
El Imperio Tolteca: Guerreros, Leyendas y los Arquitectos del Mexico Antiguo
Introduccion
La civilizacion tolteca se erige como una de las culturas mas misteriosas e influyentes de la Mesoamerica precolombina. Surgiendo de las turbulentas consecuencias del colapso de Teotihuacan en los siglos VII y VIII de nuestra era, los toltecas construyeron un poderoso estado centrado en su legendaria capital de Tula, en lo que hoy es el moderno estado mexicano de Hidalgo. Desde aproximadamente el año 900 hasta el 1150 de nuestra era, los guerreros, comerciantes y sacerdotes toltecas extendieron su influencia cultural por una vasta franja de Mesoamerica, desde las aridas tierras altas del centro de Mexico hasta las tropicales llanuras bajas de la Peninsula de Yucatan. Su influencia fue tan profunda que siglos despues, cuando el Imperio Azteca se encontraba en la cima de su propio poder, los gobernantes aztecas trazaban sus linajes hasta sus antepasados toltecas y hablaban de los toltecas con reverente admiracion como los inventores originales de la civilizacion, el arte y la sabiduria misma.
El Imperio Tolteca presenta a los estudiosos una fascinante serie de enigmas que han ocupado a los investigadores durante generaciones. Ninguna otra civilizacion mesoamericana antigua ha generado tanto debate academico sobre el limite entre el hecho historico y la elaboracion mitologica. Los toltecas dejaron atras un extraordinario registro fisico en Tula, que incluye masivas estatuas de guerreros de piedra que se elevan mas de cuatro metros, intricadamente talladas paredes de serpientes decoradas con imagenes de muerte y resurreccion, y salas ceremoniales columnadas que reverberan a traves de los siglos con una sensacion de grandiosidad marcial. Al mismo tiempo, sus historias fundacionales estan tan profundamente entretejidas con la narrativa sobrenatural que separar al gobernante historico Ce Acatl Topiltzin Quetzalcoatl de la deidad mitologica de la serpiente emplumada ha ocupado a generaciones de estudiosos mesoamericanos sin resolver completamente la cuestion.
La pregunta sobre las conexiones toltecas con el distante sitio maya de Chichen Itza en la Peninsula de Yucatan ha resultado aun mas controvertida, enfrentando a arqueologos que ven una conquista o migracion tolteca directa contra quienes argumentan un desarrollo cultural paralelo o un intercambio a larga distancia. Cualquiera que sea la resolucion definitiva de ese debate, los paralelos visuales y arquitectonicos entre Tula y Chichen Itza siguen siendo uno de los fenomenos mas sorprendentes en todo el registro arqueologico de las Americas. Las columnas de guerreros, las esculturas de chacmool, las salas columnadas y la iconografia de la serpiente emplumada aparecen en ambos sitios en formas tan similares que exigen explicacion, aunque los estudiosos continuen sin ponerse de acuerdo sobre que explicacion se ajusta mejor a las pruebas disponibles.
Para entender el Imperio Tolteca es comprender una civilizacion que se encontraba en la encrucijada de la historia y la leyenda, de la ambicion militar y la aspiracion espiritual, de un extraordinario logro artistico y el brutal sacrificio. Su historia se desarrollo a traves de las tierras altas y bajas del Mexico antiguo durante un periodo de intensa transformacion en la vida politica mesoamericana, y el legado que dejaron dio forma a todo lo que vino despues de ellos, mas notablemente la poderosa civilizacion azteca que vendria a dominar el centro de Mexico durante siglos. Los aztecas llamaban a sus artesanos y artistas mas talentosos por el nombre "tolteca", transformando el nombre de un pueblo en un sustantivo comun que significaba aquel que posee habilidad y conocimiento, y ningun tributo rendido a una civilizacion antigua puede hablar con mayor claridad del poder perdurable de sus logros.
Origenes del Pueblo Tolteca
Los origenes precisos del pueblo tolteca siguen siendo objeto de una investigacion arqueologica e historica en curso. La mayoria de los estudiosos creen que los toltecas surgieron de la fusion de varios grupos distintos de habla nahua que migraron al centro de Mexico durante los periodos Clasico Tardio y Posclasico Temprano, aproximadamente entre los siglos VII y IX de nuestra era. Estas migraciones ocurrieron en un contexto de perturbacion generalizada en toda Mesoamerica, cuando la gran ciudad de Teotihuacan, que habia dominado la region durante siglos como una de las ciudades mas grandes del mundo, entro en su catastrofico declive y eventual colapso alrededor del año 650 de nuestra era.
Entre los grupos que contribuyeron a lo que eventualmente se converteria en el estado tolteca estaban los Tolteca-Chichimeca, un pueblo seminomada de las regiones de la frontera norte de Mesoamerica que trajo consigo tradiciones de guerra, caza y una identidad cultural distinta definida en parte por su contraste con los pueblos agricolas sedentarios del sur. El termino Chichimec en si mismo, que significa algo como "hijos del perro" o "gente del norte", era una designacion general utilizada por los pueblos del centro de Mexico para describir los diversos grupos nomadas y seminomadas de la frontera norte, y llevaba connotaciones tanto de salvajismo como de vitalidad. Junto con los Tolteca-Chichimeca llegaron los Nonoalca, un grupo mas cosmopolita que puede haber llevado tradiciones artesanales e intelectuales de la region de la Costa del Golfo y quiza de los ultimos dias de Teotihuacan.
Fue la fusion de estas corrientes culturales algo complementarias, la tradicion guerrera nortena por un lado y una tradicion surea mas letrada y artisticamente sofisticada por el otro, la que dio a la emergente cultura tolteca su caracter distintivo. La energia marcial y la dureza fronteriza de la herencia chichimeca se combinaron con la sofisticacion ceremonial y las habilidades artesanales de la tradicion nonoalca para producir una cultura que era simultaneamente formidable en la guerra y capaz de una expresion artistica extraordinaria. Esta sintesis es visible en toda la cultura material tolteca, donde las imagenes del sacrificio guerrero y el combate brutal aparecen junto a ceramicas finamente elaboradas, escultura arquitectonica elaborada y sofisticados conocimientos astronomicos.
La lengua nahua que se convertiria en la lengua franca de gran parte de Mesoamerica estaba estrechamente asociada con los toltecas y sus sucesores. El nahuatl, la lengua de los aztecas, descendia directamente de la lengua hablada en Tula o estaba estrechamente relacionada con ella. Esta continuidad linguistica formo uno de los hilos de la herencia cultural mas amplia que la civilizacion azteca extrajo de sus predecesores toltecas, y comprender el fenomeno tolteca ayuda a explicar por que los pueblos de habla nahua llegaron a dominar la vida politica y cultural del centro de Mexico en los siglos anteriores a la conquista española.
La evidencia arqueologica de la region de Tula sugiere un proceso gradual de asentamiento y consolidacion durante los siglos VIII y IX de nuestra era. Las pequeñas comunidades que eventualmente se fusionarian en la capital tolteca parecen haber sido establecidas por grupos con raices tanto en la frontera norte como en el corazon civilizado del centro de Mexico. Las secuencias ceramicas de la region muestran un desarrollo gradual a traves de lo que los arqueologos llaman la fase Coyotlatelco antes de transicionar a la cultura material tolteca completamente desarrollada de las fases Corral y Tollan durante el siglo X. Para aproximadamente el año 900 de nuestra era, el asentamiento en Tula habia crecido suficientemente en poblacion y complejidad como para marcar el inicio de lo que los estudiosos llaman el periodo tolteca propiamente dicho, caracterizado por programas arquitectonicos distintivos, un estilo artistico reconocible y el surgimiento de un aparato estatal complejo capaz de organizar obras publicas a gran escala y llevar a cabo campañas militares a distancias considerables de la capital.
La Fundacion de Tula y la Ciudad de Tollan
La ciudad que se convirtio en la capital tolteca se encuentra en el moderno municipio de Tula de Allende en el estado de Hidalgo, aproximadamente a 70 u 80 kilometros al norte de la actual Ciudad de Mexico. La exploracion arqueologica del sitio, que los antiguos pueblos de habla nahua llamaban Tollan, ha revelado un sustancial centro urbano que alcanzo su extension maxima durante los siglos X y XI de nuestra era. En su apogeo, la ciudad cubria aproximadamente 14 kilometros cuadrados y albergaba una poblacion estimada por los estudiosos en cualquier lugar entre 35,000 y 60,000 personas, con entre 20,000 y 25,000 habitantes adicionales viviendo en las comunidades circundantes que dependian de la capital para bienes, servicios ceremoniales y proteccion politica.
El nombre Tollan en si mismo tiene una enorme importancia en la geografia cultural mesoamericana. En nahuatl, la palabra significa "lugar de cañas", un termino que aparece en los textos mexicanos antiguos como designacion metaforica de cualquier gran ciudad. Multiples tradiciones mesoamericanas hablan de un legendario Tollan como el hogar original de los pueblos civilizados, el lugar desde donde los dioses caminaron entre los humanos y donde las artes y los oficios de la civilizacion fueron perfeccionados por primera vez. El maiz crecia hasta un tamaño enorme, el algodon aparecia ya teñido con brillantes colores, los arboles de cacao daban frutos sin esfuerzo y todo el paisaje estaba saturado de abundancia y maravilla. Si Tula en Hidalgo es identica a este legendario Tollan ha sido uno de los debates centrales en la arqueologia mesoamericana durante el siglo pasado, y permanece sin resolverse, aunque la mayoria de los estudiosos que trabajan en este campo aceptan la identificacion con diferentes grados de confianza.
Lo que esta claro a partir del registro arqueologico es que Tula fue genuinamente un centro urbano impresionante para los estandares de su tiempo y region. La ciudad estaba organizada alrededor de un recinto ceremonial central que incluia varias grandes piramides-templo, salas columnadas, canchas de pelota y elaborados programas escultoricos. Rodeando este nucleo civico habia densos barrios residenciales donde artesanos, agricultores, comerciantes y administradores vivian y trabajaban. La evidencia de produccion artesanal especializada es abundante en todo el sitio, con talleres dedicados al trabajo de la obsidiana, la fabricacion de ceramica y probablemente la produccion de textiles y otros bienes perecederos que no han sobrevivido en el registro arqueologico.
La disposicion urbana de Tula refleja el tipo de planificacion deliberada caracteristica de las antiguas capitales mesoamericanas. La plaza ceremonial principal estaba orientada para alinearse con los fenomenos astronomicos, y los principales complejos arquitectonicos estaban dispuestos en relacion entre si segun principios de simetria cosmologica que conectaban el espacio terrestre con el orden celestial. Este tipo de urbanismo cosmologico estaba profundamente arraigado en la tradicion arquitectonica mesoamericana y refleja la intima conexion entre la autoridad politica y la legitimidad religiosa que caracterizaba a los antiguos estados mexicanos. El gobernante de Tula no era simplemente una figura politica sino una cosmica, cuya autoridad derivaba de su papel como mediador entre los reinos humano y divino.
La gestion del agua era un desafio critico para cualquier asentamiento en las semi-aridas tierras altas del centro de Mexico, y los planificadores de Tula dedicaron un esfuerzo considerable a controlar y distribuir los recursos hidricos disponibles en la region. El rio Tula y sus afluentes proporcionaron la base para un sistema agricola que sostenia la sustancial poblacion de la ciudad, complementado por obras de riego que extendian la capacidad productiva del paisaje circundante. La productividad agricola era la base material sobre la que descansaba todo el edificio politico y cultural tolteca, y mantener esa productividad en una region sujeta a sequia periodica era una preocupacion constante de los gobernantes toltecas.
Ce Acatl Topiltzin y la Leyenda de Quetzalcoatl
Ninguna figura en la historia y mitologia tolteca es mas cautivadora ni mas disputada que Ce Acatl Topiltzin Quetzalcoatl. El nombre en si mismo contiene capas de significado: Ce Acatl es una designacion calendaria que significa "un caña", el nombre de su fecha de nacimiento en el calendario ritual de 260 dias; Topiltzin significa "nuestro precioso principe" o "nuestro noble señor"; y Quetzalcoatl, la serpiente emplumada, era tanto el titulo del sumo sacerdote de esa deidad como, en la tradicion posterior, el nombre aplicado al ser divino mismo. Si Ce Acatl Topiltzin fue un gobernante historico, una figura mitologica o alguna combinacion de ambos ha ocupado a los estudiosos durante mas de un siglo sin llegar a una resolucion definitiva.
Las fuentes para su historia son principalmente textos escritos y orales indigenas recopilados despues de la conquista española, incluida la Historia de los mexicanos por sus pinturas, la Leyenda de los soles, y los relatos registrados por el fraile franciscano Bernardino de Sahagun a mediados del siglo XVI basados en entrevistas con informantes de habla nahuatl. Estas fuentes, aunque separadas de los eventos que describen por varios siglos de transmision y filtradas a traves de las experiencias de la conquista y la cristianizacion, pintan un retrato notablemente coherente de una figura extraordinaria.
Segun estas tradiciones, Ce Acatl Topiltzin nacio de un padre guerrero tolteca y una madre cuya identidad varia segun las diferentes fuentes. Se convirtio en devoto de la deidad de la serpiente emplumada en su juventud y ascendio por los rangos de la jerarquia sacerdotal hasta convertirse en el sumo sacerdote del culto de Quetzalcoatl en Tula, y eventualmente en el gobernante de la ciudad misma. Bajo su liderazgo, se decia que la capital tolteca habia entrado en una era dorada de logros artisticos, abundancia agricola y refinamiento espiritual. Las fuentes describen enormes plantas de maiz que producian mazorcas demasiado grandes para que una persona las cargara sola, algodon abundante que crecia ya teñido en multiples brillantes colores, y arboles de cacao que daban frutos sin ninguna cultivo humano, una vision de abundancia paradisiaca que revela las dimensiones mitologicas de estos relatos incluso mientras puede preservar recuerdos de una era genuinamente prospera.
Las tradiciones retratan consistentemente a Ce Acatl Topiltzin como una figura que se oponia al sacrificio humano, prefiriendo ofrendas de flores, incienso y mariposas a los sacrificios de sangre demandados por otros cultos, particularmente los asociados con el dios Tezcatlipoca, la deidad del espejo humeante, quien en muchos sentidos era el opuesto cosmico y rival de Quetzalcoatl. Tezcatlipoca estaba asociado con la oscuridad, el cielo nocturno, el poder politico y los aspectos despiadados de la voluntad divina, mientras que Quetzalcoatl representaba la luz, el aprendizaje y la transformacion espiritual. Esta polaridad fundamental entre los dos principios divinos recorria la religion y cosmologia mesoamericana y encontraba su expresion narrativa en la mitologia del eventual derrocamiento y exilio de Ce Acatl Topiltzin.
La historia de su expulsion existe en multiples versiones, pero la mas dramatica implica a Tezcatlipoca enganando a Ce Acatl Topiltzin para que se embriagara y provocandolo a violar sus votos sacerdotales. Avergonzado y espiritualmente comprometido, el gobernante reunio a sus seguidores y partio de Tula, dirigiendose hacia el este hacia la Costa del Golfo. Las diferentes tradiciones dan distintos finales a su viaje: en algunos relatos se inmolo en una pira funeraria y se convirtio en el planeta Venus; en otros, partio a traves del mar sobre una balsa de serpientes, prometiendo regresar del este en el año uno caña. Esta profecia de regreso resonaria con devastadoras consecuencias cuando Hernando Cortes llego del este en 1519, el año uno caña en el calendario azteca, llevando a algunos señores aztecas a asociar al comandante español con la deidad de la serpiente emplumada que regresaba.
La realidad historica detras de estos mitos sigue siendo dificil de determinar con certeza. Muchos estudiosos creen que un gobernante historico existio en Tula en el siglo X de nuestra era que promovio el culto de Quetzalcoatl y pudo haber sido expulsado en un conflicto faccionario entre facciones sacerdotales o politicas rivales, con su historia elaborada posteriormente en las dimensiones mitologicas conservadas en las fuentes posteriores. La evidencia arqueologica de Tula en si misma no puede resolver definitivamente la cuestion, aunque la abrumadora prominencia de la iconografia de la serpiente emplumada en todo el sitio confirma la importancia central del culto de Quetzalcoatl en la vida religiosa y politica tolteca durante toda la duracion del periodo tolteca.
Organizacion Politica y Militar
La estructura politica del estado tolteca combinaba elementos de la monarquia divina con una aristocracia guerrera que ejercia considerable poder independiente. En el apex del sistema se encontraba un gobernante que combinaba autoridad sacerdotal y militar, legitimado por el reclamo de descendencia de o conexion con la figura fundadora de Ce Acatl Topiltzin Quetzalcoatl. Por debajo del gobernante, un estrato de oficiales militares, sacerdotes y nobles hereditarios constituia la clase gobernante de la sociedad tolteca, organizados en grupos corporativos definidos por ocupacion, parentesco y afiliacion ritual.
El caracter marcial de la civilizacion tolteca es evidente en toda su cultura material de una manera que la distingue nitidamente de las culturas mesoamericanas anteriores. En Tula, la iconografia guerrera domina la escultura arquitectonica de una manera sin precedentes en la historia anterior de la region. Los grandes atlantes guerreros que coronan la Piramide B, los frisos de guerreros aguila y jaguar devorando corazones en la sala columnada, las procesiones de soldados tallados en relieve a lo largo de la base de la piramide, todos hablan de una cultura politica en la que el valor marcial era la virtud legitimadora central de la clase gobernante.
Dos ordenes militares distintas aparecen prominentemente en la iconografia tolteca y en los relatos aztecas posteriores de las instituciones toltecas: los guerreros aguila y los guerreros jaguar. Los guerreros aguila estaban asociados con el sol y con el cielo diurno, mientras que los guerreros jaguar llevaban asociaciones con la noche, el inframundo y las poderosas fuerzas del interior de la tierra. Juntos representaban un par complementario de virtudes marciales, una celestial y una chtonica, que entre si abarcaban la totalidad de la identidad guerrera tolteca. Estas mismas ordenes serian perpetuadas por los aztecas siglos despues, quienes rastreaban explicitamente sus instituciones militares a los origenes toltecas.
El estado tolteca parece haber controlado sus territorios dependientes a traves de una combinacion de coercion militar directa, alianzas politicas mantenidas a traves del matrimonio y el intercambio de regalos, y el establecimiento de comunidades satelites leales a la capital. Las redes comerciales de la ciudad, que se extendian a enormes distancias, requerlan relaciones politicas en una amplia gama de culturas mesoamericanas, desde las regiones productoras de turquesa de lo que hoy es el suroeste americano hasta las tierras bajas productoras de cacao del sur de Mexico y Guatemala. Mantener estas relaciones requeria habilidades diplomaticas ademas de poder militar, y la evidencia sugiere que la clase gobernante tolteca desplegaba ambos con considerable sofisticacion.
El Recinto Sagrado de Tula
El corazon del poder tolteca era el recinto sagrado de Tula, un cuidadosamente dispuesto complejo de arquitectura religiosa y politica que encarnaba fisicamente las pretensiones cosmologicas del estado tolteca. Acercandose a la plaza principal desde cualquier direccion, un visitante habria encontrado un imponente conjunto de piramides encaladas, altas columnas talladas y masivas figuras esculturicas que proclamaban el poder tanto de los gobernantes toltecas como de las fuerzas divinas a las que servian. El brillante yeso de cal blanco que originalmente recubria la mayoria de las superficies de piedra habria reflejado el sol de las tierras altas con una intensidad cegadora, haciendo visible el recinto sagrado desde distancias considerables a traves del paisaje circundante.
La plaza principal media aproximadamente 120 por 120 metros y estaba flanqueada en sus lados principales por las dos principales piramides-templo, la sala columnada conocida hoy como el Palacio Quemado porque la evidencia muestra que fue deliberadamente incendiada en el momento del colapso de Tula, y plataformas piramidales adicionales cuyas funciones precisas siguen siendo objeto de investigacion arqueologica. Todo el recinto estaba delimitado en su lado norte por la famosa Coatepantli o Muro de Serpientes, que demarcaba el espacio sagrado de la ciudad secular mas alla y anunciaba a traves de su perturbadora iconografia la naturaleza violenta y sacrificial de las actividades rituales realizadas dentro del recinto.
De pie en la plaza principal y mirando hacia el norte, la caracteristica visual dominante era la Piramide B, el Templo de Tlahuizcalpantecuhtli, el Señor de la Casa del Alba, que se elevaba sobre el muro de la Coatepantli con los atlantes guerreros visibles contra el cielo en su cumbre. La Piramide B se eleva en cuatro niveles escalonados hasta una plataforma en la cumbre donde una vez estuvo un templo, originalmente sostenido por las cuatro columnas de guerreros atlanticos que aun se mantienen hoy como las imagenes mas iconicas de la civilizacion tolteca.
La Piramide B y los Atlantes Guerreros
Los cuatro atlantes que originalmente sostenian el techo del templo de la cumbre de la Piramide B se encuentran entre las creaciones esculturicas mas extraordinarias de la antigua Mesoamerica. Cada figura se eleva aproximadamente 4.6 metros de altura, tallada en multiples secciones de basalto local y ensamblada en la plataforma de la cumbre de la piramide. Representan sacerdotes-guerreros de elite en elaborado atuendo: sus cuerpos estan vestidos con prendas de plumas, sus pechos adornados con grandes ornamentos pectorales circulares que pueden representar discos solares o espejos, sus espaldas decoradas con dispositivos en forma de mariposa que tienen asociaciones con las almas de los guerreros caidos. En cada mano llevan armas de guerra, incluyendo el atlatl o lanzadardos en una mano y un manojo de dardos en la otra, junto con lo que puede ser un cuchillo ceremonial o una bolsa de incienso. Sus rostros miran hacia adelante con la calma imperiosa de guerreros divinos que han trascendido el miedo a la muerte.
Estas extraordinarias figuras cumplian tanto una funcion estructural como simbolica. Estructuralmente, actuaban como columnas que sostenian las vigas del techo del templo de la cumbre, sus brazos levantados conectandose al techo del espacio. Simbolicamente, transformaban el acto de sostener el cielo, una tarea cosmologica asignada en varias tradiciones mesoamericanas a seres poderosos estacionados en las cuatro esquinas del mundo, en una expresion del poder guerrero tolteca. El mensaje era inconfundible: los guerreros toltecas eran los pilares del orden cosmico, los seres cuya fuerza mantenia los cielos sin caer y el mundo sin terminar.
A lo largo de la base de la piramide corre un programa escultrico continuo que incluye algunas de las imagenes mas poderosas del arte tolteca. Paneles tallados muestran procesiones de coyotes, jaguares y aguilas en perfil, representados en un atrevido estilo de bajo relieve que enfatiza la claridad grafica sobre el detalle naturalista. Las aguilas se muestran sujetando corazones humanos en sus garras mientras los consumen, un motivo conectado al concepto tolteca del sacrificio solar en el que el corazon de la victima sacrificial nutria al sol y le permitia continuar su viaje diario por el cielo. Las serpientes con plumas y flores se enrollan a traves de patrones geometricos en un lenguaje visual que seria inteligible para los espectadores de una amplia gama de culturas mesoamericanas.
La Coatepantli y los Espacios Ceremoniales
La Coatepantli, o Muro de Serpientes, es una de las caracteristicas visualmente mas llamativas del recinto sagrado de Tula y una de las expresiones mas reveladoras de la ideologia religiosa tolteca. Extendiendose a lo largo del borde norte de la plaza ceremonial, el muro se eleva aproximadamente 2.2 metros de altura y esta revestido en su lado sur con paneles de piedra tallada que representan un friso continuo de enormes serpientes. Las serpientes se muestran en perfil, sus cuerpos formando bandas horizontales sinuosas que recorren toda la longitud del muro. Mas distintivamente, cada serpiente se muestra devorando una figura humana que emerge de las fauces abiertas de la criatura, el cuerpo humano parcialmente consumido, esqueletico en forma, pero ocupando un lugar dentro de la serpiente que sugiere transformacion mas que mera destruccion.
Esta iconografia, simultaneamente horripilante y profunda, expresa los conceptos toltecas sobre la relacion entre la muerte, el sacrificio y la renovacion cosmica que se compartian en gran parte de Mesoamerica. La serpiente en la cosmologia mesoamericana era uno de los mas polivalentes de todos los seres simbolicos, asociada con la tierra misma, con las aguas que fluyen bajo el suelo, con el desprendimiento de la piel y por lo tanto con la regeneracion y el renacimiento, y con la deidad de la serpiente emplumada cuya combinacion de cualidades de serpiente terrestre y pajaro celestial la convertia en un simbolo de la union del cielo y la tierra.
Adyacente a la Piramide B y la Coatepantli, la sala columnada conocida como el Palacio Quemado proporcionaba un amplio espacio cubierto para actividades que requerian un grado de clausura imposible en la plaza abierta. La sala, midiendo aproximadamente 54 metros de longitud y 12 metros de anchura y sostenida por unas 50 columnas de piedra, representa uno de los espacios columnados mas grandes de la antigua Mesoamerica. Sus paredes estaban decoradas con frisos en relieve policromo que representaban la misma iconografia de guerreros aguila y jaguar que se encuentra en todo el recinto sagrado, vinculando las actividades realizadas en este espacio a la ideologia marcial y sacrificial del estado tolteca. La presencia de bancos de piedra a lo largo de las paredes de la sala sugiere que pudo haber servido como camara del consejo o sala de recepciones donde el gobernante tolteca y sus nobles conducirian negocios politicos y ceremoniales.
Las canchas de pelota de Tula completan el inventario de las principales estructuras ceremoniales dentro del recinto sagrado. Se han identificado dos canchas de pelota en el sitio, siguiendo el plan mesoamericano estandar en forma de I con muros inclinados de piedra flanqueando el callejon de juego largo. El juego de pelota habia sido una institucion central de la vida ceremonial mesoamericana durante al menos dos milenios antes del periodo tolteca, llevando profundas asociaciones con los ciclos de muerte y renacimiento, los movimientos de los cuerpos celestes y el resultado de los conflictos entre las fuerzas cosmicas.
Religion y Cosmologia
La religion tolteca era un sistema complejo construido alrededor de un panteon de deidades cuyas interacciones y conflictos estructuraban tanto el orden cosmico como la vida politica del estado tolteca. En el centro de la vida religiosa tolteca se encontraban dos figuras cuya oposicion eterna definia el dualismo fundamental de la cosmologia tolteca: Quetzalcoatl, la serpiente emplumada, y Tezcatlipoca, el espejo humeante.
Quetzalcoatl como deidad era una de las figuras divinas mas antiguas y ampliamente difundidas en la religion mesoamericana, con raices que se extienden al menos hasta Teotihuacan y quiza mas atras. Como principio cosmico, Quetzalcoatl representaba la union de los opuestos, la combinacion de la serpiente terrestre con el pajaro celestial, de la tierra y el cielo, de lo visible y lo invisible. Como la deidad del viento Ehecatl, era responsable del movimiento del aire y el aliento, la fuerza animadora de la vida misma.
Tezcatlipoca se encontraba en el polo cosmico opuesto. El espejo humeante en su nombre se refiere a su atributo caracteristico, un espejo de obsidiana en el que podia ver todas las cosas, incluidos los eventos ocultos en la oscuridad y los pensamientos y actos secretos de todos los seres. Era la deidad del cielo nocturno, particularmente de la oscuridad entre las estrellas, y estaba asociado con los jaguares, con el frio de las noches de invierno, y con el poder incansable e impredecible de la fortuna y el destino. A diferencia de Quetzalcoatl, que representaba un principio divino relativamente benigno, Tezcatlipoca era caprichoso y exigente, requiriendo propiciacion constante a traves del sacrificio y la observancia ritual.
El sacrificio humano era una parte integral de la practica religiosa tolteca. La evidencia arqueologica de Tula incluye restos esqueleticos humanos en contextos rituales, estantes de calaveras conocidos como tzompantli que mostraban los craneos de las victimas sacrificiales, y programas iconograficos que celebran el sacrificio como una necesidad cosmica. Los toltecas tambian veneraban a una gama de otras deidades asociadas con la lluvia, la fertilidad y la abundancia agricola, incluido Tlaloc, el dios de la lluvia cuyo culto ya era antiguo cuando comenzo el periodo tolteca y que continuaria siendo venerado en todo el centro de Mexico hasta el periodo colonial y mas alla.
Arte E Iconografia Tolteca
El arte de la civilizacion tolteca se caracteriza por un vocabulario visual distintivo que combina precision geometrica con una gama limitada pero poderosa de imagineria figurativa. A diferencia de las tradiciones esculturicas naturalistas de algunas culturas mesoamericanas anteriores, el arte tolteca tiende hacia una especie de abstraccion formal que reduce las formas complejas a sus elementos graficos esenciales, creando imagenes de gran fuerza visual incluso cuando sus significados religiosos especificos se han vuelto dificiles de interpretar en detalle.
El motivo de la serpiente emplumada recorre practicamente todos los aspectos de la cultura visual tolteca, desde los masivos relieves de piedra tallada del recinto ceremonial hasta la ceramica decorativa de escala mas pequeña encontrada en todo el sitio y en regiones muy alejadas de el. El cuerpo de la serpiente con su patron de escamas y curvas sinuosas, combinado con las plumas que distinguen a Quetzalcoatl de las serpientes ordinarias, aparece en frisos, en capiteles de columnas, a lo largo de los bordes de los relieves arquitectonicos, y como tema dominante de programas de fachada completos. Esta ubicuidad refleja la importancia central del culto de Quetzalcoatl para la identidad tolteca y la legitimidad politica.
Las esculturas de Chac Mool representan otra contribucion distintiva del arte tolteca al vocabulario visual mesoamericano. Estas figuras humanas reclinadas, tumbadas boca arriba con las rodillas levantadas y la cabeza vuelta a un lado, soportan en sus abdimenes un recipiente o disco plano que los estudiosos creen que servia como receptaculo para ofrendas, posiblemente incluyendo corazones sacrificiales. Los chacmoles toltecas en Tula son relativamente austeros en comparacion con ejemplos posteriores encontrados en Chichen Itza y otros sitios, pero establecen el tipo fundamental que seria repetido en una amplia gama geografica durante los siglos siguientes, proporcionando otro punto de conexion entre el corazon tolteca y los sitios distantes en el mundo maya.
Redes Comerciales y Poder Economico
La base economica del Imperio Tolteca descansaba en dos recursos primarios: la productividad agricola del corazon de Tula y el control de la ciudad sobre una extensa red comercial mesoamericana. La evidencia arqueologica extraida del analisis quimico de ceramicas, artefactos de obsidiana y otros bienes portatiles encontrados en sitios de toda Mesoamerica ha confirmado que Tula era un nodo central en redes comerciales que se extendian desde el suroeste americano en el norte hasta Guatemala y quiza mas alla en el sur, un alcance comercial sin precedentes en la historia mesoamericana hasta ese momento.
La obsidiana era una de las mercancias mas importantes de la antigua Mesoamerica, valorada por su capacidad para ser trabajada en bordes mas afilados que cualquier metal y por su uso en contextos rituales como material para espejos y herramientas de sacrificio. La region de Tula tenia acceso a fuentes de obsidiana de alta calidad, y los artesanos toltecas desarrollaron el trabajo de este vidrio volcanico en una industria importante. La identificacion quimica de artefactos de obsidiana encontrados en toda Mesoamerica ha demostrado que la obsidiana del periodo tolteca de las fuentes de Hidalgo llego a sitios desde la Costa del Golfo americano hasta el centro de Honduras, confirmando que Tula era un importante proveedor de este material esencial para un vasto mercado consumidor.
La red comercial de los toltecas tambien traia bienes de lujo a Tula desde grandes distancias. La turquesa de fuentes en lo que hoy es Nuevo Mexico y Arizona, uno de los materiales mas valorados en la cultura de elite mesoamericana, llegaba a Tula a traves de redes de intercambio que abarcaban toda la longitud de la actual frontera mexicana con los Estados Unidos. El cacao, la materia prima de las bebidas de chocolate consumidas por las elites mesoamericanas, provenia de regiones productoras en las tierras bajas tropicales del sur de Mexico y Guatemala, regiones que se encontraban dentro o adyacentes al territorio cultural maya. Las plumas de pajaros exoticos de especies tropicales, el jade del area maya y otras mercancias de lujo completaban un panorama de Tula como una gran ciudad mercado que atraia recursos del mas amplio rango geografico posible.
Los mecanismos de este comercio a larga distancia probablemente combinaron varios tipos diferentes de intercambio. Los comerciantes profesionales de larga distancia, los pochteca de la tradicion azteca posterior cuyos origenes a veces se rastreaban hasta antecedentes toltecas, pueden haber organizado expediciones comerciales regulares. Las relaciones politicas entre Tula y las polities dependientes o aliadas establecian relaciones de intercambio privilegiadas que movian bienes a lo largo de canales politicos como tributo o intercambio de regalos. Las redes de mercado local conectaban comunidades mas pequeñas con el sistema mas grande centrado en Tula y su hinterland regional. El resultado fue un sistema comercial integrado que enriquecio a la elite tolteca y aseguro el suministro de materias primas a los artesanos de la ciudad.
La Expansion Tolteca-Chichimeca
El estado tolteca en el apogeo de su poder extendio su autoridad directa o indirecta sobre una considerable porcion del centro de Mexico. La evidencia arqueologica de la cultura material tolteca, incluidos tipos ceramicos distintivos, elementos arquitectonicos y pequeños objetos que llevan programas iconograficos toltecas, se ha encontrado en sitios en una amplia region que se extiende desde la Costa del Golfo hasta el Pacifico y desde el centro de Mexico hacia el norte hasta las regiones fronterizas. Si esta difusion material refleja control politico directo, asentamiento colonial, emulacion de la elite o intercambio comercial varia segun la region.
La tradicion Tolteca-Chichimeca conservada en los relatos historicos del periodo colonial describe una serie de campañas militares a traves de las cuales los gobernantes toltecas extendieron su poder sobre las polities vecinas, estableciendo relaciones tributarias que alimentaban bienes y trabajo de regreso a la capital. El establecimiento de colonias toltecas o comunidades satelites en ubicaciones estrategicas a lo largo de las rutas comerciales fue otro mecanismo de expansion. Los sitios arqueologicos que muestran cultura material de influencia tolteca aparecen en ubicaciones que habrian servido como paradas o puntos de extraccion de recursos a lo largo de los principales corredores comerciales.
Conexiones Con Chichen Itza: el Gran Debate
Entre todos los enigmas planteados por el Imperio Tolteca, ninguno ha generado mas controversia academica ni ha capturado mas imaginacion popular que la cuestion de la relacion entre Tula y el gran sitio maya de Chichen Itza en la Peninsula de Yucatan. Los dos sitios estan separados por aproximadamente 1,200 kilometros de terreno extremadamente variado, sin embargo los paralelos arquitectonicos y escultoricos entre ellos son tan numerosos y tan especificos que demandan explicacion. Las columnas de atlantes guerreros, las esculturas de chacmool, las salas columnadas, las columnas de serpientes, la iconografia de la serpiente emplumada, las plataformas de estantes de calaveras, y programas iconograficos especificos que vinculan guerreros con el sacrificio y con los ciclos celestiales aparecen en ambos sitios en formas tan similares que el desarrollo paralelo por azar parece una explicacion inadecuada.
Se han propuesto tres explicaciones generales por parte de los estudiosos. La primera sostiene que los guerreros toltecas bajo el liderazgo de Ce Acatl Topiltzin Quetzalcoatl o sus seguidores realmente conquistaron y ocuparon Chichen Itza a fines del siglo IX o principios del X, imponiendo programas arquitectonicos y practicas religiosas toltecas a una poblacion maya sometida. Esta interpretacion se basa en gran medida en los textos historicos mayas que hablan de un lider guerrero llamado Kukulcan, la traduccion maya de Quetzalcoatl, que llego del oeste y establecio el dominio sobre el Yucatan.
La segunda explicacion revierte la direccion de la influencia, argumentando que las similitudes arquitectonicas reflejan a artesanos mayas trabajando en Tula en lugar de influencia tolteca fluyendo hacia los mayas. La tercera y actualmente mas ampliamente aceptada enfatiza el intercambio sobre la conquista, argumentando que las similitudes entre Tula y Chichen Itza reflejan la participacion en un sistema ideologico compartido centrado en los cultos guerreros y la iconografia de la serpiente emplumada que se difundio a traves de las amplias redes comerciales y de comunicacion que conectaban a las elites mesoamericanas durante el periodo Posclasico Temprano.
Los murales conservados en Chichen Itza complican todas estas interpretaciones. Escenas de batalla, de figuras vestidas con lo que parecen ser trajes de guerreros del centro de Mexico, y de la subyugacion de poblaciones que pueden identificarse como mayas sugieren que algun tipo de conquista o conflicto ocurrio en Chichen Itza involucrando personas con conexiones a las tradiciones militares del centro de Mexico. Lo que es claro es que para los siglos X y XI de nuestra era, Chichen Itza se habia convertido en uno de los sitios mas cosmopolitas y culturalmente complejos de toda Mesoamerica, un lugar donde las tradiciones mayas y no mayas se mezclaban de maneras que aun desafian la clasificacion facil.
El Gran Debate: Tula Como Tollan
La identificacion de Tula en Hidalgo como el legendario Tollan de la tradicion mesoamericana ha sido una suposicion fundamental de los estudios toltecas desde que el estudioso mexicano Wigberto Jimenez Moreno la propuso a mediados del siglo XX. Antes del trabajo de Jimenez Moreno, los estudiosos habian propuesto otros candidatos para la ciudad legendaria, sobre todo Teotihuacan, cuyas ruinas eran mucho mas impresionantes que las de Tula y cuya prominencia anterior en la memoria cultural mesoamericana parecia ajustarse a las descripciones de un gran centro civilizador.
El trabajo posterior ha fortalecido y complicado esta identificacion. La cultura material de Tula corresponde al periodo tolteca tal como se define en las fuentes historicas en terminos tanto de cronologia como de geografia, y muchos detalles especificos del registro arqueologico de Tula coinciden bien con las descripciones en los textos historicos. Al mismo tiempo, el legendario Tollan tal como se describe en los relatos mitologicos mas elaborados, con sus cosechas imposiblemente enormes y su abundancia sobrenatural, claramente supera lo que cualquier ciudad real podria haber sido, sugiriendo que la leyenda habia acumulado accretaciones mitologicas que transformaron un recuerdo historico de una ciudad real pero no necesariamente magica en algo que se acercaba a un mito del paraiso.
Algunos estudiosos han argumentado que Tollan nunca fue un lugar especifico sino mas bien una categoria conceptual, un metaforico "ciudad de cañas" que cualquier capital suficientemente grande podia reclamar ser. En esta lectura, tanto Tula como Teotihuacan (y quiza Chichen Itza tambien) podrian considerarse Tollan en el sentido de ser el centro de sus mundos respectivos, y la busqueda de un unico Tollan historico se basa en una incomprension de como los antiguos pueblos mesoamericanos usaban la geografia mitologica.
La Caida del Imperio Tolteca
El colapso del poder tolteca en Tula alrededor del año 1150 de nuestra era fue un evento catastrofico cuyos efectos se propagaron por toda Mesoamerica durante generaciones. La ciudad que habia sido el centro de una vasta red comercial y el modelo de organizacion politica en gran parte de la region fue abandonada, sus estructuras ceremoniales incendiadas y su poblacion dispersada en las regiones circundantes. Que combinacion de factores produjo este colapso ha sido objeto de considerable investigacion, y el panorama emergente es uno de multiples tensiones interactuantes que juntas abrumaron la capacidad del estado tolteca para mantenerse.
El deterioro ambiental jugo un papel significativo. La evidencia paleoclimatica de las tierras altas del centro de Mexico indica que los siglos XI tardio y XII temprano fueron un periodo de sequia prolongada, parte de un patron mas amplio de perturbacion climatica que afecto a gran parte del hemisferio norte durante este periodo. Para una sociedad agricola dependiente de la lluvia adecuada para mantener los excedentes alimentarios que sostienen a su poblacion urbana, varios años consecutivos de sequia podrian tener consecuencias catastroficas. La evidencia de agotamiento del suelo y posible deforestacion alrededor de Tula sugiere que la produccion agricola intensiva durante dos siglos habia degradado la capacidad productiva del paisaje circundante incluso en los años normales, haciendo a la ciudad cada vez mas vulnerable al estres climatico.
La inestabilidad politica acompañó y probablemente exacerbo la crisis ambiental. Las fuentes del periodo colonial hablan de conflictos internos dentro de la clase gobernante tolteca, luchas faccionales entre diferentes linajes sacerdotales y nobles que competian por el control del estado. Algunos relatos mencionan una guerra civil de considerable duracion que dividio la sociedad tolteca antes del colapso final, aunque los causas y el curso especifico de este conflicto son dificiles de reconstruir con confianza a partir de las fuentes disponibles. La quema del Palacio Quemado y otras estructuras en el recinto sagrado de Tula sugiere que la destruccion de la ciudad no fue puramente externa sino que tambien implico violencia interna.
La presion de los pueblos de la frontera norte proporciono el golpe final. Los grupos chichimecas que siempre habian acechado en los margenes de la esfera cultural tolteca, a veces incorporados al estado tolteca a traves del servicio militar y el comercio, comenzaron a ejercer una presion militar cada vez mayor sobre el debilitado imperio desde alrededor del año 1115 de nuestra era segun algunas fuentes. Las incursiones se intensificaron, las comunidades perifericas se volvieron imposibles de defender y finalmente la capital misma fue abrumada. El centro ceremonial fue saqueado e incendiado, presumiblemente en un acto final de conquista o represalia que dejo las marcas fisicas que los arqueologos aun pueden ver hoy. Para mediados del siglo XII, Tula estaba efectivamente abandonada, su poblacion dispersa en la region en comunidades mas pequeñas.
La dispersion de las poblaciones toltecas despues del colapso creo efectos ondulantes en toda Mesoamerica. Los grupos que reclamaban descendencia o legitimidad tolteca se establecieron en varias ubicaciones del centro y sur de Mexico, llevando consigo elementos de la cultura politica tolteca, la practica religiosa y la tradicion artistica. El movimiento de personas, ideas y cultura material que siguio al colapso tolteca fue en si mismo una fuerza significativa en dar forma al mundo mesoamericano que los aztecas luego heredarian y dominarian.
El Legado Tolteca y la Reverencia Azteca
La civilizacion azteca que llego a dominar el centro de Mexico en los siglos XIV y XV de nuestra era heredo una obsesion con los toltecas que bordea lo mitologico. Para los gobernantes, nobles e intelectuales aztecas, los toltecas representaban una edad dorada de logro humano que los pueblos posteriores podian aspirar a emular pero nunca recrear completamente. La palabra nahuatl toltecatl, derivada del nombre del pueblo tolteca, se convirtio en un sustantivo comun que significaba "artista", "artesano" o "uno de manos habiles", aplicado como termino de maximo elogio a cualquier persona que creara cosas de belleza y calidad. Llamar a una persona tolteca en el uso azteca era decir que poseia los dones creativos de la cultura civilizadora original.
Los gobernantes aztecas se esforzaron considerablemente para legitimar su autoridad reclamando descendencia o conexion tolteca. Los linajes gobernantes de las principales ciudades-estado de la Cuenca de Mexico trazaban sus genealogias de vuelta a antepasados toltecas, y esta conexion reclamada con la edad dorada tolteca era una fuente significativa de legitimidad politica. Esta reverencia se extendia incluso a la cultura fisica tolteca: los nobles aztecas coleccionaban y atesoraban los artefactos toltecas como reliquias sagradas de la era dorada, y las "antiguas cosas de Tula" aparecen en los inventarios de tributos y posesiones reales.
Esta reverencia tenia un lado mas oscuro. Los aztecas tambien heredaron y amplificaron los aspectos militaristas y sacrificiales de la practica religiosa tolteca, elevando el sacrificio humano de una practica ritual significativa pero acotada a una institucion estatal realizada a una escala sin precedentes en la historia mesoamericana. Si esta amplificacion representaba una continuacion genuina del precedente tolteca o una distorsion de el impulsada por las necesidades ideologicas aztecas es debatida, pero los propios aztecas invocaban constantemente la tradicion tolteca como justificacion para sus practicas sacrificiales.
El legado tolteca tambien se extendia al ambito de la tecnologia y la produccion artesanal. Las tradiciones ceramicas toltecas, las tecnicas arquitectonicas y las convenciones de planificacion urbana contribuyeron al repertorio de habilidades y conocimientos disponibles para los artesanos y arquitectos de las culturas mesoamericanas posteriores. La capital azteca de Tenochtitlan, construida en una isla en medio del Lago Texcoco y organizada alrededor de un gran recinto ceremonial, representaba en cierta medida una recreacion consciente de lo que los aztecas imaginaban que Tula habia sido, la capital perfecta de la civilizacion perfecta.
Arqueologia Moderna En Tula
La investigacion cientifica de la zona arqueologica de Tula comenzo en serio en el siglo XX, con importantes excavaciones realizadas por Jorge Acosta del Instituto Nacional de Antropologia e Historia (INAH) entre las decadas de 1940 y 1960. El trabajo de Acosta expuso y restauro las principales estructuras del recinto sagrado tal como aparecen hoy, incluidas la Piramide B y sus atlantes guerreros, la sala columnada y la Coatepantli. Sus excavaciones establecieron el marco cronologico basico para la ocupacion tolteca del sitio y recuperaron una enorme cantidad de material ceramico, litico y escultorico que forma el nucleo de la comprension academica de la cultura material tolteca.
Las decadas posteriores han visto investigaciones mas dirigidas utilizando metodos cada vez mas sofisticados. Las tecnicas de teledeteccion, incluida la fotografia aerea, las imagenes satelitales y el radar de penetracion terrestre, han ampliado el conocimiento de la extension total del sitio mucho mas alla del nucleo ceremonial excavado. Estas encuestas han revelado extensos barrios residenciales, areas de talleres artesanales y evidencia de la infraestructura hidraulica de la ciudad que ayudan a los estudiosos a entender Tula como un entorno urbano en funcionamiento mas que simplemente una coleccion de monumentos imponentes.
Los años recientes han visto una inversion continua en la investigacion en Tula y su region circundante. Un asentamiento tolteca descubierto cerca de Tula en 2023 proporciono nueva evidencia de las comunidades del hinterland de la ciudad y su relacion con la capital, añadiendo detalle a la imagen de como la civilizacion tolteca organizo el espacio alrededor de su centro urbano. Los estudios bioarqueologicos de los restos humanos de Tula han comenzado a arrojar luz sobre la salud, la dieta y los origenes de la poblacion de la ciudad, incluidos los analisis isotopicos que pueden rastrear las historias de migracion individuales y revelar el caracter cosmopolita de la poblacion de Tula durante su periodo de apogeo.
Los desafios de preservacion en Tula son significativos. El sitio ha sido objeto de pillaje a lo largo de los siglos desde su abandono, y muchos de los objetos moviles que una vez adornaban los edificios ceremoniales desaparecieron hace mucho tiempo. Los programas escultoricos restantes estan expuestos al intemperismo y la contaminacion atmosferica de la industrial ciudad de Tula de Allende que ha crecido adyacente a la zona arqueologica. Los esfuerzos de conservacion del INAH se han centrado en estabilizar las estructuras supervivientes y prevenir un mayor deterioro.
Conclusion
El Imperio Tolteca ocupa una posicion unica en la historia mesoamericana como una civilizacion que fue simultaneamente historica y mitologica, real y legendaria, documentada y debatida. Los restos fisicos en Tula proporcionan evidencia incontrovertible de un importante centro urbano y una sofisticada cultura politica que extendio su influencia por una vasta region del antiguo Mexico. Los atlantes guerreros se mantienen como se han mantenido durante mil años, sus rostros de piedra sin cambios por los siglos, su presencia hablando directamente a cualquier espectador sobre el poder y la ambicion de las personas que los crearon.
Al mismo tiempo, los toltecas existen en el registro historico en parte como un reflejo de lo que las culturas posteriores necesitaban que fueran. Para los aztecas, eran la encarnacion de la perfeccion civilizacional, el estandar con el que se media todo logro posterior e inevitablemente se encontraba insuficiente. Para los estudiosos modernos, representan un caso de prueba para los metodos de la arqueologia historica, planteando preguntas sobre como la evidencia fisica y la tradicion documental pueden combinarse para reconstruir un pasado que se sienta en el limite de la historia y el mito.
Las preguntas que mas fascinan a los estudiosos hoy, la naturaleza de la conexion tolteca-maya, la identidad de Ce Acatl Topiltzin, la relacion entre Tula y el legendario Tollan, permanecen abiertas de maneras que reflejan la genuina complejidad del registro arqueologico y documental. Pero la importancia de los toltecas para la historia de Mesoamerica no esta en duda. Sus redes comerciales dieron forma a las economias de docenas de polities en toda la region. Sus programas arquitectonicos y artisticos establecieron convenciones visuales que influyeron en cada cultura mesoamericana posterior. Su figura mitologica del gobernante de la serpiente emplumada perduro durante siglos como una de las imagenes mas poderosas en el pensamiento religioso mesoamericano, dando forma a la vision del mundo de pueblos muy alejados de Tula tanto en el espacio como en el tiempo.
De pie en el recinto sagrado de Tula hoy y mirando hacia arriba a los atlantes guerreros contra el cielo de las tierras altas mexicanas es encontrarse con una de las grandes civilizaciones del mundo antiguo, un pueblo que dio forma al curso de la historia mesoamericana y cuyo legado reverbero a traves de los siglos mucho despues de que su ciudad cayera en ruinas y llamas. El Imperio Tolteca fue una de las bases sobre las que se construyo todo el edificio de la civilizacion mexicana precolombina, y comprenderlo sigue siendo esencial para entender la notable historia del logro humano que se desarrollo en la antigua Mesoamerica.
El Calendario Sagrado y las Ceremonias Toltecas
La vida religiosa y civica de los toltecas estaba profundamente estructurada por el calendario mesoamericano, uno de los sistemas de medicion del tiempo mas sofisticados que cualquier civilizacion humana haya desarrollado. Los toltecas, como sus predecesores y sucesores en Mesoamerica, utilizaban dos calendarios entrelazados que juntos creaban un ciclo completo de 52 años conocido como la "Rueda del Calendario" o, en nahuatl, el xiuhpohualli combinado con el tonalpohualli. El xiuhpohualli era el calendario solar de 365 dias, dividido en 18 meses de 20 dias cada uno mas 5 dias adicionales considerados nefastos y peligrosos, los llamados "dias sin nombre" o nemontemi. El tonalpohualli era el calendario ritual de 260 dias, dividido en 20 periodos de 13 dias que determinaban el destino de las personas nacidas bajo cada signo y regulaban el ciclo de las ceremonias religiosas.
Cada dia en el sistema tolteca tenia un nombre compuesto del numero de su posicion en el periodo de 13 dias y del signo totemico del dia, produciendo 260 combinaciones unicas que recorrian el ciclo sin repeticion durante nueve meses lunares. Los sacerdotes que manejaban este sistema calendrico eran figuras de considerable poder, ya que el conocimiento del calendario era esencial para determinar los momentos propicios para las bodas, los inicios de los viajes comerciales, el inicio de las campañas militares, la siembra y la cosecha, y las innumerables ceremonias religiosas que puntuaban el año tolteca. El cargo de tonalpouhque, o "contador de dias", era uno de los mas respetados en la jerarquia sacerdotal tolteca.
Las grandes ceremonias que marcaban los puntos de transicion en el ciclo de 52 años eran las mas espectaculares de todas las funciones rituales toltecas. Al final de cada ciclo, habia una ansiosa espera para ver si el sol saldria nuevamente: los fuegos del hogar se apagaban en toda la ciudad, las estatuas y los utensilios del hogar se arrojaban, los suelos se barrían y las personas guardaban vigilia para ver si el mundo continuaria existiendo. Cuando el sol finalmente salia en el amanecer critico, los sacerdotes encendian un nuevo fuego sagrado en el pecho de una victima sacrificial en la cima de una colina visible desde toda la ciudad. Los mensajeros llevaban antorchas encendidas desde este nuevo fuego a todos los hogares de Tula y su region, symbolizando el renacimiento del mundo por otro ciclo de 52 años.
Las ceremonias anuales asociadas con las estaciones agricolas tambien eran de enorme importancia. La llegada de las lluvias en la primavera, esencial para la siembra del maiz, debia ser propiciada mediante elaborados rituales dirigidos a Tlaloc, el dios de la lluvia, y a los tlaloques, sus ayudantes divinos asociados con las montañas y las nubes. Los tlacaxipehualiztli, las ceremonias de desuello asociadas con la renovacion de la vegetacion y con el dios Xipe Totec, el "Señor Desollado", implicaban el sacrificio de prisioneros de guerra y el uso de sus pieles durante 20 dias por sacerdotes disfrazados, una practica que simbolizaba la renovacion de la tierra como una serpiente que muda su piel. Estas ceremonias de renovacion tenian profundas raices en la religion mesoamericana y los toltecas las practicaban con el mismo fervor que sus sucesores aztecas.
La Escritura y el Conocimiento Tolteca
Aunque el registro arqueologico de Tula no ha preservado tantos textos escritos como algunos otros sitios mesoamericanos, existen evidencias de que los toltecas poseian y utilizaban sistemas de escritura para registrar informacion importante. La escritura mesoamericana de este periodo combinaba elementos logograficos, en los que los signos representaban palabras o conceptos completos, con elementos silabicos que podian usarse para representar sonidos. Los codices, libros plegados hechos de piel de ciervo o corteza de amate recubierta de estuco blanco, eran el medio principal para registrar el conocimiento calendrico, astronomico, ritual e historico.
El conocimiento astronomico tolteca era particularmente sofisticado. Las elites sacerdotales de Tula rastreaban cuidadosamente los movimientos del sol, la luna, Venus y las estrellas visibles, registrando sus observaciones en documentos que servian tanto para la prediccion astronomica practica como para el razonamiento cosmologico. Los ciclos de Venus eran de especial importancia: el planeta aparece alternativamente como estrella de la mañana antes del amanecer y como estrella de la tarde despues del atardecer, y los mesoamericanos rastrearon estos ciclos con una precision que rivalizaba con la de los astronomos europeos contemporaneos.
La arquitectura de Tula en si misma refleja conocimientos astronomicos significativos. La orientacion de la Piramide B y otros principales edificios del recinto ceremonial parece haberse calculado para crear alineaciones significativas con la salida o puesta de sol en dias importantes del calendario, conectando el edificio fisico con el ciclo cosmico que esos dias marcaban. Esta astronomia arquitectonica, en la que el movimiento del sol a lo largo del año se convierte en un espectaculo dramatico que se desarrolla en la superficie de los edificios, era una tradicion establecida en Mesoamerica que los toltecas heredaron y continuaron.
Las Clases Sociales En la Sociedad Tolteca
La sociedad tolteca estaba organizada en una jerarquia compleja que combinaba la distincion de clase con la especializacion ocupacional y la afiliacion ritual. En el apex se encontraba el tlatoani o gobernante principal, cuya autoridad derivaba tanto de su posicion en el linaje gobernante como de sus funciones rituales como intermediario entre el mundo humano y el divino. Inmediatamente por debajo del gobernante se encontraba una elite noble llamada los pipiltin, cuyos miembros disfrutaban de privilegios legales, economicos y rituales distintos de los de la gente comun y que ocupaban los cargos mas importantes en la administracion militar, religiosa y civil del estado.
Los artesanos especializados constituian un estrato intermedio importante de la sociedad tolteca. Los trabajadores de la obsidiana, los ceramistas, los orfebres y otros artesanos especializados vivian en vecindarios distintos dentro de la ciudad y probable heredaban sus oficios de padres a hijos, transmitiendo las habilidades tecnicas y el conocimiento especializado que sustentaban las industrias artesanales de las que dependia la prosperidad de Tula. El alto nivel de estandarizacion visible en la produccion de ciertos tipos de ceramica tolteca sugiere que la produccion artesanal estaba organizada en talleres con algun grado de supervision centralizada, posiblemente bajo el auspicio de instituciones religiosas o del palacio.
Los agricultores y los trabajadores no especializados constituian el estrato mas numeroso de la sociedad tolteca. La gran mayoria de la poblacion de Tula y de las comunidades rurales circundantes vivia en comunidades de aldea, cultivando maiz, frijoles, calabazas y chile mediante sistemas de agricultura de milpa y, donde la disponibilidad de agua lo permitia, mediante sistemas de irrigacion mas intensivos. Estos agricultores debian tributo al estado en forma de trabajo, cosechas y otros bienes, y constituian la base economica fundamental sobre la que descansaba toda la sofisticacion de la cultura tolteca.
Los Toltecas y las Ciudades-Estado Vecinas
El Imperio Tolteca no existia en el aislamiento sino en relacion constante, tanto pacifica como conflictiva, con las numerosas ciudades-estado y regiones que conformaban el mosaico politico de la Mesoamerica del Posclasico Temprano. Al norte de Tula se encontraba la vasta y semideserta region llamada la Gran Chichimeca, hogar de los grupos nomadas y seminomadas que los mesoamericanos sedentarios llamaban colectivamente chichimecas. Esta region no era simplemente una zona de amenaza sino tambien un importante corredor comercial a traves del cual llegaban a Tula bienes del norte, incluyendo la turquesa que era tan valorada por las elites mesoamericanas.
Al este, las culturas de la Costa del Golfo de Mexico mantuvieron relaciones complejas con los toltecas. El sitio de El Tajin, en el actual estado de Veracruz, fue contemporaneo con Tula en su apogeo y muestra paralelos en la iconografia del juego de pelota y en ciertos aspectos de la arquitectura que sugieren intercambio cultural activo entre las dos tradiciones. Al sur y al este, los sitios del area maya, incluyendo no solo Chichen Itza sino tambien ciudades del sur de los Altos de Guatemala, muestran evidencias de contacto con las tradiciones del centro de Mexico que se intensificaron durante el periodo tolteca.
Hacia el oeste y el noroeste, la influencia tolteca se extendia hacia el Occidente de Mexico, una region que habia desarrollado sus propias tradiciones artisticas y culturales pero que fue profundamente influenciada por el poder y el prestigio de Tula. El comercio de turquesa, plumas de guacamaya y otros articulos de lujo del Occidente hacia el centro de Mexico pasaba en parte a traves de redes controladas o influenciadas por los toltecas, y los bienes de estilo tolteca o de influencia tolteca han sido encontrados en sitios del actual estado de Jalisco y mas alla.
La Arquitectura Domestica y la Vida Cotidiana En Tula
Mas alla del imponente recinto ceremonial, la vida cotidiana de los habitantes ordinarios de Tula se desarrollaba en un entorno urbano que los arqueologos han comenzado a comprender cada vez mejor a medida que la investigacion se ha ampliado mas alla de los monumentos principales. Las viviendas toltecas tipicas eran estructuras de adobe y piedra organizadas alrededor de patios centrales, un patron que habria resultado familiar a los habitantes de ciudades mesoamericanas anteriores y posteriores. Los patios servian como espacios multiusos donde se realizaban actividades domesticas como la preparacion de alimentos, la produccion artesanal a pequeña escala y las reuniones familiares y comunitarias.
La ceramica tolteca es una de las categorias de evidencia arqueologica mas importantes para reconstruir la vida cotidiana en la ciudad. Los tipos ceramicos caracteristicos del periodo tolteca, incluyendo la ceramica plomiza producida en el sur de Mexico y Guatemala y ampliamente distribuida a traves de las redes comerciales toltecas, y la ceramica Coyotlatelco local con sus caracteristicos diseños geometricos de color rojo sobre bayo, se encuentran en contextos residenciales en toda Tula y en sitios affiliados en una amplia region circundante. El analisis de la distribucion y variacion de estos tipos ceramicos permite a los arqueologos rastrear los patrones de comercio, la movilidad de la poblacion y los cambios culturales con un nivel de detalle que los textos historicos solos no podrian proporcionar.
La dieta de los habitantes de Tula estaba dominada por los cultivos de milpa que constituian la base de la agricultura mesoamericana: maiz, frijoles y calabazas, complementados por chiles, tomates, aguacates y una variedad de otras plantas cultivadas o recolectadas. El maiz en particular era no solo el alimento basico sino tambien un elemento central de la cosmologia tolteca: el dios del maiz era una de las deidades mas importantes del panteon mesoamericano, y la produccion, preparacion y consumo del maiz estaban rodeados de una capa de significado ritual que elevaba el acto de comer a un nivel de participacion cosmica. Los restos de fauna excavados en Tula incluyen huesos de perros domesticados, que se comian en ocasiones especiales, junto con venado, conejo y aves, que se obtendrian tanto de la caza como de formas primitivas de crianza.
La Metalurgia y las Artes Suntuarias Toltecas
Aunque la metalurgia no alcanzo en la Mesoamerica prehispanica el mismo nivel de desarrollo que en otras regiones del mundo antiguo, los toltecas conocian y practicaban la metalurgia del cobre y el oro a un nivel que supero a sus predecesores en la region del Altiplano. Los objetos de metal encontrados en Tula y en sitios affiliados incluyen hachas de cobre, cascabeles, ornamentos y objetos rituales que demuestran un dominio creciente de las tecnicas de fundicion, martillado y aleacion. El oro, aunque relativamente escaso en el Altiplano central mexicano, era importado del sur y trabajado en finas joyas y ornamentos que adornaban a los miembros de la elite tolteca.
Las plumas de aves tropicales, especialmente el quetzal con su extraordinario plumaje verde iridiscente y las guacamayas con sus vibrantes colores rojos, azules y amarillos, eran entre los materiales mas valorados en la cultura de elite tolteca. El trabajo de plumaria era una de las artes mas exigentes y prestigiosas de Mesoamerica, requiriendo años de aprendizaje para dominar las tecnicas de fijacion de las delicadas plumas sobre bastidores de tela o madera para crear escudos, penachos, mantos y otros objetos de extraordinaria belleza. Los artesanos plumarios de Tula producian obras que eran altamente valoradas en toda la region y que viajaban como bienes de prestigio a traves de las redes comerciales toltecas.
La joyeria de jade, el material mas precioso en la cosmologia mesoamericana, era otro marcador de estatus de la elite tolteca. El jade de color verde intenso, especialmente valorado por su asociacion con el agua, la vegetacion y la vida, se obtenia principalmente de las regiones mayas de Guatemala y se distribuia a traves de las redes comerciales de larga distancia que conectaban Tula con el mundo maya. Los objetos de jade encontrados en contextos de elite en Tula, incluyendo cuentas, mascaras y orejas, demuestran el acceso de los nobles toltecas a estos materiales preciados y su capacidad para convertirlos en markers de distincion social y legitimidad ritual.
El Sistema de Escritura y los Libros Toltecas
Los toltecas mantuvieron una tradicion de produccion de codices, los libros plegados en los que los mesoamericanos registraban su conocimiento calendrico, historico y ritual. Aunque ninguno de los codices que pueda atribuirse con certeza a los toltecas ha sobrevivido en forma legible, las referencias a "libros toltecas" en fuentes posteriores, combinadas con la iconografia de escenas de escritura y lectura que aparece en algunas representaciones artisticas del periodo tolteca, confirman que la produccion de manuscritos era una actividad cultivada en Tula.
El conocimiento registrado en estos documentos incluia los ciclos calendricos tan esenciales para la vida ritual mesoamericana, las genealogias de los linajes gobernantes, los registros de eventos historicos importantes como batallas y accesiones reales, los mitos y las narrativas cosmologicas que sustentaban el sistema religioso, y los manuales de divinacion que permitia a los sacerdotes interpretar los presagios y guiar las decisiones de individuos e instituciones. La perdida de estos documentos, resultado del abandono de Tula, de los siglos de pillaje posteriores y de la deliberada destruccion de manuscritos indigenas por parte de algunos misioneros españoles en el periodo colonial, representa una de las perdidas culturales mas lamentables de la historia mesoamericana.
Los textos historicos posteriores compilados en el periodo colonial por informantes indigenas y por frailes como Sahagun preservan fragmentos de lo que fueron estas tradiciones manuscritas toltecas, transformados por siglos de transmision oral y por el contexto radicalmente diferente de la colonia. Estos fragmentos, cuidadosamente interpretados por los estudiosos modernos, siguen siendo una de las principales fuentes para la comprension de la historia y la cultura toltecas.
La Influencia Tolteca En los Pueblos del Norte
Uno de los aspectos menos conocidos pero potencialmente mas significativos del alcance tolteca fue su influencia en las culturas del norte de Mexico y del suroeste de los Estados Unidos. Las rutas comerciales que conectaban Tula con las fuentes de turquesa del norte pasaban a traves de regiones habitadas por pueblos que, aunque no formaban parte del sistema politico tolteca, estaban profundamente involucrados en los circuitos de intercambio que la ciudad impulsaba.
Las culturas de Casas Grandes o Paquime en el actual estado de Chihuahua, Mexico, que florecion entre aproximadamente los años 1000 y 1350 de nuestra era, muestran una notable mezcla de tradiciones del suroeste norteamericano con influencias procedentes del sur mesoamericano que pueden estar relacionadas con las redes comerciales toltecas. El sitio de Paquime incluia canchas de pelota de tipo mesoamericano, estructuras de plataforma que recuerdan a los montivulos ceremoniales mesoamericanos, y evidencia de la crianza a gran escala de guacamayas, cuyas plumas eran un importante bien comercial que fluia hacia el sur hacia las elites mesoamericanas. La posibilidad de que Paquime actuara como un nodo de redistribucion entre el mundo de los pueblos del suroeste y el mundo mesoamericano ha sido debatida por los arqueologos, pero el potencial papel de los toltecas en la estructuracion de estas redes es significativo.
Las culturas ancestrales de los Pueblo del suroeste norteamericano, incluyendo los que construyeron las grandes casas de Chaco Canyon en el actual Nuevo Mexico, muestran evidencias de contacto con las tradiciones mesoamericanas en forma de objetos de cobre, guacamayas vivas y muertas, y el juego de pelota de hule que era la firma comercial de Mesoamerica. Si estas conexiones pasaban directamente a traves de Tula o a traves de intermediarios como Paquime es una cuestion que los arqueologos continuan investigando, pero el alcance potencial de la influencia tolteca hacia el norte era considerablemente mayor de lo que la distancia geografica podria sugerir.
El Papel de la Mujer En la Sociedad Tolteca
Las fuentes historicas y arqueologicas sobre el papel de la mujer en la sociedad tolteca son escasas en comparacion con la informacion disponible sobre los hombres de la elite guerrera y sacerdotal, pero algunos datos permiten esbozar un cuadro parcial. Las mujeres de la elite tolteca participaban en el sistema ritual a traves de sus roles como esposas de nobles y gobernantes, como madres de la siguiente generacion de lideres, y posiblemente como sacerdotisas dedicadas al culto de ciertas deidades. Los matrimonios politicos entre linajes gobernantes de distintas ciudades-estado eran instrumentos importantes de la diplomacia tolteca, y las mujeres que participaban en estos arreglos podian desempeñar roles de considerable importancia como mediadoras entre sus familias de origen y sus familias politicas.
En el nivel de la poblacion comun, las mujeres desempeñaban roles fundamentales en la economia domestica que sustentaba la vida urbana de Tula. La produccion de textiles, una actividad economica de primera importancia en Mesoamerica, era predominantemente un trabajo femenino, y el hilado y tejido de algodon y otras fibras consumia una parte significativa del tiempo y la energia de las mujeres de todos los estratos sociales. Los artefactos de hilado, incluyendo malacates y husos, se encuentran en abundancia en los contextos residenciales de Tula, atestiguando la escala e importancia de esta industria. Las telas producidas en Tula y en las comunidades rurales circundantes eran importantes bienes comerciales que viajaban a traves de las redes de intercambio toltecas, y la habilidad de las tejedoras era un recurso economico apreciable.
El Declive de Tula En el Contexto Mesoamericano Mas Amplio
El colapso del poder tolteca en Tula no fue un evento aislado sino parte de un proceso mas amplio de transformacion politica que se estaba desarrollando en toda Mesoamerica durante el siglo XII. En la Peninsula de Yucatan, Chichen Itza, que habia compartido muchos elementos culturales con Tula, tambien declino en importancia durante este periodo, siendo eventualmente eclipsada por la ciudad de Mayapan como centro de poder en el norte de Yucatan. En Oaxaca, los estados zapoteca y mixteca experimentaron sus propias reorganizaciones politicas. En el centro de Mexico, la caida de Tula creo un vacio de poder en el que numerosos grupos competidores, incluyendo eventualmente los mexica o aztecas, competirian durante los siglos siguientes.
La comparacion del colapso tolteca con colapsos similares en otras partes del mundo antiguo puede arrojar luz sobre los patrones comunes de vulnerabilidad en los estados premodernos. El papel del estres climatico en el colapso de la sociedad tolteca es paralelo al que los investigadores han identificado en el colapso de la sociedad del Bronce Tardio en el Mediterraneo alrededor del año 1200 antes de nuestra era, en la caida del Periodo Clasico maya en el siglo IX de nuestra era, y en el colapso de la dinastia Tang en China en el siglo X de nuestra era. En cada caso, la combinacion de estres ambiental, presion externa y conflicto interno creo una crisis sistemica que superaba la capacidad de respuesta de las instituciones politicas existentes.
Lo que distingue el caso tolteca es la escala del legado cultural que sobrevivio al colapso politico. Mientras que muchas civilizaciones colapsan y son olvidadas, o recordadas solo por arqueologos, los toltecas sobrevivieron en la memoria colectiva de los pueblos mesoamericanos con una viveza y un detalle notables. La razon de esto fue en parte la continuidad del habla nahuatl en el centro de Mexico, que preservo las tradiciones orales y los textos rituales que sustentaban el recuerdo de la era tolteca. Fue tambien el resultado de la deliberada politica de los gobernantes aztecas, que encontraron util mantener vivo el recuerdo de los toltecas como sus predecesores e inspiradores.
La Preservacion del Sitio y el Turismo Moderno
El sitio arqueologico de Tula, formalmente conocido como la Zona Arqueologica de Tula, es hoy una de las principales atracciones arqueologicas del estado de Hidalgo y un destino importante para los visitantes interesados en la historia prehispanica de Mexico. El sitio es accesible desde la Ciudad de Mexico en aproximadamente una hora de viaje por carretera, lo que lo convierte en una excursion de dia comodo para los visitantes de la capital. El municipio de Tula de Allende ha desarrollado infraestructura para recibir visitantes, incluyendo el museo de sitio adyacente al area arqueologica que alberga piezas importantes de la escultura y la ceramica toltecas, incluyendo uno de los atlantes originales que fue trasladado del sitio para su proteccion.
La visita al sitio ofrece una experiencia de los principales monumentos toltecas, incluyendo la Piramide B y las replicas de los atlantes guerreros que ahora coronan su cumbre. Los originales fueron reemplazados por replicas de alta calidad para protegerlos de la intemperie, y los originales se conservan en el museo. La Coatepantli y los frisos decorativos de la base de la piramide tambien son visibles, aunque la intemperie y el tiempo han causado una perdida significativa de detalle en comparacion con su aspecto original. El museo del sitio contextualiza los monumentos con informacion sobre la historia tolteca, los metodos arqueologicos utilizados para estudiar el sitio y las preguntas que permanecen abiertas en la investigacion tolteca.
La experiencia de visitar Tula es marcadamente diferente de la de visitar Teotihuacan, el gran sitio del periodo Clasico que se encuentra a menor distancia de la Ciudad de Mexico y que recibe varios millones de visitantes al año. Tula, con su menor escala y su caracter a veces mas intimo, ofrece una oportunidad de reflexionar sobre un periodo historico diferente y una tradicion cultural distinta, una que en muchos sentidos fue el puente entre el mundo del Clasico y el mundo azteca del Posclasico Tardio que los visitantes a menudo conocen mejor.
Fuentes
https://www.countryreports.org https://www.worldhistory.org/Toltec_Civilization/ https://historicalmx.org/items/show/208 https://www.mexicolore.co.uk/aztecs/ask-us/ce-acatl-topiltzin-quetzalcoatl https://nativeamericannetroots.net/diary/1781 https://www.academia.edu/112732560/Toltec_History_The_Long_Toltec_Civil_War_And_its_Impact_on_Tula_and_Chichen_Itza
Los Toltecas En la Historiografia Moderna
La historiografia moderna de los toltecas ha pasado por varias fases desde los primeros trabajos sistematicos del siglo XIX. Los pioneros de la arqueologia mesoamericana, como William Prescott en su influyente "Historia de la Conquista de Mexico" publicada en 1843, trataban a los toltecas principalmente como una tradicion literaria y mitologica, dudando de su historicidad como civilizacion distinta. Fue solo con el desarrollo de la arqueologia sistematica en el siglo XX, especialmente con las excavaciones en Tula de Alfonso Caso, Jorge Acosta y sus colegas del INAH, que los toltecas adquirieron la solidez de una civilizacion arqueologicamente documentada.
La propuesta de Wigberto Jimenez Moreno en la decada de 1940 de que Tula en Hidalgo era el Tollan historico de las tradiciones mesoamericanas fue un punto de inflexion en los estudios toltecas. Esta identificacion, que se convirtio en el consenso dominante entre los especialistas durante la segunda mitad del siglo XX, dio coherencia a la interpretacion del registro arqueologico de Tula en terminos historicos concretos y permitio leer las fuentes coloniales como testimonios, aunque distorsionados y elaborados, de una historia real. Las excavaciones de Acosta en Tula, que revelaron los monumentos hoy tan familiares como los atlantes y la Coatepantli, confirmaron que el sitio correspondia a las descripciones de la capital tolteca en los textos historicos en terminos de cronologia y caracter general.
En las decadas posteriores, la arqueologia tolteca ha continuado desarrollandose y refinando su comprension del sitio y su civilizacion. Los nuevos metodos analiticos, desde la datacion por radiocarbon hasta el analisis quimico de los materiales, han añadido precision al conocimiento cronologico y al entendimiento de los patrones de intercambio. Los estudios interdisciplinarios que combinan la arqueologia con la linguistica, la etnografia de los pueblos contemporaneos de habla nahuatl y el analisis critico de las fuentes coloniales han producido una imagen mas matizada y compleja de la civilizacion tolteca que la que era posible con los metodos de generaciones anteriores.
Al mismo tiempo, la investigacion reciente ha vuelto a plantear algunas de las cuestiones fundamentales sobre la identidad de los toltecas y la relacion entre su registro arqueologico y la tradicion historica. El debate sobre si Tula en Hidalgo es realmente el Tollan de las fuentes, o si existe otro sitio con mayores merecimientos a ese titulo, ha resurgido con vigor en los circulos academicos. Algunos investigadores han argumentado que las caracteristicas fisicas de Tollan tal como se describen en los textos, especialmente la descripcion de edificios con paredes de jade, oro, turquesa y plumas que mas bien evocan el lujo suntuario que la arquitectura real de piedra, apuntan a que Tollan puede haber sido una ciudad diferente, quiza Teotihuacan. Otros responden que las descripciones hiperbolicass de los textos son simplemente el resultado de la elaboracion mitologica de un recuerdo historico real, y que Tula sigue siendo la mejor candidata disponible.
Este debate vivo y productivo refleja la vitalidad de los estudios toltecas como campo academico, y el hecho de que preguntas fundamentales permanezcan abiertas es un testimonio de la riqueza y la complejidad del registro historico y arqueologico que los toltecas dejaron a la posteridad.

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