas del Maiz en el Caribe, a cambio de tres millones de dolares, una suma que se uso principalmente para pagar las deudas de Nicaragua con los banqueros estadounidenses.
Los Marines se retiraron en 1925, pero la situacion politica rapidamente se deterioro en un conflicto civil entre facciones liberales y conservadoras. Los Estados Unidos intervinieron nuevamente en 1926, desembarcando Marines por tercera vez e intentando mediar en un acuerdo politico. La mayoria de las facciones principales aceptaron un acuerdo mediado por los estadounidenses en 1927, con una excepcion crucial: un general liberal llamado Augusto Cesar Sandino se nego a deponer las armas y en cambio se retiro a las montanas del norte de Nicaragua para continuar la resistencia armada contra tanto el gobierno conservador como la ocupacion estadounidense.
Augusto Cesar Sandino: el General de Hombres Libres
Augusto Cesar Sandino ocupa un lugar unico en la historia de las Guerras del Banano como la figura mas efectiva y mas simbolicamente resonante de la resistencia a la intervencion estadounidense en la region. Nacido en 1895 en el departamento nicaraguense de Masaya, Sandino era el hijo ilegitimo de un modesto terrateniente y habia pasado anos trabajando en varios paises centroamericanos antes de regresar a Nicaragua en 1926 cuando el conflicto liberal-conservador se estaba intensificando. Se unio a la causa liberal y rapidamente se distinguio como un comandante militar de inusual habilidad y determinacion.
Cuando la mayoria de los comandantes liberales aceptaron la Paz de Tipitapa en mayo de 1927, negociada por el enviado estadounidense Henry Stimson, Sandino la rechazo con la argumentacion de que ningun nicaraguense tenia derecho a ceder la soberania nacional a una potencia extranjera. Retrandose a la montana del norte, el departamento de Nueva Segovia cerca de la frontera hondurena, Sandino organizo una pequena pero altamente movil fuerza guerrillera a la que llamo el Ejercito Defensor de la Soberania Nacional de Nicaragua. Se apoyó en el apoyo de los pobres rurales, los campesinos de las tierras altas del norte que tenian sus propios agravios contra los grandes terratenientes y las empresas extranjeras que dominaban la economia del pais.
La campana de Sandino duro de 1927 a 1933 y resulto ser el capitulo mas costoso y frustrante de toda la experiencia de los Marines en America Latina. Los Marines intentaron usar el poder aereo, la caballeria y las tacticas de infanteria convencional para suprimir las fuerzas de Sandino, pero el terreno accidentado y las profundas raices de los guerrilleros en la poblacion local hicieron imposible la victoria militar decisiva. Los aviones estadounidenses bombardearon posiciones rebeldes sospechosas, a veces matando civiles, en lo que fue una de las primeras campanas aereas de contrainsurgencia sostenidas de la historia. Sandino demostro ser habil para evitar batallas campales, disolviendose antes que las fuerzas superiores y luego golpeando las columnas del gobierno estadounidense y nicaraguense en momentos y lugares de su propia eleccion.
Sandino se convirtio en una celebridad internacional y en un cause celebre de los movimientos antiimperialistas. Sus comunicados, escritos en un estilo colorido y apasionado que mezclaba el fervor nacionalista con una vision espiritual y social distintiva, circularon ampliamente en America Latina y atrajeron el apoyo de movimientos de izquierda y antiimperialistas en todo el mundo. Se correspondia con periodistas, politicos e intelectuales de toda America, presentando su lucha como representativa de una resistencia mas amplia al imperialismo estadounidense. Era simultaneamente denunciado por la prensa estadounidense como un bandido y celebrado por sus partidarios como el General de Hombres Libres, una designacion que abrazó con orgullo.
Los Estados Unidos fueron incapaces de derrotar a Sandino militarmente, y para principios de la decada de 1930, los continuos costos de la intervencion nicaraguense en vidas, dinero y reputacion internacional estaban contribuyendo a una creciente presion domestica para el retiro. En 1933, el recien inaugurado Franklin Roosevelt ordeno el retiro de los Marines restantes de Nicaragua. Sandino negocio inmediatamente un acuerdo de paz con el gobierno nicaraguense y depuso las armas, aunque retuvo su propia pequena guardia y continuo organizando cooperativas agricolas en las regiones del norte bajo su control. Parecia estar en vias de un genuino acuerdo politico cuando, en febrero de 1934, fue emboscado y asesinado por miembros de la Guardia Nacional comandada por Anastasio Somoza Garcia, quien tomaria el poder dos anos despues y estableceria una dinastia familiar que gobernaria Nicaragua durante mas de cuatro decadas. Las circunstancias de la emboscada dejan claro que Somoza, que controlaba la Guardia que los estadounidenses habian entrenado, fue responsable de la muerte de Sandino. Sandino se convirtio en un martir y un simbolo para las generaciones posteriores de nacionalistas nicaraguenses, y su nombre y su imagen fueron adoptados por el movimiento sandinista que derrocaria la dinastia Somoza en 1979.
Honduras y la Costa del Banano
Honduras experimento la intervencion estadounidense de manera menos dramatica que Haiti o Nicaragua, pero fue posiblemente el pais mas profundamente moldeado por las dimensiones comerciales de las Guerras del Banano. La costa norte de Honduras, conocida como la Costa del Banano, estaba dominada por las plantaciones de banano de la United Fruit Company y su principal rival, la Cuyamel Fruit Company. Estas empresas habian obtenido enormes concesiones de tierra, derechos ferroviarios y exenciones fiscales de sucesivos gobiernos hondurenos, y para la decada de 1920 su presencia combinada era tan abrumadora que Honduras era la republica bananera paradigmatica.
Los Marines estadounidenses desembarcaron brevemente en Honduras en 1903, 1907, 1911, 1912, 1919, 1920 y 1924, generalmente para proteger vidas y propiedades estadounidenses durante episodios de violencia politica o para evitar que facciones rivales interrumpieran las operaciones comerciales. Estas intervenciones eran tipicamente breves y no implicaban una ocupacion sostenida, pero servian como recordatorio constante del poder estadounidense y su voluntad de usarlo. Las companias bananeras se beneficiaron directamente de esta proteccion, y su capacidad de invocar la presion diplomatica estadounidense, si no siempre la fuerza militar directa, les daba un enorme apalancamiento sobre los politicos hondurenos.
La competencia entre la United Fruit Company y la Cuyamel Fruit Company en Honduras fue tan intensa que las dos empresas patrocinaron facciones politicas rivales, convirtiendo efectivamente la politica hondurena en una batalla subsidiaria entre intereses corporativos estadounidenses en competencia. Cuando la United Fruit adquirio la Cuyamel en 1929, la competencia termino, pero la relacion estructural entre el capital extranjero y la vida politica hondurena permanecio esencialmente sin cambios. Las companias bananeras controlaban las tierras agricolas mas productivas, la principal infraestructura de transporte y las principales fuentes de ingresos de exportacion, dejando al estado hondureno en una posicion de dependencia permanente.
La experiencia hondurena tambien ilustra las consecuencias economicas de largo plazo del modelo de enclave que las companias bananeras introdujeron en la region. Las plantaciones bananeras operaban como economias autoconstruidas dentro del territorio nacional pero al margen de el, con sus propios sistemas de transporte, comunicacion, salud y vivienda que beneficiaban a los trabajadores de la empresa pero que no se integraban en la economia nacional mas amplia. Los ingresos generados por las exportaciones de banano fluian principalmente hacia los accionistas en los Estados Unidos en lugar de hacia la poblacion hondurena, y las redes ferroviarias construidas para servir a la agricultura de exportacion estaban orientadas hacia los puertos en lugar de hacia el desarrollo de economias nacionales integradas.
El Manual de Pequenas Guerras y la Experiencia de los Marines
Las decadas de intervencion produjeron un cuerpo distinctive de doctrina y practica militares que el Cuerpo de Marines de los Estados Unidos eventualmente codifico en el Manual de Pequenas Guerras de 1940, un documento que extrajo sistematicamente las lecciones de las ocupaciones caribeñas y centroamericanas. El manual abordaba la contrainsurgencia, los asuntos civiles, la organizacion de constabularios locales, el uso del poder aereo en apoyo de las operaciones terrestres y las complejas dimensiones politicas de la ocupacion militar. Era, en muchos aspectos, un documento notablemente sofisticado que reconocia la naturaleza politica de los conflictos que los Marines habian estado combatiendo y enfatizaba la importancia de ganarse el apoyo popular.
Los oficiales de los Marines que sirvieron en las Guerras del Banano adquirieron una experiencia que resultaria valiosa en conflictos posteriores, pero tambien desarrollaron habitos mentales y practicas que eran profundamente problematicos. La tendencia consistente a describir a las poblaciones resistentes como bandidos en lugar de actores politicos, el uso del castigo colectivo y el trabajo forzado, la sistematica condescendencia racial hacia los pueblos ocupados y la dependencia en hombres fuertes locales seleccionados por los propios estadounidenses para mantener el orden tras la intervencion tuvieron consecuencias duraderas y a menudo daninas para las sociedades que dejaron atras.
Los constabularios que los Marines entrenaron en Nicaragua, Haiti y la Republica Dominicana fueron quizas los mas consecuentes de sus legados. Estas fuerzas estaban organizadas, equipadas y entrenadas por los estadounidenses, pero eran lideradas tras el retiro estadounidense por hombres cuya lealtad principal era hacia su propio avance politico antes que hacia el orden constitucional. En Nicaragua, la Guardia Nacional se convirtio en el instrumento del poder de Anastasio Somoza. En la Republica Dominicana, la constabularia proporciono la base institucional para Rafael Trujillo. En Haiti, la Gendarmerie d'Haiti evoluciono hacia el Ejercito Haitiano, que intervindria repetidamente en la politica haitiana durante el siglo siguiente. En cada caso, la institucion que los estadounidenses habian construido con la intencion de proporcionar una fuerza militar estable y profesional se convirtio en cambio en el instrumento del gobierno autoritario.
La Resistencia Local y el Costo de la Ocupacion
Las narrativas estadounidenses de las Guerras del Banano a menudo han enfatizado los elementos constructivos de las ocupaciones: las carreteras construidas, las escuelas abiertas, los sistemas de salud publica organizados, los ingresos aduaneros puestos en orden. Estos logros eran reales, aunque tipicamente estaban disenados para servir los intereses estrategicos y comerciales estadounidenses tanto como el bienestar de las poblaciones locales, y se lograron a un enorme costo humano. El pueblo de Haiti, Nicaragua, la Republica Dominicana y los otros territorios ocupados experimento la intervencion estadounidense no principalmente como un regalo de civilizacion sino como un ejercicio de violencia, despojo y humillacion.
La resistencia tomo muchas formas. Las campanas guerrilleras armadas eran las mas visibles, pero estaban acompanadas de organizacion politica, resistencia cultural, periodismo y cabildeo diplomatico que buscaba construir oposicion a la intervencion tanto dentro de los paises ocupados como en la opinion internacional. El costo humano de las ocupaciones fue sustancial. Las estimaciones exactas de las bajas de las diversas campanas son dificiles de establecer, pero los historiadores estiman que la campana estadounidense contra los guerrilleros cacos en Haiti resulto en la muerte de varios miles de haitianos, con algunas estimaciones considerablemente mas altas. La campana de Sandino costo la vida de cientos de Marines y numeros mucho mayores de nicaraguenses, tanto combatientes como civiles atrapados en operaciones de contrainsurgencia.
Mas alla de la violencia directa de la ocupacion, la era de las Guerras del Banano infligio un dano economico estructural a las sociedades ocupadas. Las receptorias aduaneras drenaban los ingresos del gobierno para el servicio de la deuda a los tenedores de bonos extranjeros. Las concesiones de tierras a las companias fruteras despojaron a miles de pequenos agricultores. Las redes ferroviarias construidas para servir a la agricultura de exportacion estaban orientadas hacia los puertos en lugar de hacia el desarrollo de economias nacionales integradas. Las clases politicas que se acomodaron al poder estadounidense a menudo lo hicieron aceptando posiciones subordinadas en un sistema economico que beneficiaba a los inversores extranjeros mucho mas que a los ciudadanos que nominalmente representaban.
El Giro Hacia la Politica del Buen Vecino
Las Guerras del Banano no terminaron de manera repentina o completa. Fueron disminuyendo gradualmente a medida que la acumulacion de costos, fracasos y criticas internacionales en aumento erosionaba el consenso en Washington que las habia sostenido. El proceso de reconsideracion comenzo a fines de la decada de 1920, se acelerö bajo la administracion Hoover y fue completado bajo Franklin Roosevelt.
Herbert Hoover, quien viajo a America Latina como presidente electo a fines de 1928, dejo claro que intentaba seguir un enfoque diferente al de sus predecesores. El Memorando Clark, escrito por el funcionario del Departamento de Estado J. Reuben Clark en 1928, rechazo la afirmacion del Corolario Roosevelt de que la Doctrina Monroe justificaba la intervencion estadounidense en los asuntos latinoamericanos, argumentando que la Doctrina estaba dirigida a las potencias europeas en lugar de a las naciones de America Latina mismas. El memorando no renunciaba totalmente a la intervencion pero represento un significativo retroceso intelectual respecto a las amplias afirmaciones de la era Roosevelt.
Franklin Roosevelt, quien asumio el cargo en marzo de 1933, fue mas lejos. En su discurso inaugural, declaro que los Estados Unidos serian en adelante un buen vecino para sus naciones hermanas, respetando los derechos de otros en el mundo de las naciones. Siguio esta promesa con acciones concretas. En la Conferencia Interamericana de Montevideo en diciembre de 1933, el secretario de Estado Cordell Hull endoso una declaracion que establecia que ningun estado tiene el derecho de intervenir en los asuntos internos o externos de otro, un principio que directamente repudiaba el Corolario Roosevelt. En 1934, los Estados Unidos abrogaron la Enmienda Platt, renunciando formalmente al derecho explicito de intervenir en los asuntos cubanos que habia estado incorporado en la constitucion cubana desde 1902. Las fuerzas estadounidenses completaron su retiro de Haiti en agosto de 1934, poniendo fin a la ultima de las ocupaciones.
La Politica del Buen Vecino reflejo varias consideraciones convergentes. La Gran Depresion habia socavado fundamentalmente la logica economica de proteger las inversiones estadounidenses en la region, ya que esas inversiones habian colapsado en gran medida junto con los precios de los productos basicos. Los costos politicos de la intervencion, en terminos de sentimiento antiestadounidense en toda America Latina y una creciente oposicion interna en los Estados Unidos, se habian vuelto cada vez mas evidentes. Y Roosevelt y sus asesores entendieron que cultivar la buena voluntad latinoamericana habia adquirido mayor importancia, ya que el ascenso del fascismo en Europa y el militarismo en Japon convertia la solidaridad hemisferica en una prioridad estrategica genuina. La Politica del Buen Vecino fue en parte un reconocimiento de que los Estados Unidos necesitaban la cooperacion latinoamericana mas que la capacidad de vigilar a sus vecinos.
La politica tuvo exitos notables durante la Segunda Guerra Mundial, cuando la gran mayoria de los estados latinoamericanos se alinearon con los Aliados y varios contribuyeron activamente al esfuerzo de guerra. Brasil envio tropas al Teatro Europeo, Mexico envio un escuadron de aviacion de combate al Pacifico, y muchos paises latinoamericanos permitieron el uso de sus territorios para bases militares y operaciones navales. El contraste con la ambivalencia latinoamericana durante la Primera Guerra Mundial, cuando el resentimiento hacia el intervencionismo estadounidense era aun reciente, fue marcado.
Legado de las Guerras del Banano
Las Guerras del Banano dejaron un legado complejo y disputado que sigue moldeando las relaciones entre los Estados Unidos y America Latina. En el sentido mas inmediato, produjeron los regimenes de hombre fuerte de Somoza en Nicaragua, Trujillo en la Republica Dominicana y una sucesion de gobiernos militares en Haiti, todos los cuales perpetraron un enorme sufrimiento sobre sus propias poblaciones mientras disfrutaban del apoyo estadounidense en la medida en que permanecian cooperativos hacia los intereses estrategicos y comerciales estadounidenses. La conexion entre las ocupaciones de las Guerras del Banano y el posterior periodo autoritario en la historia caribena y centroamericana no fue accidental; las instituciones que los Marines construyeron, y los acuerdos politicos que alcanzaron, crearon las condiciones estructurales para ese autoritarismo.
De manera mas amplia, las Guerras del Banano establecieron patrones de comportamiento estadounidense hacia America Latina que persistirian mucho tiempo despues de que las ocupaciones mismas hubieran terminado. El supuesto de que los Estados Unidos tenian el derecho y la responsabilidad de intervenir en los asuntos de sus vecinos cuando los intereses estadounidenses estaban suficientemente amenazados no desaparecio con la Politica del Buen Vecino; simplemente se expreso a traves de diferentes instrumentos, incluido el apoyo a golpes de estado contra gobiernos electos considerados insuficientemente amistosos a los intereses estadounidenses, operaciones encubiertas, presion economica y el entrenamiento de fuerzas militares latinoamericanas a traves de programas como la Escuela de las Americas. La Guerra Fria dio a este patron una vigencia renovada, ya que sucesivas administraciones estadounidenses confundieron el nacionalismo latinoamericano y los movimientos de reforma social con el comunismo respaldado por los sovieticos.
En la memoria colectiva latinoamericana, las Guerras del Banano siguen siendo un episodio definitorio en la relacion con los Estados Unidos, un periodo en que el poder estadounidense fue ejercido con relativa franqueza y cuyas consecuencias eran visibles e innegables. El sentimiento antiestadounidense en muchos paises latinoamericanos traza sus raices explicitamente en la era de las ocupaciones, y los movimientos politicos nacionalistas de toda la region han invocado consistentemente la memoria de la intervencion estadounidense como punto de union. Sandino en Nicaragua, por ejemplo, fue adoptado como el antepasado simbolico del movimiento sandinista que derroco la dinastia Somoza en 1979, y su imagen permanece ubicua en la cultura politica nicaraguense.
La United Fruit Company misma experimento un largo declive despues del punto culminante de su dominacion regional. Las presiones de nacionalizacion, la organizacion laboral, los problemas de enfermedades que devastaron las plantaciones de monocultivo y, finalmente, la accion antimonopolio en los Estados Unidos erosionaron su posicion. La empresa eventualmente se convirtio en Chiquita Brands International, un nombre que nunca ha escapado completamente a la sombra de la historia de su predecesora. Las economias de republica bananera que ayudo a crear enfrentaron largas decadas de pobreza, desigualdad e inestabilidad politica, y las distorsiones del desarrollo introducidas por la agricultura de exportacion en monocultivo resultaron ser extremadamente dificiles de superar.
Las Guerras del Banano tambien contribuyeron significativamente al desarrollo de la doctrina y la practica militares estadounidenses. Las experiencias de las ocupaciones alimentaron directamente el Manual de Pequenas Guerras del Cuerpo de Marines y, a traves de ese documento, una tradicion estadounidense mas amplia de pensamiento sobre contrainsurgencia que ha seguido evolucionando a traves de decadas posteriores de intervencion en el extranjero. Los debates sobre como llevar a cabo operaciones de contrainsurgencia, como construir fuerzas de seguridad locales y como equilibrar los objetivos militares y politicos que animan las discusiones estrategicas estadounidenses contemporaneas son en muchos aspectos los mismos debates que los oficiales de los Marines estaban teniendo en Haiti y Nicaragua un siglo atras.
Para los estudiantes de la politica exterior estadounidense, las Guerras del Banano ofrecen una lente inusualmente clara a traves de la cual examinar la relacion entre los intereses comerciales, el calculo estrategico, la ideologia racial y el poder militar en la proyeccion de la influencia estadounidense en el exterior. La era hace visibles las fuerzas estructurales que empujan a los estados poderosos hacia la intervencion en los mas debiles, la limitada efectividad de la fuerza militar para resolver conflictos fundamentalmente politicos y los costos duraderos que las potencias ocupantes pagan en legitimidad y buena voluntad por el ejercicio del poder coercitivo. Las Guerras del Banano terminaron como politica formal en 1934, pero las preguntas que plantearon sobre el poder, la soberania y las obligaciones que las naciones poderosas deben a las mas debiles siguen siendo tan relevantes hoy como lo eran cuando los primeros Marines desembarcaron en Cuba en 1898.
El estudio de este periodo es fundamental para comprender no solo la historia de las relaciones interamericanas, sino tambien el desarrollo de los modernos estados latinoamericanos y los patrones de desigualdad economica y fragilidad institucional que siguen caracterizando a muchos de ellos. El intervencionismo estadounidense durante las Guerras del Banano no fue la causa unica de los problemas de desarrollo de la region, pero fue un factor significativo que deformo la formacion del estado, obstaculizo el desarrollo economico autonomo y sento precedentes de dependencia de la que resulto dificil escapar. Reconocer este legado con honestidad es un prerequisito para la construccion de relaciones mas equitativas y genuinamente reciprocas entre los Estados Unidos y sus vecinos del sur.
Impacto En la Identidad Nacional y la Memoria Historica
El impacto de las Guerras del Banano sobre la identidad nacional y la memoria historica de los paises afectados ha sido profundo y duradero. En cada nacion que experimento la intervencion directa o la dominacion economica relacionada con este periodo, los eventos de las primeras tres decadas del siglo XX pasaron a ocupar un lugar central en los debates sobre soberania, dependencia y la naturaleza apropiada de las relaciones con las grandes potencias. Esta memoria no es homogenea ni estatica; ha sido contestada, reinterpretada y movilizada politicamente de diferentes maneras segun los contextos nacionales y los momentos historicos especificos.
En Nicaragua, la figura de Sandino ha atravesado transformaciones notables en la memoria colectiva. Durante la dictadura somocista, su nombre fue prohibido y su memoria suprimida, pues representaba precisamente el tipo de resistencia popular que el regimen buscaba extirpar. Con el triunfo sandinista de 1979, Sandino fue elevado a la categoria de padre fundador de la nacion revolucionaria, y su imagen fue omnipresente en la iconografia del nuevo estado. Esta apropiacion del simbolo sandinista por el Frente Sandinista de Liberacion Nacional añadio capas adicionales de complejidad a la figura historica, vinculandola no solo con la resistencia al imperialismo estadounidense sino tambien con el proyecto politico especifico de la revolucion nicaraguense. Las controversias posteriores sobre el legado del gobierno sandinista han generado nuevas disputas sobre el significado de la figura de Sandino, pero su estatus como icono nacional resistente a la dominacion extranjera permanece fundamentalmente intacto.
En Haiti, la memoria de la ocupacion estadounidense esta indisolublemente ligada a las heridas mas profundas de la historia nacional. La ocupacion, con sus dimensiones raciales tan marcadas, fue percibida no solo como una violacion de la soberania nacional sino como una negacion de la herencia misma de la revolucion haitiana, que habia establecido el principio de que los negros tenian el mismo derecho a la libertad y la autodeterminacion que cualquier otro pueblo. El hecho de que los Marines que ocuparon Haiti vinieran en gran parte del Sur segregado de los Estados Unidos y aplicaran la jerarquia racial de Jim Crow a la sociedad haitiana fue una herida especialmente profunda. La figura de Charlemagne Peralte, restaurada a la dignidad de heroe nacional en las narrativas contemporaneas, encarna la resistencia a esta humillacion.
En Cuba, la Enmienda Platt y las repetidas intervenciones del periodo de las Guerras del Banano alimentaron una corriente de nacionalismo antiimperialista que encontraria su maxima expresion en la Revolucion Cubana de 1959. Fidel Castro y los ideologos de la revolucion ubicaron la lucha contra Batista en la continuidad de una resistencia centenaria contra la dominacion extranjera, que incluia tanto la dominacion espanola como la intervencion estadounidense del siglo XX. La retórica revolucionaria cubana, con su enfasis en la soberania, la dignidad nacional y la resistencia al imperialismo yanqui, resonaba con recuerdos muy concretos de como esa dominacion habia operado durante las Guerras del Banano.
Las Guerras del Banano En el Contexto del Imperialismo Global
Para comprender plenamente las Guerras del Banano es util situarlas en el contexto mas amplio del imperialismo global de finales del siglo XIX y principios del XX. Los Estados Unidos no eran los unicos ni siquiera los principales actores imperiales de ese periodo; Gran Bretana, Francia, Alemania, Belgica, Italia, Japon y otras potencias estaban comprometidas simultaneamente en la expansion imperial en Africa, Asia y el Pacifico. El caracter especifico del imperialismo estadounidense en el Caribe y America Central tenia caracteristicas que lo distinguian del colonialismo europeo formal en otras regiones, pero tambien comparto con el muchas caracteristicas esenciales: la superioridad tecnologica y militar, la conviccion ideologica de que la expansion era benefica o incluso una obligacion moral para las potencias civilizadas, la explotacion economica sistematica de los recursos y el trabajo de las regiones intervenidas, y la supresion violenta de la resistencia.
Una de las particularidades del imperialismo estadounidense en este periodo era su preferencia por las formas informales de control sobre la colonizacion formal. A diferencia de las potencias europeas que establecian administraciones coloniales directas con regimenes civiles permanentes, los Estados Unidos tipicamente preferian la ocupacion temporal seguida de la creacion de gobiernos colaboradores que mantuvieran el orden y protegieran los intereses estadounidenses sin la carga administrativa y politica de la colonizacion formal. Esta preferencia reflejaba tanto los principios anticoloniales incorporados en la tradicion politica estadounidense, que habia nacido de una revolucion colonial, como las realidades practicas de gobernar territorios distantes con una administracion civil federal aun relativamente modesta.
Sin embargo, esta distincion entre imperialismo formal e informal tenia importancia limitada para las poblaciones afectadas. Un pais cuyas aduanas estaban controladas por funcionarios extranjeros, cuyo gobierno era sostenido o derrocado segun la conveniencia de una potencia extranjera, cuyas tierras mas fertiles estaban en manos de corporaciones extranjeras y cuyos intentos de reforma o resistencia eran suprimidos por fuerzas militares extranjeras experimentaba los efectos del imperialismo independientemente de si ese imperialismo se ejercia a traves de formas coloniales formales o informales.
Las Intervenciones En Mexico y Su Contexto
Aunque el termino Guerras del Banano se aplica mas comumunente a las intervenciones en el Caribe y America Central, es imposible examinar este periodo sin considerar la implicacion estadounidense en los asuntos mexicanos durante la Revolucion Mexicana de 1910-1920. La relacion entre los Estados Unidos y Mexico durante este periodo exhibio muchas de las mismas dinamicas que caracterizaban las intervenciones caribenas: la proteccion de los intereses comerciales estadounidenses, la intolerancia hacia los gobiernos nacionalistas que amenazaban esos intereses y la disposicion a usar la fuerza para proteger o restaurar los arreglos favorables a los inversores y estrategas estadounidenses.
La ocupacion de Veracruz en 1914, cuando los Marines estadounidenses tomaron el principal puerto de Mexico durante varios meses en respuesta a un incidente diplomatico menor que sirvio como pretexto para intentar derrocar al gobierno del general Victoriano Huerta, fue una manifestacion tipica de la logica de las Guerras del Banano aplicada a un pais mucho mas grande y complejo. La invasion genero una indignacion nacional mexicana tan intensa que unio temporalmente a facciones revolucionarias que estaban luchando entre si, ilustrando como la intervencion exterior frecuentemente consolida el sentimiento nacionalista en lugar de resolverlo.
La expedicion punitiva de 1916-1917, cuando el general John Pershing lidero una fuerza expedicionaria a Mexico en busca del lider revolucionario Pancho Villa tras una incursion en territorio estadounidense, fue otro episodio que ilustro tanto la disposicion de los Estados Unidos a proyectar fuerza militar mas alla de sus fronteras como los limites de esa fuerza frente a la resistencia popular organizada en terreno familiar. Pershing nunca capturo a Villa, y la expedicion fue finalmente retirada sin haber logrado sus objetivos militares, anticipando de alguna manera los fracasos de la contrainsurgencia en Nicaragua una decada despues.
Las Dimensiones de Genero En las Guerras del Banano
Los estudios historicos mas recientes han prestado mayor atencion a las dimensiones de genero de las Guerras del Banano, examinando como las ocupaciones afectaron a las mujeres y como las mujeres participaron en la resistencia a ellas. La literatura sobre este tema ha senalado que las ocupaciones militares tipicamente traen consigo una intensificacion de la violencia sexual contra las mujeres de las comunidades ocupadas, y que las Guerras del Banano no fueron una excepcion. Los informes de agresion sexual por parte de las tropas ocupantes, aunque frecuentemente suprimidos en los archivos oficiales, aparecen en fuentes testimoniales y periodicas de la epoca.
Al mismo tiempo, las mujeres participaron activamente en las resistencias a las ocupaciones, tanto en roles de apoyo a la lucha guerrillera como en formas de resistencia cultural y politica. En Haiti, mujeres de la elite intelectual participaron en la corriente indigenista que desafiaba las premisas culturales de la ocupacion. En Nicaragua, las mujeres de las comunidades rurales que apoyaban a las fuerzas de Sandino proporcionaban inteligencia, alimentos y refugio a los guerrilleros. Estas formas de participacion femenina en la resistencia a menudo permanecen invisibles en los relatos historicos que se centran exclusivamente en los actores militares masculinos, pero son esenciales para comprender la profundidad y amplitud del rechazo popular a las ocupaciones.
Consecuencias Economicas a Largo Plazo
Las consecuencias economicas a largo plazo de las Guerras del Banano son objeto de debate academico intenso. Algunos historiadores economicos han argumentado que, en terminos puramente materiales, las intervenciones tuvieron algunos efectos positivos: estabilizaron las finanzas gubernamentales, facilitaron la construccion de infraestructura y crearon condiciones de seguridad que permitieron el crecimiento de la inversion. Otros han senalado que estas ganancias materiales deben sopesarse contra los efectos de largo plazo de las estructuras economicas que las intervenciones consolidaron.
El argumento mas convincente es que las Guerras del Banano profundizaron y consolidaron patrones de dependencia economica que ya existian antes de las intervenciones y que resultaron extraordinariamente dificiles de superar. La especializacion en la exportacion de uno o pocos productos agricolas primarios, la propiedad extranjera de la infraestructura y los principales sectores productivos, la subordinacion de las politicas economicas nacionales a los intereses de los acreedores extranjeros y la debilidad de los estados para invertir en educacion, salud y otros elementos del desarrollo a largo plazo: todos estos patrones caracteristicos del subdesarrollo latinoamericano fueron reforzados, si no creados, por la logica economica de las Guerras del Banano.
El concepto de la maldicion de los recursos es relevante aqui, aunque en una forma particular: no era la abundancia de recursos naturales per se lo que generaba los problemas de desarrollo, sino la combinacion de esa abundancia con estructuras de propiedad y control que colocaban el grueso de los beneficios fuera de las economias nacionales. Las plantaciones bananeras generaban enormes ganancias, pero la mayor parte de esas ganancias se repatriaban a los accionistas en los Estados Unidos o se reciclaban dentro de la economia de enclave de las propias companias en lugar de circularse en la economia nacional mas amplia. El resultado era el tipo de crecimiento sin desarrollo que los economistas de la dependencia latinoamericanos como Raul Prebisch, Celso Furtado y Fernando Henrique Cardoso analizarian en profundidad en las decadas de 1950 y 1960.
Rehabilitaciones y Reinterpretaciones Historiograficas
La historiografia de las Guerras del Banano ha experimentado transformaciones significativas desde las primeras narrativas apologeticas del intervencionismo, que frecuentemente se centraban en los logros materiales de las ocupaciones y los beneficios del orden que supuestamente traian. Las historias revisionistas que comenzaron a aparecer desde la decada de 1960 pusieron el enfasis en los costos de las intervenciones para las poblaciones locales, en la violencia sistematica de las ocupaciones y en las conexiones entre las intervenciones y los posteriores regimenes autoritarios. Estudios mas recientes han incorporado perspectivas poscoloniales, de genero y de historia desde abajo para ofrecer visiones aun mas matizadas y criticas del periodo.
Los archivos han jugado un papel crucial en esta evolucion historiografica. La apertura de registros militares, diplomaticos y de inteligencia estadounidenses, a traves del proceso de desclasificacion y de solicitudes de acceso a la informacion, ha permitido a los historiadores reconstruir con mayor precision los procesos de toma de decisiones detras de las intervenciones, la naturaleza de las operaciones militares, y los mecanismos a traves de los cuales la violencia fue ejercida y registrada. Documentos que durante decadas permanecieron clasificados han revelado la premeditacion de muchas intervenciones, la conciencia de sus costos humanos por parte de los propios actores estadounidenses, y la brecha entre la retorica publica de civilizacion y beneficencia y las realidades privadas de la politica imperialista.
Igualmente importantes han sido los esfuerzos por recuperar las voces y perspectivas de los actores locales, tanto de los que resistieron las ocupaciones como de los que colaboraron con ellas. La historia oral, los archivos locales, la literatura y la cultura popular de los paises afectados ofrecen perspectivas que los archivos oficiales estadounidenses no podian proporcionar, permitiendo una comprension mas completa de como las ocupaciones fueron vividas y resistidas por las poblaciones que las experimentaron directamente.
El Rol de la Prensa y la Opinion Publica Estadounidense
La prensa estadounidense desempeno un papel ambivalente pero significativo durante el periodo de las Guerras del Banano. En los momentos iniciales de las intervenciones, muchos periodicos apoyaron entusiastamente las acciones militares, presentandolas como expresiones del deber de los Estados Unidos de llevar el orden y la civilizacion a las naciones turbulentes del sur. El sensacionalismo del periodismo amarillo que habia ayudado a precipitar la guerra con Espana en 1898 seguia siendo una fuerza poderosa en la prensa popular, y las historias de anarquia tropical y la necesidad de la presencia estabilizadora estadounidense encontraban facil recepcion en una audiencia condicionada por anos de cobertura imperialista.
Sin embargo, a medida que las ocupaciones se prolongaban y sus costos comenzaban a acumularse, la opinion publica y la prensa se volvieron mas criticas. Los informes sobre violencia contra civiles en Haiti, la incapacidad de los Marines para derrotar a Sandino a pesar de anos de operaciones, y los crecientes costos financieros de mantener fuerzas en el extranjero comenzaron a generar escepticismo en sectores de la prensa y el publico estadounidenses. Periodistas progresistas y activistas antiimperialistas publicaron denuncias del sistema de corvee en Haiti, de los abusos de los Marines contra civiles, y de las conexiones entre las intervenciones y los intereses de corporaciones como la United Fruit Company.
La Audiencia del Senado sobre la ocupacion de Haiti en 1921-1922, presidida por el senador Medill McCormick, fue el momento en que estas criticas alcanzaron mayor visibilidad institucional. Los testimonios presentados revelaron atrocidades cometidas por los Marines, incluyendo el sistema de trabajo forzado, la ejecucion de prisioneros y la imposicion de un regimen de terror en las areas de operaciones de contrainsurgencia. Aunque el Senado no ordeno el retiro inmediato de las fuerzas en Haiti, las audiencias danaron la imagen de las ocupaciones y alimentaron el debate que eventualmente conduciria a su terminacion.
La Conexion Con el Movimiento Panafricanista
Una dimension frecuentemente subestimada de las Guerras del Banano es su conexion con el movimiento panafricanista y con las luchas de los afrodescendientes en las Americas en general. Haiti, por su estatus unico como republica negra independiente fundada por una revolucion de esclavos, ocupaba un lugar especial en la imaginacion politica de los afroamericanos y de las diasporas africanas del Caribe y de America del Sur. La ocupacion de Haiti por los Marines estadounidenses, con sus overtones racistas y su supresion violenta de la resistencia negra, fue sentida como un ataque no solo a la soberania haitiana sino a la dignidad y la posibilidad de la autogobernacion negra en general.
Marcus Garvey, el lider jamaicano del movimiento panafricanista Universal Negro Improvement Association, denuncio la ocupacion de Haiti como una manifestacion del imperialismo blanco y utilizo el caso haitiano para ilustrar la necesidad de la solidaridad y la unidad africana frente a las potencias coloniales. Los periodicos afroamericanos, incluyendo el Chicago Defender y Crisis, la publicacion de la NAACP editada por W.E.B. Du Bois, cubrieron la ocupacion de Haiti de manera critica y la ubicaron en el contexto mas amplio de la lucha contra el racismo y el imperialismo. Esta cobertura contribuyo a crear una conciencia en las comunidades negras estadounidenses de las conexiones entre la opresion racial domestica y el imperialismo exterior, contribuyendo al desarrollo de una politica antiimperialista afroamericana que seria importante en las decadas siguientes.
El Legado Juridico E Institucional
Mas alla de las consecuencias politicas y economicas inmediatas, las Guerras del Banano dejaron un importante legado juridico e institucional tanto en el sistema interamericano como en el derecho internacional mas amplio. El desarrollo del principio de no intervencion como norma central del sistema interamericano fue en gran medida una respuesta a los excesos del intervencionismo estadounidense durante este periodo. Las conferencias panamericanas de las decadas de 1920 y 1930 fueron escenario de repetidos esfuerzos latinoamericanos para codificar el principio de no intervencion como norma vinculante, esfuerzos que los Estados Unidos resistieron hasta que la Politica del Buen Vecino los hizo mas receptivos.
La Convencion sobre los Derechos y Deberes de los Estados, adoptada en la Conferencia de Montevideo de 1933, fue el primer instrumento internacional que codificaba el principio de no intervencion de manera explicita y vinculante. El articulo 8 de esa convencion establecia que ningun estado tiene el derecho de intervenir en los asuntos internos o externos de otro. Aunque la convencion tenia su aplicacion limitada en la practica, establecia un principio normativo que se incorporaria en la Carta de la Organizacion de los Estados Americanos de 1948 y eventualmente en la Carta de las Naciones Unidas. En este sentido, la resistencia latinoamericana al intervencionismo de las Guerras del Banano contribuyo al desarrollo del derecho internacional moderno.
La Organizacion de los Estados Americanos, fundada en 1948, incorporo el principio de no intervencion como uno de sus principios fundamentales, en parte como respuesta directa a los abusos del periodo de las Guerras del Banano. El sistema interamericano de derechos humanos que se desarrollaria en las decadas siguientes tambien puede verse como parte de la respuesta juridica e institucional a las violaciones de los derechos humanos que caracterizaron las ocupaciones de ese periodo.
Paralelos Contemporaneos y Relevancia Actual
El estudio de las Guerras del Banano no es meramente un ejercicio de historia academica; sus lecciones y patrones tienen una relevancia directa para la comprension de las relaciones internacionales contemporaneas y, en particular, para la comprension de las relaciones entre los Estados Unidos y America Latina en el siglo XXI. Los debates sobre migracion, derechos comerciales, soberania economica, y la naturaleza de la influencia de las grandes potencias en los asuntos de sus vecinos mas debiles son todos, en cierta medida, continuaciones de las mismas tensiones fundamentales que caracterizaron las Guerras del Banano.
La pregunta de si los Estados Unidos tienen el derecho o la responsabilidad de intervenir cuando las condiciones en los paises vecinos generan flujos de migrantes, actividad del crimen organizado o inestabilidad que afecta intereses estadounidenses, es en esencia la misma pregunta que Theodore Roosevelt respondio afirmativamente con el Corolario Roosevelt. Las respuestas que se den en el siglo XXI, y los mecanismos a traves de los cuales se implementen, estaran moldeadas en parte por las lecciones y los legados de las Guerras del Banano, tanto en el sentido de los errores que se busca evitar como en el de los habitos mentales e institucionales que persisten a pesar de los intentos de superarlos.
La historia de las Guerras del Banano es, en ultima instancia, una historia sobre el poder y sus limites, sobre la diferencia entre la capacidad de imponer un orden y la capacidad de crear condiciones genuinas de desarrollo y bienestar humano, y sobre los costos a largo plazo que los Estados pagan cuando priorizan los intereses estrategicos y comerciales de corto plazo sobre las relaciones de mutuo respeto y beneficio que son la unica base duradera para la cooperacion internacional.
Consideraciones Finales: Historia, Memoria y Reconciliacion
Al concluir este recorrido por las Guerras del Banano, es necesario reflexionar sobre la relacion entre el conocimiento historico, la memoria colectiva y la posibilidad de la reconciliacion y la cooperacion genuinas entre los Estados Unidos y sus vecinos latinoamericanos. La historia no puede cambiarse, pero puede ser reconocida y comprendida con mayor honestidad, y ese reconocimiento es un prerequisito para el tipo de relaciones internacionales que sirven a los intereses a largo plazo de todos los involucrados.
Los Estados Unidos han hecho avances en el reconocimiento de algunos aspectos de este pasado. La desclasificacion de documentos historicos, los estudios academicos sobre las ocupaciones, y las discusiones publicas sobre las implicaciones de la politica exterior estadounidense en el Caribe y America Central son todas formas en que la sociedad estadounidense ha comenzado a enfrentarse a este capitulo de su historia. Pero el reconocimiento formal y explicito de los daños causados, el tipo de proceso de verdad y reconciliacion que muchas naciones latinoamericanas han aplicado a sus propios momentos oscuros, es algo que aun no se ha producido en el contexto de las relaciones interamericanas.
Para los paises que experimentaron directamente las Guerras del Banano, la tarea de elaborar este pasado es igualmente compleja. Significa reconocer tanto la victimizacion real que ocurrio como la agencia que los actores locales ejercieron, tanto la resistencia heroica como la colaboracion problematica, tanto los daños estructurales causados por la intervencion extranjera como los factores internos que facilitaron esa intervencion. Esta honestidad compleja es mas dificil que una narrativa simple de victima inocente enfrentada al agresor externo, pero es la unica base para una comprension genuina del pasado y para la construccion de un futuro diferente.
Las Guerras del Banano representan una de las paginas mas reveladoras de la historia de las relaciones interamericanas. Su estudio nos recuerda que el poder tiene consecuencias, que las intervenciones destinadas a imponer el orden frecuentemente producen desorden a largo plazo, y que las relaciones entre las naciones, como las relaciones entre las personas, solo pueden ser duraderas y mutuamente beneficiosas cuando se basan en el respeto reciproco y la igualdad de derechos. Esta es la leccion fundamental que las Guerras del Banano ofrecen a las generaciones presentes y futuras que buscan construir un hemisferio mas justo y pacifico.
Fuentes
https://www.countryreports.org https://history.state.gov/milestones/1899-1913/roosevelt-and-monroe-doctrine https://history.state.gov/milestones/1914-1920/haiti https://history.state.gov/milestones/1921-1936/good-neighbor https://history.state.gov/milestones/1899-1913/panama-canal https://www.archives.gov/milestone-documents/roosevelt-corollary https://www.archives.gov/milestone-documents/monroe-doctrine https://haitisolidarity.net/in-the-news/the-first-us-occupation-of-haiti-1915-1934/ https://intotheshadows.channel/disasters/united-fruit-company-central-america-banana-republics/ https://ncheteach.org/resource/the-banana-wars-1898-1934-and-its-impact-on-latin-america/ https://fdrfoundation.org/good-neighbor-policy/ https://www.historians.org/resource/what-is-the-good-neighbor-policy/

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