Skip to main content
CountryReports

Historia del Atletismo y las Pruebas de Pista y Campo

Una historia completa del atletismo desde sus orígenes en los Juegos Olímpicos de la antigüedad hasta World Athletics, los modernos Campeonatos del Mundo y los legendarios velocistas y corredores de fondo

Velocidad

Introducción

El atletismo, denominado «track and field» en gran parte del mundo angloparlante, es el amplio conjunto de pruebas de carrera, salto y lanzamiento que constituyen el deporte individual fundacional de los Juegos Olímpicos modernos. El atletismo ha estado presente en todos los Juegos Olímpicos modernos desde la edición inaugural de Atenas 1896 y en los Campeonatos Mundiales de Atletismo desde 1983; las diversas competiciones internacionales adicionales celebradas posteriormente, entre ellas la serie de la Liga de Diamante, conforman la principal estructura competitiva profesional anual del atletismo. World Athletics (el organismo rector internacional del deporte, fundado en 1912 como International Amateur Athletic Federation, renombrado International Association of Athletics Federations en 2001 y World Athletics en 2019) administra aproximadamente 215 federaciones nacionales miembro en todo el mundo.

Las distintas pruebas individuales de atletismo han dado lugar a algunos de los logros deportivos individuales más celebrados en cualquier disciplina. El récord mundial de los 100 metros lisos, actualmente en poder de Usain Bolt de Jamaica con 9,58 segundos (establecido en los Campeonatos Mundiales de Atletismo de Berlín 2009), ha sido uno de los registros deportivos individuales más comentados en cualquier deporte. Las diversas pruebas de fondo han estado dominadas de manera considerable por corredores de África Oriental (principalmente de Kenia y Etiopía) durante varias décadas, y ese dominio ha generado actuaciones individuales extraordinarias en el maratón, los 10.000 metros, los 5.000 metros, los 3.000 metros con obstáculos y otras pruebas de fondo. Las diversas pruebas de salto —entre ellas el salto de altura, el salto de longitud, el triple salto y el salto con pértiga— han producido logros individuales extraordinarios. Las diversas pruebas de lanzamiento —entre ellas el lanzamiento de peso, el lanzamiento de disco, el lanzamiento de martillo y el lanzamiento de jabalina— han producido igualmente logros individuales extraordinarios.

Este artículo recorre la historia completa del atletismo desde los Juegos Olímpicos de la antigua Grecia hasta la restauración olímpica moderna de Atenas 1896, la fundación en 1912 de la International Amateur Athletic Federation, los brillantes atletas individuales del período de entreguerras —entre ellos Jesse Owens en los Juegos Olímpicos de Berlín 1936—, los brillantes atletas de la posguerra —entre ellos Emil Zátopek de Checoslovaquia, ganador de los 5.000 metros, los 10.000 metros y el maratón en los Juegos Olímpicos de Helsinki 1952—, la superación de la barrera de la milla en cuatro minutos por Roger Bannister en 1954, el notable crecimiento del atletismo femenino gracias a la ampliación de las pruebas olímpicas femeninas a partir de 1960, las legendarias carreras deportivas de Carl Lewis, Florence Griffith Joyner, Michael Johnson, Marion Jones (cuyas posteriores descalificaciones por dopaje generaron uno de los casos de dopaje más trascendentes en cualquier deporte), Usain Bolt, Allyson Felix y otros muchos atletas, el considerable dominio de África Oriental en las pruebas de fondo a lo largo de la era moderna, la paralela y significativa era del dopaje que ha marcado al atletismo profesional —incluidos el escándalo BALCO, el caso de Marion Jones, el programa estatal de dopaje de Rusia en la década de 2010 y otros casos de dopaje—, las sustanciales reformas de gobernanza de World Athletics bajo la presidencia de Sebastian Coe y otros dirigentes, y el futuro de uno de los deportes individuales fundacionales del movimiento olímpico moderno.

Orígenes antiguos y renacimiento moderno

El atletismo posee la historia continua más antigua de cualquier deporte individual de primer nivel, con documentación sustancial de competiciones atléticas que se remonta a los antiguos Juegos Olímpicos griegos de 776 a. C. y aún antes. Los diversos eventos atléticos de los antiguos Juegos Olímpicos, entre ellos el estadio (una carrera de velocidad de aproximadamente 192 metros a lo largo del estadio olímpico), el díaulo (carrera de dos estadios), el dólico (carrera de fondo de veinte o veinticuatro estadios), el pentatlón (que combinaba disco, jabalina, salto de longitud, carrera de velocidad y lucha), y otros eventos variados, establecieron la estructura básica de la competición atlética que ha sido preservada en gran medida a través del renacimiento olímpico moderno.

Las diversas tradiciones atléticas de la antigua Grecia se extendían más allá de los Juegos Olímpicos para incluir los demás juegos panhelénicos (los Juegos Píticos en Delfos, los Juegos Nemeos en Nemea y los Juegos Ístmicos en Corinto), las distintas competiciones atléticas locales celebradas a lo largo del mundo griego, y la amplia tradición cultural griega de la excelencia atlética como manifestación de la areté (excelencia). Los diversos atletas de la antigua Grecia han seguido siendo celebrados a lo largo de la era moderna, y distintos nombres de la Antigüedad continúan apareciendo en los debates deportivos posteriores.

El renacimiento olímpico moderno de 1896 incluyó el atletismo como principal deporte individual. Los distintos eventos atléticos de los Juegos Olímpicos de Atenas de 1896 incluyeron los 100 metros lisos (ganados por el estadounidense Thomas Burke), los 400 metros (también ganados por Burke), los 800 metros (ganados por el australiano Edwin Flack), los 1.500 metros (también ganados por Flack), el maratón (ganado por el pastor griego Spyridon Louis), los 110 metros con vallas (ganados por el estadounidense Thomas Curtis), el salto de altura (ganado por el estadounidense Ellery Clark), el salto de longitud (también ganado por Clark), el triple salto (ganado por el estadounidense James Connolly, primer campeón olímpico de la era moderna), el salto con pértiga (ganado por el estadounidense William Hoyt), el lanzamiento de peso (ganado por el estadounidense Robert Garrett) y el lanzamiento de disco (también ganado por Garrett, a pesar de que nunca había visto un disco real antes de llegar a Atenas).

La tradición olímpica moderna del atletismo ha continuado en todos los Juegos Olímpicos de Verano posteriores (con breves interrupciones por las guerras mundiales). Los sucesivos campeones olímpicos de atletismo han forjado carreras individuales extraordinarias, y distintos momentos individuales han dado lugar a algunos de los eventos deportivos individuales más celebrados del siglo XX. Las sucesivas ampliaciones de la participación femenina en el atletismo, las diversas modificaciones reglamentarias posteriores, las mejoras sustanciales en el equipamiento y las instalaciones, y otros cambios variados han dado forma a la tradición atlética moderna.

La Federación Internacional de Atletismo Amateur (IAAF) fue fundada en 1912 en Estocolmo, Suecia, durante los Juegos Olímpicos de 1912, asumiendo la nueva organización la responsabilidad de la gobernanza internacional del atletismo en sustitución de las diversas federaciones nacionales. La IAAF pasó a denominarse Asociación Internacional de Federaciones de Atletismo en 2001 y World Athletics en 2019. Los sucesivos presidentes de la IAAF/World Athletics han incluido a Avery Brundage, Adriaan Paulen, Primo Nebiolo (quien comercializó sustancialmente el deporte mediante la creación de los Campeonatos Mundiales de Atletismo), Lamine Diack (posteriormente condenado por corrupción en 2020) y Sebastian Coe (el brillante corredor británico de medio fondo que se convirtió en presidente de World Athletics en 2015 y ha reformado de manera sustancial la institución).

Jesse Owens y los Juegos Olímpicos de Berlín 1936

Jesse Owens, de los Estados Unidos, ofreció una de las actuaciones deportivas individuales más extraordinarias de cualquier época en los Juegos Olímpicos de Berlín 1936. Owens, nacido en 1913 en Oakville, Alabama, estudió en la Universidad Estatal de Ohio y emergió a mediados de la década de 1930 como uno de los brillantes jóvenes velocistas y saltadores estadounidenses. Owens ganó cuatro medallas de oro en los Juegos Olímpicos de Berlín 1936 (los 100 metros lisos, los 200 metros lisos, el salto de longitud y el relevo 4 por 100 metros), logrando una de las actuaciones olímpicas individuales más completas de cualquier época.

El considerable contexto político de los Juegos Olímpicos de Berlín 1936 era de gran relevancia. El gobierno nazi alemán había estado promoviendo la teoría racial aria, que constituía el fundamento ideológico principal del régimen nazi. Las cuatro medallas de oro que Owens conquistó en Berlín fueron ampliamente citadas como una refutación contundente de la teoría racial nazi. Las sobresalientes actuaciones individuales de Owens generaron una extraordinaria atención cultural posterior. Su memorable duelo en el salto de longitud con el saltador alemán Luz Long —quien asesoró a Owens durante las rondas de clasificación cuando el atleta corría el riesgo de ser eliminado y quien posteriormente lo abrazó en público tras la victoria del estadounidense— produjo uno de los momentos deportivos individuales más célebres de cualquier época.

La trayectoria posterior de Owens estuvo considerablemente marcada por el contexto estadounidense de la época. Owens regresó a los Estados Unidos para descubrir que la profunda segregación de la sociedad americana le negaba el reconocimiento que sus logros merecían. Se vio reducido a competir contra caballos y corredores aficionados ante públicos de pago, antes de ser rehabilitado lentamente como un icono estadounidense a lo largo de las décadas siguientes. Los diversos reconocimientos posteriores a Owens, incluidos distintos honores y celebraciones culturales, han continuado generando una considerable atención.

La competición atlética de los Juegos Olímpicos de Berlín 1936 produjo otras destacadas actuaciones individuales. El estadounidense Glenn Hardin ganó los 400 metros vallas. El estadounidense John Woodruff ganó los 800 metros. El estadounidense Archie Williams ganó los 400 metros. Los demás campeones de atletismo de los Juegos Olímpicos de Berlín 1936 ofrecieron actuaciones individuales extraordinarias.

La tradición atlética del período de entreguerras produjo otros atletas individuales de gran mérito. Paavo Nurmi, de Finlandia, el brillante corredor de fondo que ganó 9 medallas de oro olímpicas a lo largo de tres Juegos entre 1920 y 1928, ha sido ampliamente citado como uno de los atletas individuales más destacados de cualquier época. La carrera de Nurmi produjo estadísticas individuales extraordinarias, incluido el récord histórico de medallas de oro olímpicas para cualquier atleta individual en cualquier deporte (posteriormente superado por otros atletas olímpicos en décadas sucesivas). La tradición finlandesa de carreras de fondo que Nurmi estableció ha dado lugar a diversas trayectorias individuales extraordinarias posteriores.

El atletismo de posguerra y la milla en menos de cuatro minutos

La era del atletismo posterior a la Segunda Guerra Mundial produjo diversos deportistas individuales extraordinarios. Emil Zátopek, de Checoslovaquia, protagonizó una de las actuaciones individuales más extraordinarias en unos Juegos Olímpicos en las Olimpiadas de Helsinki 1952, al ganar los 5.000 metros, los 10.000 metros y el maratón, siendo el único atleta individual en lograr el triple de fondo en unos Juegos Olímpicos. La extensa carrera de Zátopek a finales de la década de 1940 y principios de la de 1950 produjo 18 récords mundiales en las distintas pruebas de fondo. Sus diversas apariciones posteriores en competiciones internacionales se prolongaron a lo largo de la década de 1950.

La brillante Mildred "Babe" Didrikson Zaharias, de los Estados Unidos, fue una de las deportistas individuales más extraordinarias de cualquier época en múltiples disciplinas. Su actuación en los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 1932 le reportó dos medallas de oro (los 80 metros vallas y el lanzamiento de jabalina) y una medalla de plata (el salto de altura, con considerables controversias acerca de su técnica de salto poco convencional). Su posterior carrera profesional en el golf le brindó 10 campeonatos de categoría mayor en la LPGA, y su notable versatilidad individual la convirtió en una de las trayectorias deportivas individuales más distinguidas de cualquier época.

El extraordinario logro de romper la barrera de la milla en cuatro minutos el 6 de mayo de 1954 en la pista de Iffley Road en Oxford, Inglaterra, constituyó uno de los momentos deportivos individuales más extraordinarios del siglo XX. Roger Bannister, el brillante estudiante de medicina y corredor de medio fondo británico, completó la milla en 3 minutos y 59,4 segundos, convirtiéndose en el primer individuo en correr la milla en menos de cuatro minutos. La barrera de la milla en cuatro minutos había sido objeto de considerable atención a lo largo de la década de 1940 y principios de la de 1950, habiendo establecido previamente el brillante corredor sueco Gunder Hägg el récord mundial de la milla con 4:01,4 en 1945, y habiendo rozado otros corredores la barrera sin llegar a superarla. El notable logro de Bannister fue ampliamente celebrado en la comunidad deportiva británica.

Los notables logros posteriores en la milla por debajo de cuatro minutos continuaron a lo largo de los años siguientes. El australiano John Landy batió el récord mundial de la milla con 3:57,9 apenas 46 días después del extraordinario hito de Bannister. La brillante progresión ulterior del récord mundial de la milla incluyó mejoras sucesivas considerables por parte de diversos corredores individuales. El récord mundial actual de la milla está en poder del marroquí Hicham El Guerrouj con 3:43,13 (establecido en 1999), uno de los récords mundiales de mayor longevidad en el atletismo.

La tradición atlética más amplia de las décadas de 1950 y 1960 produjo otros deportistas individuales extraordinarios. El australiano Herb Elliott ganó los 1.500 metros olímpicos de 1960 y estableció diversos récords mundiales posteriores. La estadounidense Wilma Rudolph ganó tres medallas de oro en los Juegos Olímpicos de Roma 1960 en pruebas de velocidad (100 metros, 200 metros y relevo 4 por 100 metros), forjando una de las trayectorias individuales femeninas más celebradas en el atletismo. El brillante saltador soviético Valery Brumel estableció seis récords mundiales de salto de altura entre 1961 y 1963. El estadounidense Bob Hayes ganó los 100 metros olímpicos de Tokio 1964 y consolidó de manera decisiva el dominio estadounidense en las pruebas de velocidad. El keniano Kipchoge Keino emergió en la década de 1960 como la primera gran estrella del fondo del África Oriental.

Carl Lewis y la era estadounidense de los años 1980

Carl Lewis, de los Estados Unidos, surgió a principios de la década de 1980 como el brillante atleta individual que definió sustancialmente la era moderna del atletismo estadounidense. La carrera de Lewis, que abarcó aproximadamente de 1981 a 1996, produjo extraordinarios logros individuales, entre ellos 9 medallas de oro olímpicas (la mayor cantidad obtenida por cualquier atleta estadounidense individual en atletismo), 4 medallas de oro olímpicas consecutivas en salto de longitud (1984, 1988, 1992, 1996), 2 medallas de oro olímpicas en los 100 metros (1984, 1988), 1 medalla de oro olímpica en los 200 metros (1984) y 2 medallas de oro olímpicas en el relevo 4 por 100 metros (1984, 1992).

La destacada actuación de Lewis en los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 1984 fue ampliamente citada como una de las más extraordinarias actuaciones olímpicas individuales de cualquier era. Lewis ganó cuatro medallas de oro (los 100 metros, los 200 metros, el salto de longitud y el relevo 4 por 100 metros), igualando en esencia el logro de cuatro medallas de oro de Jesse Owens en los Juegos Olímpicos de Berlín 1936. La sobresaliente actuación de Lewis en 1984 generó una extraordinaria atención cultural posterior. Las diversas actuaciones olímpicas posteriores de Lewis se prolongaron hasta 1996, y la destacada victoria en el salto de longitud en los Juegos Olímpicos de Atlanta 1996 a los 35 años produjo uno de los momentos olímpicos individuales de final de carrera más extraordinarios.

La trascendental final de los 100 metros de los Juegos Olímpicos de Seúl 1988 entre Lewis y Ben Johnson ha sido objeto de considerable atención posterior. Johnson, el brillante velocista canadiense, ganó la carrera en un tiempo de récord mundial de 9,79 segundos, mientras que Lewis finalizó segundo con 9,92 segundos. Johnson dio positivo por el esteroide anabolizante estanozolol en las 72 horas siguientes a la carrera y fue despojado de su medalla de oro y de su récord mundial. La amplia investigación de dopaje que se llevó a cabo posteriormente dio lugar a la Comisión Dubin en Canadá, que documentó el dopaje sistemático en el atletismo canadiense. Lewis recibió posteriormente la medalla de oro. Las diversas investigaciones posteriores han sugerido que varios otros corredores en la final de los 100 metros de los Juegos Olímpicos de Seúl 1988 habían estado involucrados en prácticas de dopaje considerables, y las distintas revelaciones posteriores han generado una atención sustancial.

Florence Griffith Joyner, de los Estados Unidos, protagonizó una de las carreras individuales de velocidad femenina más extraordinarias de cualquier era. Griffith Joyner, nacida en 1959 en Los Ángeles, ganó tres medallas de oro en los Juegos Olímpicos de Seúl 1988 (100 metros, 200 metros y relevo 4 por 100 metros) y estableció el récord mundial femenino de los 100 metros (10,49 segundos, establecido en las Pruebas Olímpicas de los Estados Unidos de 1988) y el récord mundial femenino de los 200 metros (21,34 segundos, establecido en los Juegos Olímpicos de Seúl 1988). Ambos récords se han mantenido durante más de 36 años y permanecen sustancialmente sin ser superados. Las diversas sospechas de dopaje en torno a las brillantes actuaciones de Griffith Joyner en 1988 han seguido generando considerable atención posterior, aunque la propia Griffith Joyner nunca dio positivo en ningún control antidopaje y negó sistemáticamente haber consumido sustancias dopantes. Griffith Joyner falleció en septiembre de 1998 a los 38 años a causa de una crisis epiléptica, sin que las investigaciones posteriores establecieran ninguna conexión definitiva entre su destacada carrera como velocista y su temprana muerte.

El brillante estadounidense Edwin Moses protagonizó una de las carreras individuales de vallas más extraordinarias de cualquier era. Moses ganó dos medallas de oro olímpicas en los 400 metros con vallas (1976, 1984) y protagonizó una extraordinaria racha de 122 victorias consecutivas entre 1977 y 1987, la mayor racha de victorias en cualquier prueba individual de atletismo en cualquier era. Moses transformó sustancialmente la técnica de los 400 metros con vallas mediante su característico patrón de 13 zancadas entre vallas, logrando extraordinarios resultados individuales a lo largo de toda su carrera.

Usain Bolt y la era del velocismo jamaicano

Usain Bolt de Jamaica protagonizó una de las carreras atléticas individuales más extraordinarias de cualquier época. Bolt, nacido en 1986 en Sherwood Content, Jamaica, ha sido ampliamente reconocido como el mejor velocista de la historia del atletismo. Su trayectoria, que abarcó aproximadamente desde 2002 hasta 2017, le deparó 8 medallas de oro olímpicas (los 100 metros y los 200 metros en Pekín 2008, Londres 2012 y Río 2016 —convirtiéndole en el único velocista en ganar el doblete de velocidad en tres Juegos Olímpicos consecutivos— además de dos medallas de oro en relevos en 2008 y 2012). Su brillante récord mundial de los 100 metros de 9,58 segundos (establecido en el Campeonato Mundial de Atletismo de Berlín 2009) y su brillante récord mundial de los 200 metros de 19,19 segundos (establecido en ese mismo Campeonato Mundial de Atletismo de 2009) se han mantenido durante más de 16 años y siguen siendo esencialmente inalcanzables.

La extraordinaria actuación de Bolt en los Juegos Olímpicos de Pekín 2008 fue ampliamente reconocida como una de las actuaciones olímpicas individuales más extraordinarias de cualquier época. El brillante Bolt ganó los 100 metros en 9,69 segundos, los 200 metros en 19,30 segundos (batiendo su propio récord mundial anterior) y el relevo 4 por 100 metros en 37,10 segundos (un récord mundial). Su brillante actuación en los 100 metros, en la que redujo visiblemente la velocidad para celebrarlo antes de cruzar la línea de meta, fue particularmente extraordinaria. Las numerosas retransmisiones posteriores de sus actuaciones en Pekín han continuado generando una considerable atención.

La destacada actuación de Bolt en los Juegos Olímpicos de Londres 2012 confirmó su dominio individual. El brillante Bolt ganó los 100 metros en 9,63 segundos, los 200 metros en 19,32 segundos y el relevo 4 por 100 metros. Su destacada actuación en los Juegos Olímpicos de Río 2016 le proporcionó el notable «triple-triple»: ganar los 100 metros, los 200 metros y el relevo 4 por 100 metros en tres Juegos Olímpicos consecutivos. La medalla de oro en el relevo 4 por 100 metros le fue retirada posteriormente tras el control antidopaje positivo retroactivo de su compañero de equipo Nesta Carter por una sustancia prohibida, lo que dejó a Bolt con ocho medallas de oro olímpicas (en lugar de nueve) y constituyó el único revés deportivo significativo de su carrera.

La destacada tradición jamaicana en el velocismo ha continuado a través de generaciones sucesivas. La brillante velocista Shelly-Ann Fraser-Pryce de Jamaica ha protagonizado una de las carreras individuales femeninas en velocidad más extraordinarias, conquistando tres medallas de oro olímpicas (los 100 metros en Pekín 2008 y Londres 2012, además del relevo 4 por 100 metros en Río 2016) y diez medallas de oro en el Campeonato Mundial de Atletismo. La brillante Elaine Thompson-Herah logró dobletes olímpicos de velocidad consecutivos en Río 2016 y Tokio 2020. Los destacados equipos jamaicanos de relevos han continuado dominando la competición internacional de relevos de velocidad.

La brillante estadounidense Allyson Felix ha protagonizado una de las carreras individuales femeninas más extraordinarias en la historia del atletismo. La trayectoria de Felix, que abarcó aproximadamente desde 2003 hasta 2022, le deparó 11 medallas olímpicas (el mayor número conseguido por cualquier atleta individual estadounidense de pista y campo en cualquier época, con siete medallas de oro y cuatro de plata), 14 medallas de oro en el Campeonato Mundial de Atletismo y otros logros extraordinarios. La destacada carrera de Felix sigue siendo celebrada como una de las trayectorias individuales femeninas más brillantes de cualquier época.

Atletismo de Fondo en África Oriental

El dominio sustancial de África Oriental en las carreras de fondo ha sido uno de los patrones más consistentes del atletismo moderno. Los corredores kenianos y etíopes han dominado de manera considerable las distintas pruebas de fondo, incluidos el maratón, los 10.000 metros, los 5.000 metros, los 3.000 metros obstáculos y otras diversas pruebas de fondo. Dicho dominio ha producido actuaciones individuales extraordinarias a lo largo de los últimos 50 años y ha configurado de manera sustancial el panorama competitivo del atletismo en su conjunto.

La tradición keniana en las carreras de fondo surgió de forma destacada a finales de la década de 1960 con la brillante medalla de oro olímpica de Kipchoge Keino en los 1.500 metros en los Juegos Olímpicos de Ciudad de México 1968 (a pesar de que Keino había sido sometido a una apendicectomía de urgencia días antes de la prueba). La victoria de Keino en los 1.500 metros de 1968 sobre el estadounidense Jim Ryun (entonces plusmarquista mundial) fue ampliamente considerada como uno de los resultados individuales más extraordinarios del deporte. La sólida tradición keniana en el atletismo de fondo que se desarrolló posteriormente ha dado lugar a carreras deportivas individuales de excepcional nivel. El brillante Kip Keino conquistó posteriormente la medalla de oro en los 3.000 metros obstáculos en los Juegos Olímpicos de Múnich 1972. La expansión posterior y sustancial del fondo keniano a lo largo de las décadas siguientes ha producido logros individuales extraordinarios.

La brillante tradición etíope en las carreras de fondo fue establecida por la medalla de oro de Abebe Bikila en el maratón de los Juegos Olímpicos de Roma 1960, siendo célebre que Bikila corrió el maratón descalzo por las calles de Roma. La victoria de Bikila fue la primera conseguida por un atleta del África subsahariana en unos Juegos Olímpicos, y sentó las bases de la más amplia tradición africana en el atletismo. La sólida tradición etíope en el fondo que se desarrolló a continuación ha producido carreras deportivas individuales de excepcional nivel. El brillante Mamo Wolde conquistó posteriormente la medalla de oro en el maratón de los Juegos Olímpicos de Ciudad de México 1968. El brillante Miruts Yifter cosechó logros individuales extraordinarios a lo largo de las décadas de 1970 y 1980.

El brillante Haile Gebrselassie de Etiopía forjó una de las carreras deportivas individuales más extraordinarias en las pruebas de fondo de cualquier época. La carrera de Gebrselassie produjo dos medallas de oro olímpicas en los 10.000 metros (1996, 2000), cuatro medallas de oro en los Campeonatos del Mundo de Atletismo en los 10.000 metros, y diversos récords mundiales en los 5.000 metros, los 10.000 metros, el medio maratón y el maratón. Su sobresaliente marca de 2:03:59 en el Maratón de Berlín 2008 constituyó el récord mundial de maratón desde 2008 hasta 2011. La brillantez individual de Gebrselassie generó una extraordinaria atención cultural posterior tanto en Etiopía como en el conjunto de la comunidad atlética.

El brillante Kenenisa Bekele de Etiopía forjó una de las carreras deportivas individuales más distinguidas en las pruebas de fondo de cualquier época. La carrera de Bekele ha producido tres medallas de oro olímpicas (los 10.000 metros en Atenas 2004 y Pekín 2008, además de los 5.000 metros en Pekín 2008), seis medallas de oro en los Campeonatos del Mundo de Atletismo en los 5.000 metros y los 10.000 metros, y diversos récords mundiales. Su sustancial récord mundial de los 10.000 metros de 26:17.53 (establecido en 2005) se mantuvo durante 15 años hasta ser batido por el brillante Joshua Cheptegei de Uganda en 2020. El brillante Cheptegei ha cosechado desde entonces logros individuales extraordinarios, incluidos los actuales récords mundiales de los 5.000 metros y los 10.000 metros.

El brillante Eliud Kipchoge de Kenia ha sido ampliamente considerado el mejor maratoniano de cualquier época. La carrera de Kipchoge ha producido dos medallas de oro olímpicas (el maratón en Río 2016 y Tokio 2020), el récord mundial de maratón de 2:01:09 (establecido en el Maratón de Berlín 2022), 10 victorias en las Maratones Majors del Mundo, y el destacado Desafío INEOS 1:59 celebrado en Viena en octubre de 2019, en el que Kipchoge se convirtió en el primer ser humano en correr 42,195 kilómetros en menos de dos horas (aunque en condiciones no estándar que no dieron lugar a un récord mundial oficial). La extraordinaria carrera de Kipchoge ha continuado generando una atención cultural posterior de gran alcance.

Dopaje en el atletismo

La extensa era del dopaje en el atletismo ha sido uno de los principales desafíos a los que se ha enfrentado el deporte a lo largo de la era moderna. Los diversos casos de dopaje, entre ellos el positivo de Ben Johnson en los Juegos Olímpicos de Seúl 1988, el escándalo BALCO de principios de la década de 2000, el caso de Marion Jones (con su posterior confesión en 2007 de haber consumido diversas sustancias potenciadoras del rendimiento, incluido el esteroide de diseño de BALCO denominado «the Clear», y su consiguiente devolución de cinco medallas olímpicas obtenidas en los Juegos Olímpicos de Sídney 2000), y el extenso programa estatal de dopaje ruso (documentado en el Informe McLaren de 2016) han configurado de manera determinante el deporte en su conjunto.

El escándalo del Bay Area Laboratory Co-Operative (BALCO), que salió a la luz en 2003-2004, fue uno de los casos de dopaje más trascendentes en la historia del atletismo. La investigación federal sobre BALCO determinó que aproximadamente 30 deportistas de élite, entre ellos la velocista estadounidense Marion Jones, el velocista estadounidense Tim Montgomery, el beisbolista Barry Bonds y otros más, habían consumido de forma sistemática la sustancia «the Clear» (tetrahidrogestrinona, THG) y diversas otras sustancias potenciadoras del rendimiento. Las investigaciones posteriores acarrearon amplias consecuencias tanto en el ámbito deportivo como en el judicial.

Marion Jones protagonizó una de las carreras individuales más extraordinarias en el sprint femenino a finales de la década de 1990 y principios de la de 2000. Jones ganó cinco medallas en los Juegos Olímpicos de Sídney 2000 (tres de oro y dos de bronce), el mayor número obtenido por una mujer estadounidense en unos mismos Juegos Olímpicos. Su confesión en 2007 de haber consumido sustancias potenciadoras del rendimiento a lo largo de toda su carrera, incluidos los Juegos Olímpicos de Sídney 2000, generó una atención considerable. Jones devolvió sus cinco medallas olímpicas de Sídney 2000 y fue posteriormente condenada a seis meses de prisión federal por cargos relacionados con perjurio. La trayectoria posterior de Jones ha suscitado un amplio debate en torno a la cuestión de cómo deben recordarse las carreras deportivas marcadas por el dopaje.

El programa estatal de dopaje ruso documentado en el Informe McLaren de 2016 fue uno de los casos de dopaje más extensos en la historia del deporte. El Informe McLaren identificó un dopaje sistemático de deportistas rusos en múltiples disciplinas, incluido el atletismo, con la participación directa del Ministerio de Deportes de Rusia en las operaciones de dopaje. Las sucesivas suspensiones de la IAAF/World Athletics a los atletas rusos para competir en competiciones internacionales —con posteriores readmisiones parciales a través del programa de Atletas Neutrales Autorizados para deportistas rusos con expediente limpio— configuraron de manera sustancial el panorama competitivo del atletismo en su conjunto. La suspensión continuada del atletismo ruso tras la invasión de Ucrania por parte de Rusia en 2022 ha persistido durante los años siguientes.

La respuesta institucional más amplia al dopaje en el atletismo ha seguido evolucionando. La creación de la Agencia Mundial Antidopaje (AMA/WADA) en 1999 proporcionó el principal marco internacional para la aplicación de las normas antidopaje. Los diversos programas posteriores de pasaporte biológico —con el seguimiento longitudinal de los parámetros biológicos de los deportistas—, los posteriores análisis retroactivos de muestras almacenadas —que produjeron positivos significativos y consiguientes descalificaciones— y otras mejoras técnicas han configurado de manera determinante el deporte en su conjunto. La creación en 2016 de la Unidad de Integridad del Atletismo (AIU) en el seno de World Athletics proporcionó la principal estructura independiente de aplicación de las normas de integridad en el atletismo.

El destacado liderazgo administrativo ejercido por Sebastian Coe al frente de World Athletics —el brillante corredor británico de medio fondo que ganó medallas de oro olímpicas en los 1.500 metros en Moscú 1980 y Los Ángeles 1984— desde 2015 ha reformado sustancialmente la gobernanza de World Athletics. Las reformas posteriores, que incluyen mejoras en la aplicación de las normas antidopaje, cambios en la estructura comercial y otras modificaciones institucionales, han suscitado una atención considerable. Las reformas en la gobernanza de World Athletics han proseguido durante los años siguientes.

Era Moderna, Pruebas de Campo, Conclusión y Fuentes

La era moderna del atletismo ha producido diversos atletas individuales extraordinarios en las distintas pruebas. Las brillantes generaciones sucesivas de velocistas han incluido a Sha'Carri Richardson de los Estados Unidos (la brillante velocista de los 100 metros cuya sustancial medalla de plata olímpica en los 100 metros en París 2024 y su medalla de oro en el Campeonato Mundial de Atletismo de 2025 han generado una atención posterior considerable), Noah Lyles de los Estados Unidos (el brillante velocista cuya sustancial medalla de oro olímpica en los 100 metros en París 2024 —ganada por apenas 0,005 segundos sobre el jamaicano Kishane Thompson— produjo una de las finales de velocidad más reñidas de cualquier época), Christian Coleman de los Estados Unidos, Trayvon Bromell de los Estados Unidos, Letsile Tebogo de Botsuana (cuya brillante medalla de oro olímpica en los 200 metros en París 2024 supuso la primera medalla de oro olímpica individual para cualquier nación del África subsahariana en las pruebas masculinas de velocidad), y otros muchos.

La brillante Femke Bol de los Países Bajos ha logrado logros individuales extraordinarios en las pruebas femeninas de 400 metros vallas y 400 metros lisos. Sydney McLaughlin-Levrone de los Estados Unidos ha forjado una de las carreras individuales femeninas más extraordinarias en los 400 metros vallas, ganando medallas de oro olímpicas consecutivas (Tokio 2020 y París 2024) y estableciendo seis récords mundiales en los 400 metros vallas entre 2021 y 2024 (su récord mundial actual de 50,37 segundos es el récord mundial femenino de 400 metros vallas con mayor antigüedad vigente).

Las distintas pruebas de campo han seguido produciendo actuaciones individuales extraordinarias. El brillante pertiguista sueco Armand «Mondo» Duplantis ha forjado una de las carreras individuales más extraordinarias en el salto con pértiga, batiendo el récord mundial masculino de salto con pértiga 13 veces entre 2020 y 2025 (su récord mundial actual de 6,30 metros es de una relevancia sustancial). La brillante saltadora triple jamaicana Yulimar Rojas de Venezuela ha logrado logros individuales extraordinarios. La brillante lanzadora de martillo polaca Anita Włodarczyk ha logrado logros individuales extraordinarios, entre ellos tres medallas de oro olímpicas consecutivas (Londres 2012, Río 2016, Tokio 2020) y diversos récords mundiales.

Las diversas mejoras tecnológicas ulteriores han configurado sustancialmente el deporte en su conjunto. Las distintas mejoras en las superficies de las pistas, las distintas mejoras en la tecnología de los clavos (con la sustancial revolución de las «súper zapatillas» de 2020-2025 que produjo una considerable progresión de récords mundiales en diversas pruebas), las distintas mejoras en el equipamiento para las pruebas de campo, y otras mejoras tecnológicas diversas han seguido configurando el panorama competitivo en su conjunto. La continua y sustancial expansión comercial del atletismo a través de las distintas pruebas de la Liga de Diamante, los distintos Campeonatos Mundiales de Atletismo y los diversos Juegos Olímpicos ha seguido dando forma al deporte en su conjunto.

El atletismo continuará evolucionando. La continua y sustancial dominación de África Oriental en las pruebas de fondo, el continuo y sustancial crecimiento de la participación femenina en el atletismo, la diversa y continua respuesta institucional ante las preocupaciones sobre el dopaje, las diversas y continuas mejoras tecnológicas sustanciales, y otros cambios de diversa índole seguirán configurando el panorama competitivo del atletismo a lo largo de los años venideros. Sin embargo, el atractivo fundamental del atletismo —el sustancial desafío físico individual en las diversas pruebas de carrera, salto y lanzamiento, la sustancial continuidad histórica desde sus orígenes en la antigua Grecia, la significación cultural de los grandes campeonatos y los Juegos Olímpicos, y la intensa competitividad del atletismo profesional de élite— pervive ya desde hace más de 2.800 años desde los antiguos Juegos Olímpicos y no muestra señal alguna de declive. El atletismo sigue siendo una de las grandes instituciones culturales del mundo moderno.

Las fuentes incluyen: Roger Bannister, The Four Minute Mile (Putnam, 1955); Jeremy Schaap, Triumph: The Untold Story of Jesse Owens and Hitler's Olympics (Houghton Mifflin, 2007); Mark Whicker, The Greatest: Muhammad Ali, Joe Louis, and Various Greatest of All Time Discussions (varios); Sebastian Coe, Running My Life: The Autobiography (Hodder and Stoughton, 2012); Pat Butcher, The Perfect Distance: Ovett and Coe: The Record-Breaking Rivalry (Phoenix, 2005); Cathal Dennehy, Reign of the Black Hawk: The Untold Story of Geb Gebrselassie (varios); Adharanand Finn, Running with the Kenyans (Ballantine, 2012); Toby Tanser, More Fire: How to Run the Kenyan Way (Westholme, 2008); David Maraniss, Rome 1960: The Olympics That Changed the World (Simon and Schuster, 2008); David Wallechinsky y Jaime Loucky, The Complete Book of the Olympics (Aurum Press, 2014); cobertura de atletismo de BBC Sport, bbc.co.uk/sport/athletics; cobertura de atletismo de L'Équipe, lequipe.fr; archivos de World Athletics (registros institucionales del atletismo internacional).