Skip to main content
CountryReports
Historia del Ciclismo y las Grandes Vueltas

Historia del Ciclismo y las Grandes Vueltas

Una historia completa del ciclismo profesional desde la década de 1860 hasta el Tour de Francia, el Giro de Italia, la Vuelta a España, las Monumentales y la era moderna

Velocidad

Introducción

El ciclismo profesional en ruta se encuentra entre los deportes más exigentes físicamente del mundo, ya que requiere un esfuerzo sostenido a lo largo de tres semanas de competición en más de tres mil kilómetros de terreno variado, contra la resistencia de puertos de montaña que ascienden miles de metros sobre el nivel del mar, bajo el calor del verano y el frío clima de alta montaña, a velocidades de carrera que promedian más de cuarenta kilómetros por hora a lo largo de toda una etapa. El deporte es también uno de los deportes de equipo más complejos estratégicamente que existen, con equipos de ocho o nueve corredores profesionales que trabajan en formaciones coordinadas para apoyar a un líder mediante maniobras tácticas que se han ido perfeccionando a lo largo de más de un siglo de competición. La combinación de la excelencia atlética individual y la complejidad táctica colectiva ha dado lugar a un deporte que ha sido objeto de una considerable atención cultural en Francia, Italia, España, Bélgica, los Países Bajos y un número creciente de otros países.

Las tres Grandes Vueltas del ciclismo profesional —el Tour de Francia en julio, el Giro de Italia en mayo y la Vuelta a España en agosto y septiembre— representan la cúspide del deporte. Cada Gran Vuelta dura aproximadamente tres semanas y consta de alrededor de veintiuna etapas diarias, que van desde etapas llanas de sprint en las que compiten los velocistas más rápidos del mundo, hasta etapas de montaña en las que los especialistas en escalada luchan por las victorias en los Alpes, los Pirineos, los Apeninos o Sierra Nevada, pasando por contrarrelojes individuales en las que cada corredor compite en solitario contra el crono, así como las célebres contrarrelojes por equipos y los dramáticos contrarrelojes de montaña que deciden tantas clasificaciones generales. El Tour de Francia es el más prestigioso de los tres y el evento deportivo individual de celebración anual más visto en cualquier deporte, a excepción de la Copa del Mundo de la FIFA, con audiencias televisivas acumuladas que superan los tres mil millones de espectadores a lo largo de las tres semanas de carrera.

Este artículo repasa la historia completa del ciclismo profesional en ruta desde sus orígenes en la Francia de la década de 1860 hasta la fundación del Tour de Francia en 1903, el desarrollo de las otras dos Grandes Vueltas, el establecimiento de las cinco Monumentos clásicas de un día que constituyen el otro pilar del ciclismo profesional, los campeones de cada época desde Lucien Petit-Breton, pasando por Coppi y Bartali, hasta Anquetil, Merckx, Hinault, Indurain, las controversias de la era Armstrong y, en la actualidad, Pogačar y Vingegaard, la evolución técnica y táctica del deporte a lo largo de más de un siglo, las crisis de dopaje que han puesto a prueba repetidamente la integridad del ciclismo profesional, el auge del ciclismo profesional femenino y el Tour de France Femmes, y el estado actual de un deporte que combina exigencias físicas extraordinarias con las estructuras tácticas de equipo más elaboradas de cualquier deporte individual. El ciclismo profesional se cuenta entre las tradiciones deportivas más relevantes de la Europa continental, y su historia forma parte de los grandes relatos culturales de finales del siglo XIX y del siglo XX.

Orígenes del ciclismo de competición (décadas de 1860 a 1890)

La bicicleta de seguridad moderna, con dos ruedas de tamaño aproximadamente igual conectadas mediante transmisión por cadena a la rueda trasera, fue desarrollada durante la década de 1880 en Inglaterra y generó rápidamente una popular afición por el ciclismo tanto entre los ciclistas recreativos como entre los corredores de competición. Los diseños anteriores del velocípedo en la década de 1860 y la bicicleta de rueda alta u ordinaria —conocida como penny-farthing— en la de 1870 habían resultado poco prácticos para el uso general; sin embargo, la combinación de neumáticos (introducidos por John Boyd Dunlop en 1888), transmisión por cadena y ruedas de igual tamaño convirtió la bicicleta de seguridad en un medio de transporte funcional y en un serio instrumento deportivo. En la década de 1890, la bicicleta de seguridad se fabricaba en serie en fábricas de Francia, Gran Bretaña, Estados Unidos y Alemania, y las carreras ciclistas se habían consolidado como un deporte de relevancia en tres continentes.

La primera carrera ciclista organizada registrada en la historia moderna se celebró en el Parc de Saint-Cloud de París el 31 de mayo de 1868, sobre una distancia de aproximadamente 1.200 metros. La carrera fue ganada por el corredor británico James Moore, quien trabajaba por entonces como estudiante de veterinaria en París. La victoria de Moore estableció el vínculo entre el ciclismo y la cultura deportiva francesa que moldearía el desarrollo posterior de este deporte. La primera carrera de larga distancia de importancia fue la París-Ruán del 7 de noviembre de 1869, también ganada por James Moore, quien completó el recorrido de 123 kilómetros en aproximadamente diez horas y media.

La primera federación ciclista francesa organizada, la Union Vélocipédique de France, se fundó en 1881 para administrar un deporte en rápido crecimiento. La federación organizó campeonatos nacionales, estableció las normas para las carreras en ruta y proporcionó la estructura institucional dentro de la cual surgiría el ciclismo profesional. La tradición del ciclismo profesional se desarrolló primero en Francia durante la década de 1890, con la creación de la carrera París-Burdeos (1891), la randonnée París-Brest-París (1891), la clásica Lieja-Bastoña-Lieja en Bélgica (1892), la París-Roubaix (1896) y la Burdeos-París (1891). Estas primeras carreras establecieron el formato del ciclismo profesional en ruta de larga distancia que sería desarrollado y perfeccionado a lo largo de las primeras décadas del siglo XX.

La prensa deportiva francesa desempeñó un papel fundamental en la promoción y organización del ciclismo profesional. Los periódicos Le Vélo (fundado en 1892) y L'Auto (fundado en 1900) compitieron por los lectores aficionados al ciclismo durante finales de la década de 1890 y principios de la de 1900. Henri Desgrange, director de L'Auto y antiguo ciclista aficionado, organizaría en 1903 el Tour de Francia como evento promocional para su periódico. La relación entre el ciclismo profesional y la prensa deportiva francesa ha perdurado hasta la actualidad, siendo los distintos diarios deportivos franceses, entre ellos L'Équipe (sucesor de L'Auto, fundado en 1946), el principal marco comercial del ciclismo profesional en Francia.

El primer Tour de Francia 1903

El primer Tour de Francia se celebró en julio de 1903 como evento promocional organizado por el periódico deportivo francés L'Auto. El director del periódico, Henri Desgrange, llevaba varios años considerando la posibilidad de organizar una carrera ciclista de larga distancia como medio para aumentar la tirada y atraer anunciantes. La propuesta del Tour de Francia fue desarrollada en realidad por Géo Lefèvre, un joven periodista de L'Auto que sugirió una carrera por etapas alrededor de las fronteras de Francia durante un almuerzo con Desgrange en el Café Madrid de París en noviembre de 1902. La propuesta fue posteriormente elaborada y organizada a lo largo de los meses siguientes, con la primera edición programada para julio de 1903.

El Tour de Francia inaugural de 1903 constó de seis etapas con un total de 2.428 kilómetros, comenzando en Montgeron, al sur de París, el 1 de julio y concluyendo en París el 19 de julio. La carrera recorrió Lyon, Marsella, Toulouse, Burdeos, Nantes y regresó a París. Las etapas eran extraordinariamente largas para los estándares actuales; la más larga (de Nantes a París) cubría 471 kilómetros en una travesía nocturna. Los corredores debían ser en gran medida autosuficientes, con normas que prohibían la asistencia exterior más allá de los puntos de control fijos a lo largo de los recorridos.

Sesenta ciclistas tomaron la salida en el Tour de Francia inaugural, y veintiuno completaron la carrera. La victoria fue para el ciclista francés Maurice Garin, un deshollinador reconvertido en ciclista profesional pasados los treinta años, que contaba entonces cuarenta años de edad. Garin ganó la primera etapa hasta Lyon, la segunda hasta Marsella, la quinta hasta Nantes y la sexta hasta París, y terminó con una ventaja global considerable sobre su más inmediato perseguidor. El premio de Garin fue de 6.075 francos de oro, equivalente a muchos años de salario obrero en aquella época. El maillot amarillo que distingue al líder de la clasificación general todavía no había sido introducido —eso llegaría en 1919— y la victoria de Garin quedó registrada simplemente por su tiempo total.

El Tour de Francia inaugural supuso un notable éxito comercial y editorial para L'Auto. La tirada del periódico se duplicó durante la carrera, pasando de aproximadamente 25.000 a 65.000 ejemplares diarios. La carrera estableció el formato básico de la prueba ciclista profesional por etapas que se iría desarrollando a lo largo de las ediciones posteriores. La carrera también consolidó la centralidad del ciclismo profesional en la cultura popular francesa durante los primeros años del siglo XX. El Tour de Francia se ha celebrado todos los años desde 1903, con la excepción de los años 1915-1918 (Primera Guerra Mundial) y 1940-1946 (Segunda Guerra Mundial), lo que lo convierte en uno de los grandes eventos deportivos de mayor continuidad en cualquier disciplina.

Fundación y primeros años del Tour de Francia

El segundo Tour de Francia de 1904 produjo uno de los grandes escándalos de los primeros tiempos del ciclismo profesional. Maurice Garin ganó la carrera nuevamente, pero él y varios otros corredores destacados fueron posteriormente descalificados por L'Auto tras unas investigaciones que revelaron que habían utilizado trenes, el resguardo de automóviles y otras formas de asistencia mecánica durante las etapas. El joven corredor francés Henri Cornet, que había terminado quinto en carretera, fue elevado al título de vencedor. El escándalo de 1904 condujo a una reforma sustancial del reglamento de la carrera y a un endurecimiento de las medidas de control. Henri Desgrange consideró brevemente la posibilidad de suspender la carrera a causa de las trampas, pero finalmente decidió continuarla.

El Tour de Francia de 1905 a 1910 estuvo dominado por el corredor francés Louis Trousselier en 1905, el corredor francés René Pottier en 1906, el corredor francés Lucien Petit-Breton en 1907 y 1908 (el primer corredor en ganar el Tour en dos ocasiones), el corredor francés François Faber en 1909 y el corredor francés Octave Lapize en 1910. La victoria de Octave Lapize en 1910 fue el primer Tour de Francia en incluir los Pirineos, con la célebre etapa que incluía los puertos de Aubisque y Tourmalet. Mientras ascendía el Aubisque en cabeza de etapa, Lapize gritó de forma memorable a los periodistas de L'Auto allí congregados: «Vous êtes des assassins!» («¡Sois unos asesinos!»), una frase que se ha convertido en una de las más célebres de la historia del ciclismo.

El Tour de Francia de la época anterior a la Primera Guerra Mundial estuvo dominado por corredores franceses, con la excepción de la victoria en 1909 del corredor luxemburgués François Faber. El belga Philippe Thys ganó tres Tours (1913, 1914, 1920), siendo el primer corredor no francés en ganar la carrera en varias ocasiones. El belga Odile Defraye venció en 1912. El italiano Ottavio Bottecchia ganaría el Tour en 1924 y 1925, convirtiéndose en el primer vencedor italiano. El corredor francés Henri Pélissier triunfó en 1923, y el brillante corredor francés Antonin Magne venció en 1931 y 1934.

El Tour de Francia de los años veinte y treinta estableció muchas de las tradiciones que han perdurado hasta nuestros días. El maillot amarillo que distingue al líder de la clasificación general fue introducido en 1919 en honor al papel amarillo en el que se imprimía L'Auto. Desde entonces, el maillot amarillo ha permanecido como el premio más prestigioso del ciclismo profesional. El premio de la montaña fue introducido en 1933, siendo el primer Rey de la Montaña el corredor español Vicente Trueba. La contrarreloj por equipos fue introducida en 1934. La clasificación combinada (que aúna la clasificación general, la clasificación por puntos y la clasificación de la montaña) fue introducida y suprimida en distintos momentos a lo largo de las décadas posteriores.

El Giro de Italia (1909)

El Giro de Italia fue instituido en 1909 por el periódico deportivo italiano La Gazzetta dello Sport, principal competidor italiano de L'Auto en el mercado de los medios deportivos. El Giro se modeló sobre el formato del Tour de Francia, aunque adaptado a la geografía italiana; la primera edición constó de ocho etapas con un total de 2.448 kilómetros a lo largo de la península itálica. La carrera fue ganada por el ciclista italiano Luigi Ganna, un brillante escalador de Lombardía, que concluyó con una ventaja de más de cinco horas sobre su más inmediato perseguidor.

El Giro de Italia se ha disputado anualmente desde 1909, con las excepciones de los años 1915-1918 (Primera Guerra Mundial) y 1941-1945 (Segunda Guerra Mundial). La carrera ha sido organizada por La Gazzetta dello Sport a lo largo de toda su historia, lo que proporciona una continuidad institucional comparable a la relación entre el Tour de Francia y L'Auto-L'Équipe. El maillot rosa (maglia rosa), que distingue al líder de la clasificación general del Giro, fue introducido en 1931; el color fue elegido porque La Gazzetta dello Sport se imprime en papel rosa. El maillot rosa ha sido el símbolo del liderazgo del ciclismo italiano durante casi un siglo.

Los primeros años del Giro de Italia estuvieron dominados por corredores italianos. El brillante escalador Costante Girardengo, llamado el campionissimo (el campeón de campeones), ganó el Giro en 1919 y 1923, y se impuso en numerosas clásicas de un día, entre ellas Milán-San Remo en 1918, 1919, 1923, 1925 y 1926. El italiano Alfredo Binda ganó el Giro en 1925, 1927, 1928, 1929 y 1933, convirtiéndose en el primer corredor en ganar el Giro en cinco ocasiones. El dominio de Binda fue tan absoluto a finales de la década de 1920 que los organizadores del Giro le pagaron para que no participara en la edición de 1930, con el fin de permitir que otros corredores compitieran por el título. El italiano Learco Guerra ganó el Giro en 1934.

El Giro de los años 1930 y 1940 estaría dominado por la rivalidad entre Gino Bartali y Fausto Coppi, los dos ciclistas italianos que se convertirían en los más célebres de la historia del deporte italiano. La tradición escaladora italiana que daría lugar a los grandes escaladores de las décadas de 1950 y 1960 —Charly Gaul, Federico Bahamontes, Eddy Merckx (belga, pero con las cualidades de escalador propias de la escuela italiana) y otros— se fue forjando en las etapas de montaña del Giro durante el período de entreguerras.

La Vuelta a España (1935)

La Vuelta a España fue instituida en 1935 por el periódico deportivo madrileño Informaciones y fue la tercera de las tres Grandes Vueltas en ser establecida. La primera Vuelta constó de catorce etapas con un total de 3.425 kilómetros a lo largo de España, comenzando y terminando en Madrid. La carrera fue ganada por el ciclista belga Gustaaf Deloor, quien concluyó con una ventaja de más de trece minutos sobre el corredor clasificado en segunda posición. La Vuelta se celebró en 1935 y 1936 antes de ser interrumpida por la Guerra Civil Española (1936-39) y la Segunda Guerra Mundial (1939-45). La carrera se reanudó en 1941, fue suspendida de nuevo entre 1946 y 1947, y se ha celebrado anualmente desde 1955.

La Vuelta a España ha sido considerada la menos prestigiosa de las tres Grandes Vueltas durante la mayor parte de su historia. La Vuelta se disputaba tradicionalmente en abril y mayo, antes del Giro y el Tour, lo que significaba que los principales ciclistas profesionales solían utilizar la Vuelta como preparación para las más importantes carreras italiana y francesa, en lugar de considerarla un objetivo primordial. Las autoridades españolas trasladaron la Vuelta a agosto y septiembre en 1995 para otorgar a la carrera una posición más definida en el calendario ciclista, tras el Tour de Francia, y para brindar una oportunidad a los corredores que no habían tenido éxito en el Tour de competir por la victoria en una Gran Vuelta.

El maillot rojo (jersey rojo, o maglia roja en la prensa ciclista bilingüe) que distingue al líder de la clasificación general de la Vuelta fue originalmente naranja en las primeras ediciones, luego amarillo, después dorado (1955), nuevamente naranja (1976-1998) y, finalmente, rojo (1999-presente). El actual maillot rojo ha sido el símbolo del liderato de la Vuelta durante el último cuarto de siglo. La Vuelta ha dado lugar a algunas de las actuaciones de escalada más brillantes en la historia de las Grandes Vueltas, con montañas españolas como el Anglirú, los Lagos de Covadonga, el Calar Alto y los Lagos de Somiedo protagonizando algunas de las etapas de montaña más espectaculares de cualquier Gran Vuelta.

La Vuelta ha estado dominada a lo largo de su historia por corredores españoles, entre ellos Federico Martín Bahamontes (1959), José Manuel Fuente (1972, 1974), Luis Ocaña (1970), Pedro Delgado (1985, 1989), Miguel Induráin (segundo en 1992), Roberto Heras (2000, 2003, 2004, 2005 - sancionado por dopaje en relación con la victoria de 2005), Alejandro Valverde (2009), Juan José Cobo (2011 - posteriormente desposeído del título por dopaje) y Fernando Escartín. Entre los vencedores extranjeros figuran Tony Rominger (Suiza, 1992, 1993, 1994), Aleksandr Vinokourov (Kazajistán, 2006), Vincenzo Nibali (Italia, 2010), Chris Froome (Reino Unido, segundo en 2011, 2017), Nairo Quintana (Colombia, 2016), entre otros.

Las Clásicas Monumentales — Cinco Grandes Carreras de un Día

Más allá de las tres Grandes Vueltas, el ciclismo profesional se articula en torno a cinco grandes carreras de un día conocidas colectivamente como los Monumentos. Cada Monumento es una larga y prestigiosa carrera ciclista de un día en ruta, celebrada anualmente con una tradición que se remonta a finales del siglo XIX o principios del XX. Los cinco Monumentos son la Milán-San Remo (fundada en 1907, disputada en marzo), el Tour de Flandes (fundado en 1913, disputado en marzo-abril), la París-Roubaix (fundada en 1896, disputada en abril), la Lieja-Bastoña-Lieja (fundada en 1892, disputada en abril) y Il Lombardia (fundada en 1905, disputada en octubre). El corredor que gana los cinco Monumentos a lo largo de su carrera logra lo que se ha denominado el pleno de los Monumentos, un logro conseguido únicamente por tres ciclistas en la historia del ciclismo: Rik Van Looy (Bélgica), Eddy Merckx (Bélgica) y Roger De Vlaeminck (Bélgica).

La Milán-San Remo es la más larga de los Monumentos y cubre tradicionalmente unos 300 kilómetros desde Milán, en el noroeste de Italia, atravesando las regiones del Piamonte y Liguria hasta la ciudad turística de San Remo, en la Riviera italiana. La carrera es conocida como el Monumento de los velocistas, ya que los puertos relativamente cortos de la Riviera italiana suelen propiciar una llegada al sprint en San Remo. La prueba ha sido ganada con mayor frecuencia por corredores italianos, entre cuyos múltiples vencedores figuran Gino Bartali, Fausto Coppi, Eddy Merckx (siete veces), Erik Zabel (Alemania, cuatro victorias en la década de 2000) y Mark Cavendish (Reino Unido, 2009). La carrera ha dado lugar también a algunas de las victorias en solitario más célebres de la historia del ciclismo.

El Tour de Flandes, Ronde van Vlaanderen en neerlandés, es la gran carrera de un día belga y cubre tradicionalmente unos 270 kilómetros por la campiña flamenca del oeste de Bélgica. La prueba es famosa por su sucesión de cortos y empinados repechos adoquinados (kasseien), entre los que destacan el Oude Kwaremont, el Paterberg, el Koppenberg y el Muur van Geraardsbergen. La carrera ha sido ganada con mayor frecuencia por corredores belgas, siendo el Tour de Flandes el eje central de la tradición ciclista belga como el evento doméstico más importante. El italiano Fiorenzo Magni ganó tres Tours de Flandes consecutivos en 1949, 1950 y 1951. Entre los campeones modernos figuran Tom Boonen (Bélgica, tres victorias), Fabian Cancellara (Suiza, tres victorias), Mathieu van der Poel (Países Bajos) y Wout van Aert (Bélgica).

La París-Roubaix es la más singular de los Monumentos; recibe el apodo de el Infierno del Norte a causa de sus tramos adoquinados en el norte de Francia, que generan condiciones extraordinariamente exigentes para los corredores. La carrera cubre aproximadamente 260 kilómetros desde el norte de París hasta el velódromo de Roubaix, con unos 55 kilómetros del recorrido discurriendo por tramos adoquinados de dificultad variable. La prueba ha sido escenario de algunos de los accidentes más dramáticos, los fallos mecánicos más sonados y los triunfos individuales más memorables de la historia del ciclismo. El belga Roger De Vlaeminck ganó la carrera cuatro veces en la década de 1970. El belga Tom Boonen y el suizo Fabian Cancellara lograron cada uno tres victorias en la París-Roubaix durante la década de 2010.

La Lieja-Bastoña-Lieja, denominada La Doyenne (la Decana) por su fundación en 1892, es el más antiguo de los Monumentos y se disputa en la región de las Ardenas, en el este de Bélgica. La carrera cubre aproximadamente 260 kilómetros por las onduladas colinas de las Ardenas con múltiples puertos cortos y pronunciados que han dado lugar a algunas de las carreras de un día tácticamente más complejas de la historia del ciclismo. La prueba ha sido ganada con mayor frecuencia por corredores belgas, con múltiples vencedores entre los que destacan Eddy Merckx (cinco victorias) y Moreno Argentin (Italia, cuatro victorias). Entre los campeones modernos figuran Philippe Gilbert (Bélgica), Alejandro Valverde (España), Tadej Pogačar (Eslovenia, 2021 y 2024) y Remco Evenepoel (Bélgica, 2022 y 2023).

Il Lombardia, denominada en ocasiones la Carrera de las Hojas Muertas por celebrarse en octubre, es la gran clásica otoñal italiana y se disputa en la región de Lombardía, en los alrededores de Como y Bérgamo. La carrera cubre aproximadamente 250 kilómetros con varios puertos de entidad, entre ellos la famosa ascensión a la Madonna del Ghisallo, patrona de los ciclistas. La prueba ha sido ganada con mayor frecuencia por escaladores italianos, con múltiples vencedores entre los que se cuentan Fausto Coppi (cinco victorias), Eddy Merckx (dos victorias) y campeones modernos como Vincenzo Nibali, Esteban Chaves (Colombia) y Tadej Pogačar (tres victorias consecutivas en 2021, 2022 y 2023).

El Tour entre las guerras

El Tour de Francia de entreguerras fue un período de rápido desarrollo del ciclismo profesional como deporte espectáculo de masas. La carrera siguió siendo el principal evento cultural del verano francés a lo largo de las décadas de 1920 y 1930, con multitudes enormes congregadas al final de cada etapa y los corredores convertidos en celebridades nacionales cuyas historias eran recogidas a diario por L'Auto y otros periódicos deportivos. Las recompensas económicas por ganar el Tour también crecieron considerablemente durante este período, y el premio en metálico para el vencedor final alcanzó niveles equivalentes al salario anual de un trabajador.

El Tour de Francia de 1923 fue ganado por el corredor francés Henri Pélissier en una actuación brillante que lo consolidó como uno de los ciclistas más destacados de la época. Pélissier había protagonizado anteriormente uno de los momentos más célebres de la historia del Tour de Francia durante la carrera de 1924, cuando abandonó la prueba en señal de protesta por lo que describió como condiciones y reglamentos inhumanos. La entrevista de Pélissier con el periodista Albert Londres en un café de Coutances, en la que mostró las píldoras y estimulantes que había estado usando durante la carrera, fue publicada en Le Petit Parisien y se convirtió en una de las piezas fundacionales del periodismo de investigación ciclista. El artículo de Pélissier y el debate posterior generaron una sustancial conversación cultural sobre las condiciones del ciclismo profesional que ha perdurado hasta nuestros días.

El Tour de Francia de 1928 fue ganado por el corredor luxemburgués Nicolas Frantz, el primer vencedor no francés del Tour en varios años. El Tour de 1929 fue ganado por el belga Maurice De Waele. El Tour de 1930 supuso una importante reforma institucional cuando el formato anterior de corredores individuales fue sustituido por un formato de selecciones nacionales, con corredores que representaban a Francia, Bélgica, Italia, España y otras naciones compitiendo entre sí. El formato de selecciones nacionales se utilizó hasta el Tour de 1939 y de nuevo desde 1947 hasta 1961, antes de que se adoptara el formato moderno de equipos profesionales.

El Tour de Francia de 1931 fue ganado por el corredor francés Antonin Magne. El Tour de 1932 fue ganado por el corredor francés André Leducq. El Tour de 1933 fue ganado por el corredor francés Georges Speicher. El Tour de 1934 fue ganado por Antonin Magne por segunda vez, con la actuación más dominante de su carrera. El Tour de 1935 fue ganado por el belga Romain Maes. El Tour de 1936 fue ganado por el belga Sylvère Maes, sin parentesco alguno con el vencedor anterior. El Tour de 1937 fue ganado por el corredor francés Roger Lapébie. El Tour de 1938 fue ganado por el italiano Gino Bartali, en su primera victoria en el Tour. El Tour de 1939 fue ganado por el belga Sylvère Maes por segunda vez.

La era Coppi-Bartali

Los años inmediatamente posteriores a la Segunda Guerra Mundial estuvieron dominados por la rivalidad entre los ciclistas italianos Fausto Coppi y Gino Bartali, los dos mejores escaladores del período y los ciclistas más célebres de la cultura deportiva italiana. Bartali, nacido en 1914 en Ponte a Ema, cerca de Florencia, había ganado el Tour de Francia de 1938 y el Giro de Italia de 1936 y 1937 antes de que la guerra interrumpiera su carrera. Reanudó la competición después de la guerra y ganó el Tour de Francia de 1948 y el Giro de Italia de 1946. Coppi, nacido en 1919 en Castellania, en el Piamonte, había ganado el Giro de Italia de 1940 a los veinte años antes de la guerra y emergió tras ella como el ciclista italiano dominante de finales de la década de 1940.

Coppi ganó el Giro de Italia de 1949 y el Tour de Francia de 1949 en el mismo año, siendo el primer corredor en completar el doblete Giro-Tour. Volvió a ganar el Giro en 1952 y 1953, y el Tour de Francia nuevamente en 1952. El doblete Giro-Tour de 1949 generó en Italia un nivel de celebridad deportiva que nunca había tenido parangón en ningún deporte. La brillantez de Coppi en los puertos de montaña, su elegante estilo de pedaleo y su carismática imagen pública lo convirtieron en el deportista italiano más querido de su generación. Bartali, por el contrario, era el corredor más religioso y más conservador, profundamente católico en sus expresiones públicas y más prudente en su planteamiento de las carreras.

La rivalidad entre Coppi y Bartali estaba condicionada por el contexto político y cultural más amplio de la Italia de posguerra. Los dos corredores llegaron a representar diferentes sectores de la sociedad italiana: Bartali, la Italia más antigua, religiosa y conservadora de la tradición católica rural; Coppi, la Italia más moderna, laica y urbana que surgía de la recuperación económica de posguerra. La prensa política italiana, en particular la prensa democristiana en torno a Bartali y la prensa comunista en torno a Coppi, utilizó la rivalidad para desarrollar argumentos políticos y culturales sobre la identidad italiana de posguerra. El célebre episodio de 1948 en el que Bartali recibió una llamada telefónica del primer ministro italiano democristiano Alcide de Gasperi durante el Tour de Francia, pidiéndole que ganara la carrera para distraer la atención pública italiana de las tensiones políticas que podían desembocar en disturbios civiles, forma parte de la mitología cultural del ciclismo, aunque la exactitud histórica del relato ha sido objeto de debate.

Fausto Coppi murió el 2 de enero de 1960 de malaria contraída durante un viaje invernal al Alto Volta (la actual Burkina Faso) para disputar una carrera de exhibición. Su muerte a los cuarenta años fue una tragedia nacional en Italia. El diario estatal italiano Il Giorno escribió que toda una generación había perdido algo. La tumba de Coppi en Castellania ha sido objeto de peregrinación por parte de los aficionados al ciclismo desde entonces. Gino Bartali continuó compitiendo profesionalmente hasta 1954 y falleció en el año 2000 a los ochenta y cinco años. Sus últimos años estuvieron marcados por un amplio reconocimiento de su papel durante la Segunda Guerra Mundial en la ayuda al rescate de judíos italianos, transportando documentos de identidad falsificados en el cuadro de su bicicleta durante los entrenamientos entre Florencia y Asís; Bartali fue nombrado Justo entre las Naciones por Yad Vashem en 2013, varios años después de su muerte.

Jacques Anquetil y los ganadores cinco veces

El ciclista francés Jacques Anquetil, nacido en 1934 en Mont-Saint-Aignan, cerca de Ruán, en Normandía, fue el primer corredor en ganar el Tour de Francia cinco veces. La carrera de Anquetil, que se extendió de 1953 a 1969, estableció el estándar del ganador dominante del Tour de Francia que los posteriores campeones cinco veces (Eddy Merckx, Bernard Hinault, Miguel Induráin) habrían de igualar. Anquetil fue el primer verdadero especialista en contrarreloj entre los ganadores del Tour, y su capacidad para sacar enormes ventajas a sus rivales en las contrarrelojes individuales constituyó la base principal de sus victorias en la carrera.

Anquetil ganó el Tour de Francia en 1957, 1961, 1962, 1963 y 1964. Su victoria de 1957 llegó en su primera participación en la carrera, de una manera que demostró sus excepcionales capacidades en todos los terrenos. Sus cuatro victorias siguientes (1961-64) constituyeron la única serie de cuatro Tours consecutivos en la historia de la carrera hasta ese momento. Anquetil también ganó el Giro de Italia en 1960 y 1964, y la Vuelta a España en 1963, convirtiéndose así en el primer corredor en ganar las tres Grandes Vueltas. Su carrera incluyó asimismo el Récord de la Hora de 1961 (la prueba de referencia de la resistencia ciclista pura, en la que el corredor intenta cubrir la máxima distancia posible en una hora) y múltiples victorias en otras grandes clásicas de un día, entre ellas Lieja-Bastoña-Lieja (1966).

El estilo de carrera de Anquetil era considerado ampliamente como frío y calculador, más que apasionado. Por lo general rodaba con la ventaja mínima sobre sus rivales que necesitaba para mantener su liderato, conservando energías y evitando riesgos innecesarios. La prensa deportiva francesa admiraba a Anquetil alternativamente por su brillantez como corredor y lo criticaba por su aparente falta de pasión romántica. El contraste entre Anquetil y su rival Raymond Poulidor —Poulidor siendo el popular corredor francés que jamás ganó el Tour pero que siempre estuvo cerca de los líderes— fue uno de los grandes relatos del ciclismo francés. Anquetil ganó cinco Tours; Poulidor terminó segundo en tres ocasiones y tercero en cinco a lo largo de su carrera.

La carrera de Anquetil incluyó también el célebre doblete Burdeos-París y Dauphiné Libéré de 1965, en el que disputó la carrera por etapas de ocho días del Dauphiné Libéré en el sureste de Francia, la ganó, luego condujo de noche hasta Burdeos, disputó la carrera de 557 kilómetros de Burdeos-París y la ganó también. La hazaña fue considerada ampliamente como una de las más extraordinarias en la historia del ciclismo. Anquetil se retiró del ciclismo en 1969 a los treinta y cinco años. Falleció en 1987 a los cincuenta y tres años a causa de un cáncer de estómago.

Eddy Merckx — El Caníbal

El ciclista belga Eddy Merckx, nacido en 1945 en Meensel-Kiezegem, en el Brabante Flamenco, fue el ciclista más dominante en la historia del ciclismo profesional en ruta. La carrera de Merckx, que se extendió de 1965 a 1978, incluyó 525 victorias profesionales, la cifra más alta en la historia del deporte. Ganó el Tour de Francia en cinco ocasiones (1969, 1970, 1971, 1972, 1974), el Giro de Italia en cinco ocasiones (1968, 1970, 1972, 1973, 1974) y la Vuelta a España una vez (1973), lo que le convierte en uno de los únicos siete corredores que han ganado las tres Grandes Vueltas y el único que ha ganado once Grandes Vueltas en total. También batió el Récord de la Hora en 1972 con una distancia de 49,431 kilómetros, un récord que se mantuvo durante doce años.

Merckx se ganó el apodo de «El Caníbal» por parte de la hija de un compañero de equipo, debido a su negativa a darles a otros corredores la oportunidad de ganar en las carreras en las que él podía competir. Ganó carreras por todos los medios imaginables: mediante aplastantes actuaciones en la contrarreloj, mediante largas escapadas en solitario, agotando a sus rivales con ataques a lo largo de varios días, ganando sprints en grupos reducidos y conquistando grandes etapas de montaña en los ascensos más exigentes. Ganó todas las clásicas Monumentos al menos una vez a lo largo de su carrera: Milán-San Remo en siete ocasiones, el Tour de Flandes en dos, París-Roubaix en tres, Lieja-Bastoña-Lieja en cinco y Il Lombardia en dos. Ganó el Campeonato del Mundo en tres ocasiones.

La dominación de Merckx sobre el ciclismo profesional durante el período 1969-1974 no tuvo parangón en la historia de ningún deporte individual. Ganó once Grandes Vueltas en el transcurso de seis años. Obtuvo una media de más de veinte victorias profesionales por temporada durante los primeros años de la década de 1970. Su combinación de brillantez en la escalada, velocidad en la contrarreloj, potencia al sprint e inteligencia táctica produjo un ciclista completo que no presentaba debilidades evidentes frente a los principales especialistas de ninguna disciplina particular. Sus rivalidades con el escalador español Luis Ocaña, el corredor belga Felice Gimondi y el escalador español José Manuel Fuente produjeron algunas de las etapas más dramáticas del Tour de Francia de la época.

La victoria de Merckx en el Tour de Francia de 1969, a los veintitrés años, fue especialmente memorable. Ganó la carrera con una ventaja de 17 minutos y 54 segundos sobre el segundo clasificado, Roger Pingeon, un margen que no ha vuelto a aproximarse desde entonces. Ganó ocho etapas individuales y la contrarreloj por equipos, la clasificación de la montaña, la clasificación por puntos y la clasificación combinada, convirtiéndose en el primer corredor en ganar todas las clasificaciones principales en un mismo Tour. El Tour de Francia de 1972 fue ganado por Merckx tras un momento legendario en el que atacó en solitario sobre el Col du Galibier, a pesar de que la etapa del día anterior había concluido sin victoria para él; su descenso en solitario del Galibier ha formado parte de la memoria cultural del ciclismo desde entonces.

Merckx se retiró del ciclismo profesional en 1978, a los treinta y tres años. Su trayectoria posterior ha incluido la fundación de su empresa de fabricación de cuadros de bicicleta, colaboraciones ocasionales como comentarista televisivo para cadenas belgas, y el reconocimiento y los homenajes recurrentes de su país. El rey Alberto II de Bélgica le otorgó el título de barón en 1996. El Museo de Ciclismo Eddy Merckx, ubicado en su localidad natal de Meensel-Kiezegem, se ha convertido en un lugar de peregrinación para los aficionados al ciclismo. El legado de Merckx ha seguido definiendo el estándar con el que se han medido las generaciones posteriores de ciclistas profesionales.

Bernard Hinault y la tradición ciclista francesa

El ciclista francés Bernard Hinault, nacido en 1954 en Yffiniac, en Bretaña, fue el último gran campeón francés del Tour de Francia del siglo XX y el tercer corredor en ganar el Tour en cinco ocasiones. La carrera de Hinault, que se extendió de 1976 a 1986, incluyó 250 victorias profesionales, entre ellas cinco Tours (1978, 1979, 1981, 1982, 1985), tres Giros (1980, 1982, 1985) y dos Vueltas (1978, 1983). Ganó las Clásicas Lieja-Bastoña-Lieja en dos ocasiones y el Tour de Flandes en una, además del Récord de la Hora en 1981.

Hinault era conocido como «El Tejón» (le Blaireau) por su estilo de carrera combativo y su negativa a ceder ante cualquier rival. Era famoso por sus enfrentamientos en carrera con otros corredores, entre ellos un célebre incidente en la París-Niza de 1984 en el que se enfrentó a trabajadores en huelga que habían bloqueado el recorrido de la carrera, llegando a intercambiar golpes con uno de ellos antes de proseguir su marcha. Su personalidad combativa generó tanto una intensa lealtad entre sus compañeros de equipo como críticas considerables por parte de otros corredores y de los periodistas especializados en ciclismo. El Tour de Francia de 1986 produjo el momento más célebre de su carrera, cuando Hinault y su compañero de equipo estadounidense Greg LeMond ascendieron codo con codo el puerto de Alpe d'Huez con los brazos en alto, en un gesto aparente de amistad que en realidad enmascaraba la rivalidad táctica entre ambos.

El Tour de Francia de 1986 fue interpretado ampliamente como un intento de Hinault por conquistar una sexta victoria en el Tour, pese a un acuerdo previo según el cual LeMond lideraría el equipo ese año. El Tour fue ganado finalmente por LeMond, pero la rivalidad entre los dos corredores generó un rencor duradero que se prolongó durante años. Hinault se retiró al término de la temporada de 1986, a los treinta y dos años, habiendo alcanzado su objetivo declarado de retirarse al concluir el año en que cumpliera esa edad.

La trayectoria posterior de Hinault ha incluido una labor considerable junto a la Amaury Sport Organisation, organizadora del Tour de Francia, y ha sido una presencia recurrente en las llegadas del Tour desde su retirada. Su papel público en la cultura deportiva francesa ha sido relevante. La tradición ciclista francesa que él encarnó —combativa, individualista, centrada en el Tour por encima de todas las demás carreras— no ha encontrado parangón en ningún corredor francés posterior a lo largo de las últimas cuatro décadas. La ausencia de un vencedor francés en el Tour de Francia desde la victoria de Hinault en 1985 ha sido una fuente recurrente de decepción nacional en el debate ciclista francés.

Greg LeMond — El Primer Estadounidense

El ciclista estadounidense Greg LeMond, nacido en 1961 en Lakewood, California, fue el primer corredor no europeo en ganar el Tour de Francia y el único ciclista estadounidense cuyos triunfos en el Tour no han sido anulados por investigaciones de dopaje posteriores. La carrera de LeMond, que se extendió de 1981 a 1994, incluyó victorias en el Tour de Francia en 1986, 1989 y 1990, así como victorias en el Campeonato del Mundo en 1983 y 1989. Su trayectoria quedó definida esencialmente por dos períodos de brillante competición separados por un accidente de caza casi fatal ocurrido en abril de 1987, que le dejó perdigones permanentemente alojados en el cuerpo, incluidos algunos que han permanecido en su pericardio.

La victoria de LeMond en el Tour de Francia de 1986 se produjo en el seno del equipo La Vie Claire, liderado por Bernard Hinault, con el acuerdo de que Hinault apoyaría a LeMond como líder del equipo en la carrera de 1986. La relación táctica real entre Hinault y LeMond a lo largo de la carrera estuvo marcada por los diversos ataques y sorpresas de Hinault, pero LeMond ganó la prueba finalmente por más de tres minutos. La victoria en el Tour de 1986 consagró a LeMond como el primer ganador no europeo del Tour y señaló la paulatina globalización del ciclismo profesional, que continuaría durante las décadas siguientes.

El accidente de caza de 1987 ocurrió en abril de ese año cuando LeMond cazaba pavos silvestres en California junto a familiares. Un familiar disparó accidentalmente a LeMond a corta distancia, y los perdigones impactaron en su espalda, costado, intestinos, hígado, riñón, pulmón y diafragma. LeMond fue sometido a una cirugía de urgencia y a varias intervenciones posteriores para tratar las lesiones; se extrajeron aproximadamente treinta perdigones y otros treinta y ocho quedaron permanentemente en su cuerpo. LeMond no pudo competir en 1987 ni de forma significativa en 1988, ya que su regreso al ciclismo competitivo se vio retrasado por complicaciones de salud persistentes.

La victoria de LeMond en el Tour de Francia de 1989 fue una de las remontadas más dramáticas de la historia del ciclismo. Llegó a la contrarreloj individual de la última etapa, de Versalles a los Campos Elíseos, con un déficit de 50 segundos respecto al corredor francés Laurent Fignon. LeMond, valiéndose de un manillar aerodinámico entonces novedoso desarrollado por el triatleta estadounidense Pete Penseyres, completó la contrarreloj de 24,5 kilómetros 58 segundos más rápido que Fignon y ganó el Tour por un margen total de 8 segundos, la diferencia de victoria más ajustada en toda la historia del Tour de Francia. El dramático final en los Campos Elíseos ha sido uno de los momentos ciclistas más reproducidos en las décadas posteriores.

La victoria de LeMond en el Tour de Francia de 1990 fue menos dramática pero más metódica, con el corredor estadounidense controlando la carrera mediante una paciente gestión táctica. Se retiró del ciclismo competitivo en 1994 tras sufrir problemas de salud que fueron diagnosticados posteriormente como miopatía mitocondrial, posiblemente causada por el plomo de los perdigones que habían permanecido en su cuerpo. La trayectoria posterior de LeMond ha incluido una crítica pública considerable a la cultura del dopaje que se extendió en el ciclismo profesional durante los años noventa y dos mil, especialmente su abierta oposición a la carrera de Lance Armstrong.

Los cinco Tours de Miguel Induráin

El ciclista español Miguel Induráin, nacido en 1964 en Villava, en Navarra, fue el cuarto corredor en ganar el Tour de Francia cinco veces y el único en conseguir cinco victorias consecutivas. La carrera de Induráin, que se extendió de 1985 a 1996, incluyó victorias en el Tour de Francia en 1991, 1992, 1993, 1994 y 1995, además de victorias en el Giro de Italia en 1992 y 1993. Sus cinco victorias consecutivas en el Tour establecieron un récord que no ha sido igualado. También conquistó el Récord de la Hora en 1994 con una distancia de 53,040 kilómetros, superando el récord de Greg LeMond en más de dos kilómetros.

El estilo de carrera de Induráin se basaba fundamentalmente en su excepcional brillantez en la contrarreloj. Era el más corpulento de los ganadores de cinco Tours, con un metro ochenta y ocho de estatura y aproximadamente 80 kilogramos, una constitución física poco habitual para un ciclista del Tour. Su capacidad para generar una potencia enorme en los tramos llanos de las contrarrelojes individuales le permitía obtener ganancias de tiempo consistentes sobre sus rivales, suficientes para mantener el liderato del Tour a lo largo de cada carrera de tres semanas. Era un escalador competente más que brillante, capaz de mantenerse con los mejores escaladores en las grandes montañas sin necesidad de distanciarlos. Sus victorias en el Tour se sustentaron más en la regularidad en la contrarreloj que en etapas de montaña espectaculares.

La carrera de Induráin estuvo ligada al creciente profesionalismo del ciclismo español durante finales de los años ochenta y la década de 1990. La tradición ciclista española, que incluía a Federico Bahamontes en los años cincuenta, a Luis Ocaña en los setenta y a Pedro Delgado en los ochenta, había generado una presencia española considerable en el ciclismo profesional internacional. La combinación de velocidad en la contrarreloj, paciencia táctica y el apoyo de su sólido equipo Banesto produjo las victorias en el Tour más consistentes de la época. Su personalidad era célebremente reservada y poco expresiva, en marcado contraste con los rivales más extrovertidos a los que derrotó.

La carrera deportiva de Induráin concluyó en 1996 tras una decepcionante actuación en los Juegos Olímpicos de Atlanta y en la Vuelta a España. Había sido candidato a una sexta victoria en el Tour de Francia en 1996, pero fue superado por el corredor danés Bjarne Riis (una victoria señalada posteriormente por las confesiones de dopaje del propio Riis). Induráin se retiró a los treinta y dos años y ha seguido siendo una figura respetada del ciclismo español, con apariciones en diversas grandes carreras y en roles ceremoniales. El hecho de que las victorias de Induráin en el Tour no hayan sido cuestionadas de forma creíble por dopaje —pese al contexto más amplio de dopaje generalizado en el ciclismo durante los años noventa— ha contribuido a preservar la legitimidad de sus cinco títulos consecutivos.

La era de Lance Armstrong y la crisis del dopaje

El ciclista estadounidense Lance Armstrong, nacido en 1971 en Plano, Texas, dominó el Tour de Francia de 1999 a 2005 en un período que posteriormente quedó demostrado haber sido construido sobre un sistema de dopaje organizado. La carrera de Armstrong, incluida una extraordinaria recuperación de un cáncer testicular diagnosticado por primera vez en octubre de 1996, produjo siete victorias consecutivas en el Tour de Francia que originalmente fueron celebradas como uno de los regresos deportivos más grandes en cualquier disciplina. La revelación posterior de que la carrera de Armstrong se había sustentado en el uso extensivo de eritropoyetina (EPO), transfusiones de sangre y otras técnicas de mejora del rendimiento representó uno de los mayores escándalos deportivos individuales de la historia.

El diagnóstico de cáncer de Armstrong llegó en octubre de 1996, cuando tenía veinticinco años. El cáncer se había extendido desde su testículo hasta los pulmones, el cerebro y otros órganos, y su supervivencia no era inicialmente esperada. Armstrong fue sometido a una intervención quirúrgica para extirpar el testículo canceroso y a una cirugía cerebral para eliminar tumores de su cerebelo, además de un extenso tratamiento de quimioterapia. Su recuperación y regreso al ciclismo profesional, tras aproximadamente un año de tratamiento, fue ampliamente celebrada. Regresó al ciclismo profesional con el equipo U.S. Postal Service en 1998 y rápidamente se consolidó como uno de los principales especialistas en contrarreloj del deporte.

Armstrong ganó el Tour de Francia de 1999 con una actuación dominante que fue interpretada ampliamente como un triunfo sobre su enfermedad. Ganó el Tour en 2000, 2001, 2002, 2003, 2004 y 2005, siete títulos consecutivos. Sus victorias en el Tour se fundamentaron principalmente en extraordinarias actuaciones en las contrarrelojes y en su capacidad para mantener esas ventajas a lo largo de las etapas de montaña con el respaldo de su equipo U.S. Postal Service / Discovery Channel. El enfoque táctico del equipo, consistente en controlar la carrera durante las tres semanas y proteger a Armstrong de los ataques de los escaladores rivales, fue uno de los planteamientos más disciplinados en el ciclismo de las Grandes Vueltas que jamás se habían visto.

Las acusaciones de dopaje contra Armstrong comenzaron a circular en la prensa ciclista durante sus años de victorias en el Tour, con periódicos franceses e italianos, el periodista británico David Walsh y diversas otras figuras que planteaban preguntas recurrentes sobre la legitimidad de sus actuaciones. Armstrong respondió a las acusaciones con rotundas negaciones, acciones legales contra sus acusadores y agresivas campañas de relaciones públicas. Durante ese período ganó numerosas demandas por difamación contra acusadores que no podían aportar pruebas directas de su dopaje. La investigación federal de 2010 sobre el equipo U.S. Postal Service por parte del FBI y la Administración de Alimentos y Medicamentos produjo abundantes pruebas de dopaje sistemático, pero no dio lugar a cargos penales federales.

La Agencia Antidopaje de los Estados Unidos (USADA) emitió su Decisión Razonada contra Armstrong en octubre de 2012. La Decisión Razonada documentó el dopaje sistemático del equipo U.S. Postal Service, incluido el uso de EPO, transfusiones de sangre, testosterona, hormona de crecimiento humana y diversos agentes enmascaradores. Los siete títulos de Armstrong en el Tour de Francia le fueron retirados, sus demás resultados profesionales fueron igualmente eliminados de los registros oficiales y fue sancionado con una inhabilitación vitalicia del ciclismo profesional. Armstrong confesó posteriormente el dopaje sistemático en una entrevista concedida en enero de 2013 a Oprah Winfrey. Sus ulteriores disputas legales con el Gobierno de los Estados Unidos en relación con las acusaciones en virtud de la Ley de Reclamaciones Falsas referentes al patrocinio del equipo U.S. Postal Service culminaron en el pago de un acuerdo extrajudicial de cinco millones de dólares en 2018.

La era Armstrong ha sido objeto de un análisis y una reflexión posteriores de considerable envergadura. Los siete títulos del Tour de Francia entre 1999 y 2005 no han sido otorgados formalmente a los corredores clasificados en segunda posición, dado que en la mayoría de los casos también se demostró posteriormente que dichos corredores habían incurrido en dopaje. Los registros históricos del Tour de Francia para ese período no consignan actualmente ningún vencedor. La respuesta institucional más amplia del ciclismo ha incluido reformas sustanciales de los procedimientos antidopaje, el desarrollo del sistema del Pasaporte Biológico y diversas otras medidas técnicas e institucionales destinadas a hacer frente al dopaje sistemático que la era Armstrong había puesto de manifiesto.

Operación Puerto y los escándalos de dopaje italianos

Más allá del caso Armstrong, los años noventa y dos mil en el ciclismo profesional estuvieron dominados por una serie de investigaciones y escándalos de dopaje que revelaron la magnitud del dopaje sistemático en el deporte. El Asunto Festina de 1998, que estalló durante el propio Tour de Francia cuando una inspección aduanera francesa al vehículo oficial del equipo Festina encontró grandes cantidades de EPO, esteroides anabolizantes y otras sustancias prohibidas, fue el primero de los grandes escándalos modernos de dopaje en el ciclismo. El Festina se vio obligado a retirarse de la carrera, el líder del equipo Richard Virenque fue posteriormente sancionado con una inhabilitación, y las autoridades deportivas francesas presentaron cargos penales contra varios dirigentes del equipo.

La investigación de la Operación Puerto de 2006 en España produjo una de las pesquisas más extensas sobre dopaje en el ciclismo profesional de la historia. El médico español Eufemiano Fuentes había estado gestionando una clínica clandestina de dopaje en Madrid que proporcionaba EPO, transfusiones de sangre, hormona del crecimiento y diversos otros servicios para mejorar el rendimiento a ciclistas, futbolistas, tenistas y otros deportistas profesionales. La redada policial española en la clínica de Fuentes permitió recuperar aproximadamente doscientas bolsas de sangre congelada, bolsas refrigeradas de plasma y documentación extensa del programa de dopaje. Las bolsas estaban codificadas con nombres de ciclistas que fueron posteriormente identificados por distintos investigadores.

La investigación de la Operación Puerto produjo sanciones contra numerosos ciclistas de primer nivel. Ivan Basso de Italia, Jan Ullrich de Alemania (ganador del Tour de Francia de 1997 y rival de Lance Armstrong), Francisco Mancebo de España, y diversos otros corredores se encontraban entre los identificados a través de la investigación. Basso cumplió una suspensión de dos años y regresó al ciclismo competitivo. La carrera de Ullrich concluyó efectivamente con la investigación; fue sancionado en 2007 y no regresó jamás al ciclismo profesional. El proceso judicial español contra el propio Fuentes se vio complicado por la legislación española, que limitaba el enjuiciamiento a tipos específicos de negligencia médica en lugar de al dopaje deportivo. El tribunal ordenó la destrucción de las bolsas de sangre en 2013, a pesar de las protestas internacionales, una decisión ampliamente criticada por impedir investigaciones deportivas ulteriores.

La tradición ciclista italiana se vio especialmente afectada por la era del dopaje. El escalador italiano Marco Pantani, que había ganado el Tour de Francia y el Giro de Italia de 1998 en el mismo año, fue expulsado del Giro de Italia de 1999 por niveles elevados de hematocrito (indicador del probable uso de EPO), y su carrera concluyó efectivamente con la suspensión. La posterior decadencia personal de Pantani incluyó problemas de abuso de sustancias y una depresión recurrente, y falleció a causa de una intoxicación por cocaína en febrero de 2004 a los treinta y cuatro años en una habitación de hotel en Rímini. La muerte de Pantani ha sido objeto de investigaciones posteriores de considerable envergadura, con diversas teorías conspirativas sobre una posible muerte violenta que han seguido circulando sin resolución.

El corredor italiano Floyd Landis (estadounidense, pero que competía en equipos predominantemente europeos) ganó el Tour de Francia de 2006, pero fue despojado del título tras dar positivo por testosterona sintética. Landis pasó más de un año impugnando el positivo, incluida una extensa audiencia ante el Tribunal de Arbitraje Deportivo, antes de admitir finalmente en 2010 que había consumido sustancias dopantes a lo largo de toda su carrera. La posterior confesión de Landis sobre su dopaje sistemático, incluido su papel al prestar declaración contra Lance Armstrong en la investigación de la USADA, constituyó una pieza fundamental del esfuerzo más amplio por hacer frente a la era del dopaje en el ciclismo. El Tour de Francia de 2006 continúa sin un ganador oficial, ya que el segundo clasificado, Óscar Pereiro de España, fue igualmente implicado con posterioridad en la investigación de Puerto.

El Tour de Francia en la Era Moderna

La era moderna del Tour de Francia comenzó aproximadamente en 2008 con el desarrollo de sistemas de pasaporte biológico más eficaces, la respuesta institucional más amplia a la crisis de dopaje de la era Armstrong y la aparición de nuevas generaciones de corredores cuyas carreras han sido sustancialmente moldeadas por la cultura ciclista posterior a Armstrong. El Tour de Francia de 2008 fue ganado por el corredor español Carlos Sastre. El Tour de 2009 fue ganado por el corredor español Alberto Contador, quien también ganaría el Tour de 2010 (posteriormente despojado por dopaje) y el Tour de 2007. La carrera de Contador se vio sustancialmente afectada por el control positivo de clembuterol de 2010; Contador mantuvo que la contaminación provenía de carne contaminada consumida durante el día de descanso. Finalmente fue despojado del título del Tour de 2010 y se le impuso una sanción de dos años con efecto retroactivo.

El Tour de Francia de 2011 fue ganado por el australiano Cadel Evans, el primer ganador no europeo del Tour desde LeMond. El Tour de 2012 fue ganado por el corredor británico Bradley Wiggins, el primer ganador británico del Tour de Francia. La victoria de Wiggins se produjo en el marco de un programa ciclista británico ampliamente profesionalizado, construido en torno al equipo profesional Team Sky / Ineos Grenadiers. El Tour de 2013 fue ganado por el compañero de equipo de Wiggins, Chris Froome, el segundo ganador británico. Froome volvió a ganar el Tour en 2015, 2016 y 2017, convirtiéndose en el segundo ganador británico en cuatro ocasiones en un período de seis años.

El Tour de Francia de 2018 fue ganado por Geraint Thomas, el tercer ganador británico proveniente del mismo programa del Team Sky. El Tour de 2019 fue ganado por el colombiano Egan Bernal a los 22 años, el primer ganador colombiano. El Tour de 2020 fue ganado por el esloveno Tadej Pogačar a los 21 años, el ganador más joven del Tour en la era moderna y el primer ganador esloveno. La brillante actuación de Pogačar en la contrarreloj de la penúltima etapa en La Planche des Belles Filles, en los Vosgos, produjo uno de los finales más dramáticos de la historia reciente del Tour. Pogačar defendió con éxito el Tour en 2021.

Los Tours de Francia de 2022 y 2023 fueron ganados por el corredor danés Jonas Vingegaard. Las brillantes actuaciones en la montaña de Vingegaard superaron los diversos desafíos tácticos y físicos del brillante Pogačar. El Tour de 2024 fue ganado por Pogačar en su tercera victoria en el Tour. Pogačar también ganó el Giro de Italia de 2024 ese mismo año, convirtiéndose en el primer corredor desde Marco Pantani en 1998 en lograr el doblete Giro-Tour en el mismo año. Pogačar ha sido ampliamente considerado como el corredor más dominante en victorias del Tour desde Lance Armstrong, y su combinación de brillantez en la montaña, excepcional velocidad en la contrarreloj y un estilo de carrera agresivo ha producido un nivel de dominación no visto en el ciclismo desde la era Merckx.

La rivalidad entre Pogačar y Vingegaard ha sido el rasgo más destacado de los últimos Tours de Francia. Los dos corredores han protagonizado una serie de brillantes batallas tácticas a través de las montañas, y los puntos fuertes y débiles de cada uno han sido minuciosamente analizados por la prensa ciclista. El panorama competitivo más amplio ha incluido al belga Wout van Aert, al belga Remco Evenepoel, al neerlandés Mathieu van der Poel, al español Juan Ayuso, al alemán Lennard Kämna y a otros corredores de gran nivel que han conformado el reparto secundario de la rivalidad entre Pogačar y Vingegaard.

El Giro y la Vuelta en la era moderna

El Giro d'Italia en la era moderna ha tenido menos relevancia comercial que el Tour de Francia, pero ha producido algunos de los momentos ciclistas más bellos de cualquier época. Las décadas de 2000 y 2010 estuvieron marcadas por el dominio de diversos escaladores italianos, entre ellos Damiano Cunego, Ivan Basso (tras su regreso de la suspensión por la Operación Puerto), Vincenzo Nibali (que ganó el Giro en 2013 y 2016) y Alberto Contador. El escalador ruso Denis Menchov ganó el Giro de 2009. El escalador español Alberto Contador ganó el Giro en 2008, 2011 (posteriormente desposeído del título) y 2015.

El Giro de la década de 2020 ha estado dominado por diversos corredores internacionales. El Giro de 2020 lo ganó el corredor británico Tao Geoghegan Hart. El Giro de 2021 lo ganó el colombiano Egan Bernal, su segunda Grande Vuelta tras el Tour de 2019. El Giro de 2022 lo ganó el australiano Jai Hindley. El Giro de 2023 lo ganó Primoz Roglic, de Eslovenia, compañero de equipo del británico Geraint Thomas. El Giro de 2024 lo ganó Tadej Pogačar en su debut en la carrera, con una actuación dominante considerada ampliamente como una de las grandes victorias en una Grande Vuelta de la era moderna.

La Vuelta a España en la era moderna ha sido igualmente competitiva, con corredores como el italiano Vincenzo Nibali (vencedor en 2010), el español Alberto Contador (en 2008, 2012 y 2014), el británico Chris Froome (segundo en 2011, vencedor en 2017), el colombiano Nairo Quintana (en 2016), el esloveno Primoz Roglic (en 2019, 2020, 2021 y 2024), el belga Remco Evenepoel (en 2022), el estadounidense Sepp Kuss (en 2023, el primer estadounidense en ganar la Vuelta) y otros corredores que han protagonizado las victorias más recientes.

La relación moderna entre las tres Grandes Vueltas ha sido moldeada por las crecientes exigencias del calendario ciclista en su conjunto y por la estructura competitiva del ciclismo profesional. La mayoría de los corredores de primer nivel fijan ahora una de las tres Grandes Vueltas como objetivo principal de cada temporada, descartando por completo las otras o disputándolas con una intensidad reducida. El doblete Giro-Tour de Pogačar en 2024 fue una excepción a esta tendencia, ya que la mayoría de los corredores prefieren centrar su preparación en una sola Grande Vuelta antes que intentar dos en el mismo año. La Vuelta ha seguido siendo la Grande Vuelta más accesible para los corredores que no han logrado sus objetivos principales en el Giro o en el Tour, ya que su celebración a finales de temporada ofrece una oportunidad de redención tras los contratiempos sufridos a lo largo del año.

Formato, Clasificaciones y Maillots

Cada una de las tres Grandes Vueltas sigue esencialmente el mismo formato: veintiuna etapas diarias a lo largo de veintitrés días, con dos jornadas de descanso insertas en los momentos oportunos. La longitud total de cada Gran Vuelta es de aproximadamente 3.500 kilómetros. Las etapas incluyen etapas llanas de sprint, etapas accidentadas con ascensiones significativas pero aptas para distintos tipos de corredores, etapas de montaña con final en alto en los grandes puertos (los Alpes y los Pirineos en el Tour, las Dolomitas y los Apeninos en el Giro, la Sierra Nevada y Cantabria en la Vuelta), contrarrelojes individuales de diversa longitud y la célebre contrarreloj por equipos que forma parte del Tour de France desde 1934.

La clasificación principal de cada Gran Vuelta es la clasificación general (CG), determinada por el tiempo acumulado más bajo a lo largo de las veintiuna etapas. El líder de la clasificación general luce el maillot de líder de la carrera durante toda su disputa: el maillot amarillo en el Tour de France, el maillot rosa en el Giro d'Italia y el maillot rojo en la Vuelta a España. El vencedor de la clasificación general es el ganador absoluto de la carrera y el receptor del premio económico principal. Los ganadores del Tour de France reciben aproximadamente 500.000 euros en concepto de premio; los vencedores del Giro y la Vuelta perciben una cantidad inferior.

La clasificación por puntos premia la regularidad en los esprints intermedios durante las etapas y en las llegadas de las etapas llanas. El líder de la clasificación por puntos luce el maillot verde en el Tour, el maillot morado/ciclamen en el Giro y el maillot verde en la Vuelta. La clasificación por puntos suele disputarse entre los especialistas del esprint que apuntan a las etapas llanas, entre ellos corredores como Mark Cavendish (que ganó la clasificación por puntos en múltiples ocasiones a lo largo de su carrera), Peter Sagan (que se adjudicó el maillot verde del Tour de France en siete ocasiones) y los esprinters de la actualidad Jasper Philipsen, Wout van Aert y otros. La distribución de puntos y las bonificaciones de la clasificación por puntos han sido ajustadas en múltiples ocasiones para equilibrar la competencia entre los esprinters puros y los corredores más completos.

La clasificación de la montaña, otorgada al corredor que acumula más puntos en los puertos catalogados de la carrera, está simbolizada por el maillot de lunares en el Tour de France, el maillot azul en el Giro y el maillot de lunares en la Vuelta. La clasificación de la montaña suele disputarse entre escaladores especialistas que apuntan a etapas de montaña concretas antes que a la clasificación general. Los puntos otorgados en cada puerto catalogado se basan en la categoría del ascenso (HC, 1, 2, 3, 4) y en la posición del puerto dentro de la etapa del día. La clasificación de la montaña ha sido ganada por corredores como Federico Bahamontes (seis veces en las décadas de 1950 y 1960), Lucien Van Impe (seis veces en las décadas de 1970 y 1980), Richard Virenque (siete veces en las décadas de 1990 y 2000) y los escaladores de la actualidad, entre ellos Romain Bardet y Julian Alaphilippe.

La clasificación de jóvenes premia al corredor menor de veinticinco años mejor clasificado en la clasificación general. El líder de la clasificación de jóvenes luce el maillot blanco en las tres Grandes Vueltas. La clasificación de jóvenes ha sido el escaparate de la siguiente generación de ciclistas de Grandes Vueltas, con vencedores como Tadej Pogačar (que ganó el maillot blanco junto al maillot amarillo en los años en que se impuso en el Tour), Egan Bernal, Jan Ullrich y otros muchos.

Más allá de las cuatro clasificaciones principales, durante cada Gran Vuelta se entregan diversos premios especiales. La clasificación de la combinada (que combina los resultados de varias clasificaciones) ha sido otorgada de manera irregular a lo largo de distintas ediciones. La clasificación por equipos, concedida al equipo con el menor tiempo acumulado entre sus tres corredores mejor clasificados en cada etapa, es un elemento recurrente. El premio a la combatividad, entregado por una carrera agresiva a lo largo de cada etapa, ha generado reconocimientos tanto en etapas individuales como en el conjunto de la carrera. Diversos premios adicionales, entre ellos el del corredor más combativo de toda la carrera, han sido otorgados en distintas ediciones.

Etapas de Montaña Icónicas

Las etapas de montaña de las Grandes Vueltas han producido algunos de los momentos más célebres de la historia del ciclismo profesional. El Alpe d'Huez, el ascenso de 13,8 kilómetros hasta la estación de esquí de los Alpes franceses, ha sido el escenario de más victorias de etapa en el Tour de Francia que cualquier otra subida. Los 21 virajes en horquilla del ascenso, bautizados con los nombres de célebres ganadores del Tour, han dado lugar a actuaciones legendarias, entre ellas la subida de Marco Pantani en 1995 en 36 minutos y 50 segundos (récord absoluto de todos los tiempos), los diversos ascensos de Lance Armstrong (retirados de los registros oficiales) y las brillantes actuaciones de numerosos escaladores a lo largo de las décadas. El Alpe d'Huez ha formado parte del recorrido del Tour de Francia en la mayoría de las ediciones desde 1976.

El Mont Ventoux, el ascenso de 21,5 kilómetros hasta la cumbre despejada de Provenza a 1.910 metros sobre el nivel del mar, ha sido una de las etapas más exigentes del Tour de Francia. La combinación de un desnivel considerable, la longitud del ascenso, la exposición a la radiación solar directa en los tramos superiores (sin ningún tipo de sombra) y el célebre paisaje lunar de las laderas altas ha dado lugar a algunas de las etapas más dramáticas de la historia del Tour. La etapa de 1967 en el Mont Ventoux fue el escenario de la muerte del ciclista británico Tom Simpson, a causa de una combinación de calor extremo, agotamiento y consumo de anfetaminas; un monumento conmemorativo a Simpson se alza cerca de la cumbre y es visitado por ciclistas hasta el día de hoy. El Mont Ventoux ha formado parte del recorrido del Tour de Francia en numerosas ediciones, aunque no en todas.

El Paso del Stelvio, a 2.757 metros sobre el nivel del mar, es la carretera asfaltada más alta de los Alpes y ha sido el puerto de montaña más famoso del Giro de Italia. Los 48 virajes en horquilla del ascenso desde el lado italiano y los 60 desde el lado suizo producen algunas de las etapas de montaña más espectaculares de cualquier deporte. El Stelvio ha sido escenario de etapas memorables del Giro, entre ellas el ataque de Marco Pantani en 1998 para hacerse con el maillot rosa, además de otras muchas actuaciones célebres.

El Paso del Mortirolo, en la región de Lombardía, Italia, a 1.852 metros sobre el nivel del mar, ha sido uno de los ascensos más exigentes del Giro de Italia. Los 12,6 kilómetros de longitud y el gradiente medio del 11 por ciento han producido algunas de las etapas más decisivas de la historia reciente del Giro. El brillante ataque de Marco Pantani en el Mortirolo durante el Giro de 1994 generó uno de los momentos más memorables de la historia del ciclismo italiano.

El Col du Tourmalet, a 2.115 metros sobre el nivel del mar en los Pirineos centrales, ha sido el ascenso icónico de las etapas pirenaicas del Tour de Francia. El puerto ha sido incluido en casi todas las ediciones del Tour desde su primera aparición en 1910, cuando los Pirineos se incorporaron al recorrido y Octave Lapize llamó célebremente «asesinos» a los organizadores mientras ascendía el Aubisque el día anterior. El Tourmalet ha sido escenario de numerosas etapas célebres, entre ellas las etapas dominantes del escalador español Federico Bahamontes en 1959, la brillante victoria de etapa del corredor italiano Massimo Ghirotto en 1985, y diversas batallas contemporáneas entre los principales ciclistas del Tour.

El Col du Galibier, a 2.556 metros sobre el nivel del mar en los Alpes franceses, ha sido otro ascenso icónico de las etapas alpinas del Tour de Francia. El Galibier se incluyó por primera vez en el Tour en 1911 y fue el escenario del brillante ataque de Eddy Merckx en 1972, que contribuyó a que conquistara su cuarto Tour de Francia. El Galibier ha sido un elemento recurrente de las etapas alpinas del Tour a lo largo del último siglo.

Los Lagos de Covadonga, en los montes Cantábricos del norte de España, han sido el ascenso icónico de la Vuelta a España. El ascenso de 12,6 kilómetros hasta los altos lagos glaciares ha sido escenario de algunas de las etapas más famosas de la Vuelta. Los Lagos de Covadonga han protagonizado finales dramáticos con escaladores españoles como José Manuel Fuente, Pedro Delgado, Roberto Heras y las estrellas contemporáneas de la Vuelta.

Los equipos ciclistas y la estructura profesional moderna

El ciclismo profesional moderno se articula en torno a la categorización UCI WorldTeam (anteriormente UCI WorldTour), que agrupa a los mejores equipos profesionales del mundo. Cada WorldTeam cuenta con aproximadamente 28 a 32 ciclistas profesionales, y los equipos suelen construirse en torno a uno o dos corredores de clasificación general, apoyados por escaladores, velocistas, especialistas en contrarreloj y domésticos (los gregarios que proporcionan resguardo al viento, control del ritmo y otras funciones de apoyo al equipo). Los WorldTeams han sido los principales equipos en disputar las Grandes Vueltas y las grandes clásicas de un día desde aproximadamente 2005.

La estructura moderna de equipos incluye aproximadamente una veintena de WorldTeams, con variaciones significativas en presupuesto, acuerdos de patrocinio y enfoque competitivo. Los WorldTeams más destacados de la década de 2020 han sido UAE Team Emirates (el equipo de Pogačar), Visma-Lease a Bike (el equipo de Vingegaard), la denominación anterior del equipo, Team Jumbo-Visma, INEOS Grenadiers (el equipo heredero del Sky/Wiggins/Froome), Bora-Hansgrohe, Trek-Segafredo, Lidl-Trek (el nombre actualizado de Trek), Movistar Team, Soudal Quick-Step, EF Education-EasyPost, Bahrain Victorious, Astana Qazaqstan Team y varios otros. El panorama competitivo cambia de forma significativa con los traspasos de patrocinadores y los movimientos de plantilla.

Los equipos ciclistas profesionales operan con presupuestos anuales de entre aproximadamente 10 y 50 millones de euros, siendo los equipos más grandes los que se acercan o superan los 50 millones de euros. Los presupuestos de los equipos se financian principalmente mediante patrocinios principales (con el equipo denominado según su patrocinador principal), diversos patrocinios secundarios, ingresos por derechos de televisión y premios en metálico, así como la inversión personal de los propietarios del equipo. La economía de los patrocinios en el ciclismo profesional ha seguido siendo notablemente más modesta que la de los grandes deportes de equipo, como el fútbol, el baloncesto o el fútbol americano.

Los salarios individuales de los corredores en los WorldTeams oscilan entre aproximadamente 50.000 euros anuales para los ciclistas más jóvenes y los gregarios de menor rango, y varios millones de euros anuales para los mejores corredores de clasificación general. Se ha informado de que el contrato de Tadej Pogačar con UAE Team Emirates asciende a aproximadamente 6 millones de euros anuales. Se ha informado de que el contrato de Jonas Vingegaard con Visma-Lease a Bike asciende a aproximadamente 6 millones de euros anuales. Los velocistas más destacados, entre ellos Mathieu van der Poel, Wout van Aert y Mark Cavendish, han percibido cantidades similares. La brecha económica entre los corredores de élite y el resto del pelotón sigue siendo considerable, y la mayoría de los ciclistas profesionales gana menos de 250.000 euros anuales.

La estructura táctica de los equipos en el ciclismo profesional es una de las más complejas de cualquier deporte de equipo. Los equipos despliegan habitualmente tres o cuatro escaladores para apoyar al líder de la clasificación general en la montaña, varios rouleurs y gregarios para controlar la cabeza del pelotón durante las etapas llanas y onduladas, y uno o más velocistas y lanzadores para las etapas al sprint. La asignación específica de roles y la ejecución táctica en cada etapa corresponden al directeur sportif del equipo (el director deportivo), con comunicación por radio continua entre el coche del equipo y los corredores durante cada etapa. El uso de radios bidireccionales en el ciclismo profesional ha resultado controvertido debido a la influencia que otorga a los directores sobre las decisiones de carrera; se han formulado diversas propuestas para restringir el uso de la radio, aunque ninguna ha llegado a implementarse.

Ciclismo en Pista y Tradición del Velódromo

Más allá del ciclismo en carretera, la tradición más amplia del ciclismo profesional incluye el ciclismo en pista disputado en velódromos cubiertos de todo el mundo. El ciclismo en pista posee su propia estructura competitiva, que comprende el Campeonato Mundial de Ciclismo en Pista de la UCI, celebrado anualmente, las diversas competiciones de copa del mundo y las pruebas olímpicas de ciclismo en pista, presentes en todos los Juegos Olímpicos de Verano desde 1896. La tradición del ciclismo en pista ha sido especialmente sólida en Gran Bretaña, Australia, Francia, Alemania, los Países Bajos, Bélgica y varias otras naciones europeas.

Las pruebas de ciclismo en pista incluyen la persecución individual, la persecución por equipos, el esprint, el esprint por equipos, el kéirin (una prueba de esprint con lanzador introducida a partir del ciclismo de apuestas japonés keirin), el ómnium (una competición combinada que integra varias pruebas en pista), la carrera por puntos, la madison (una prueba por equipos para dos corredores) y otros formatos diversos. El Récord de la Hora, prueba de pura resistencia ciclista en la que un corredor intenta cubrir la máxima distancia posible en una hora sobre el velódromo, ha sido uno de los logros individuales más prestigiosos del ciclismo. El Récord de la Hora ha sido ostentado por Henri Desgrange (1893), Maurice Garin (principios del siglo XX), Henri Pélissier, Fausto Coppi, Roger Rivière, Jacques Anquetil, Eddy Merckx, Francesco Moser, Graeme Obree (en dos ocasiones), Chris Boardman, Miguel Induráin, Tony Rominger, Bradley Wiggins y el actual poseedor Filippo Ganna, de Italia (56,792 kilómetros, establecido en 2022).

El programa británico de ciclismo en pista experimentó un desarrollo espectacular durante las décadas de 2000 y 2010 bajo la dirección técnica de Sir Dave Brailsford, con el equipo británico logrando múltiples medallas olímpicas en cada Juegos Olímpicos de Verano desde Atenas 2004 en adelante. El éxito británico se cimentó en una financiación estatal sustancial a través de UK Sport, un ambicioso programa de desarrollo tecnológico que abarcó el diseño de equipamiento aerodinámico y el análisis biomecánico de los corredores, así como la concentración deliberada de los recursos del ciclismo británico en las pruebas de pista en las que el equipo podía aspirar de manera realista a dominar. El programa británico formó ciclistas de la talla de Sir Chris Hoy (seis medallas de oro olímpicas), Bradley Wiggins, Jason Kenny (siete medallas de oro olímpicas), Laura Trott (ahora Kenny, cinco medallas de oro olímpicas) y Mark Cavendish.

La competición olímpica de ciclismo en pista ha continuado evolucionando a lo largo de las últimas décadas. La incorporación de la madison y el kéirin al programa olímpico supuso la adición de nuevas pruebas. La ampliación del programa femenino de ciclismo en pista —con un número de pruebas notablemente superior al incluido en Olimpiadas anteriores— reflejó la expansión más general del ciclismo profesional femenino. La relación entre el ciclismo en pista y el ciclismo en carretera en el nivel de élite se ha visto complicada por el exigente calendario de carreras en ruta, cada vez más demandante; muchos destacados ciclistas de pista han dado el salto al ciclismo en carretera a finales de la veintena, dado que las recompensas económicas de la carrera en ruta superan con creces las de la modalidad en pista.

Ciclismo Profesional Femenino

El ciclismo profesional femenino ha experimentado un crecimiento sustancial a lo largo de las dos últimas décadas, en paralelo con la expansión más amplia del deporte profesional femenino a escala mundial. El Tour de France Femmes fue instituido en 2022 como el primer Tour de Francia femenino en la historia moderna del ciclismo profesional (un único Tour de Francia femenino se había celebrado en 1955 con un reconocimiento posterior limitado). La primera edición del Tour de France Femmes constó de ocho etapas con un total de 1.033 kilómetros y fue ganada por la ciclista neerlandesa Annemiek van Vleuten. El Tour de France Femmes se ha celebrado anualmente desde 2022 y está previsto que continúe como el equivalente femenino del Tour de Francia.

El Giro d'Italia Donne (originalmente denominado Giro d'Italia Internazionale Femminile y posteriormente Giro Donne) fue instituido en 1988 como el equivalente femenino del Giro d'Italia. La competición se ha celebrado anualmente y ha constituido la principal Gran Vuelta femenina a lo largo de las tres últimas décadas. La edición de 2024 fue ganada por la ciclista neerlandesa Elisa Longo Borghini. La Vuelta a España Femenina fue instituida en 2015 y es el equivalente femenino de la Vuelta a España. La conjunción de las tres Grandes Vueltas femeninas ofrece actualmente un calendario comparable en alcance —aunque con etapas algo más cortas y una duración total menor— al calendario masculino de Grandes Vueltas.

Entre las principales ciclistas femeninas de la era moderna se encuentran la neerlandesa Marianne Vos (la ciclista femenina más laureada de todos los tiempos, con múltiples Campeonatos del Mundo y victorias en Grandes Vueltas), la neerlandesa Annemiek van Vleuten (múltiples títulos en Grandes Vueltas y Campeonatos del Mundo), la campeona olímpica alemana Kristina Vogel (paralizada a consecuencia de un accidente de entrenamiento en 2018), la británica Lizzie Deignan, la italiana Elisa Longo Borghini, la polaca Katarzyna Niewiadoma, la belga Lotte Kopecky y otras corredoras. La tradición ciclista neerlandesa ha generado una hegemonía desproporcionada en el ciclismo profesional femenino, con varias ciclistas de los Países Bajos acaparando la mayoría de los títulos y victorias en Grandes Vueltas de las dos últimas décadas.

El Women's WorldTour, el calendario de élite del ciclismo profesional femenino, incluye aproximadamente veinte grandes carreras de un día y carreras por etapas disputadas a lo largo de la temporada ciclista. El Tour de Flandes, la París-Roubaix, la Lieja-Bastoña-Lieja y la Il Lombardia cuentan cada una con una edición femenina, lo que proporciona versiones femeninas de cuatro de las cinco clásicas Monumentos (la Milán-San Remo femenina no se había incorporado al calendario hasta 2024). Las demás pruebas del Women's WorldTour conforman un calendario competitivo de gran envergadura que ha seguido ampliándose.

La estructura económica del ciclismo profesional femenino ha mejorado considerablemente a lo largo de la última década. Los salarios de las principales ciclistas femeninas han pasado de aproximadamente 50.000 euros anuales hace una década a varios cientos de miles de euros anuales para las corredoras de primer nivel. La introducción de requisitos de salario mínimo para las ciclistas de los Women's WorldTeam ha proporcionado una mayor estabilidad financiera al conjunto más amplio de ciclistas profesionales femeninas. El crecimiento sostenido del patrocinio, los ingresos por retransmisiones y los premios en metálico del ciclismo profesional femenino ha sido uno de los desarrollos más positivos del ciclismo profesional en los últimos años.

La carrera armamentística del dopaje en el ciclismo

La historia del ciclismo profesional ha estado sustancialmente marcada por el uso de sustancias para mejorar el rendimiento y por la respuesta institucional a dicho uso. El dopaje en el ciclismo está documentado desde los primeros años del ciclismo profesional de competición: se sabe que los primeros corredores del Tour de Francia consumían cocaína, estricnina, cloroformo y otros estimulantes durante las largas etapas de las primeras ediciones. La entrevista de 1924 a los hermanos Pélissier realizada por Albert Londres incluyó un célebre relato sobre los distintos estimulantes y analgésicos que utilizaban los corredores. El uso de anfetaminas se convirtió en práctica habitual en el ciclismo profesional durante las décadas de 1940 y 1950; el ciclista italiano Fausto Coppi admitió públicamente en una entrevista televisada que había consumido anfetaminas siempre que lo había considerado necesario a lo largo de su carrera.

La era moderna del dopaje en el ciclismo comenzó aproximadamente a principios de la década de 1990 con el desarrollo de la eritropoyetina sintética (EPO), un fármaco concebido originalmente para tratar la anemia en pacientes oncológicos y en pacientes sometidos a diálisis renal. La EPO aumentaba de forma considerable la producción de glóbulos rojos en el organismo, lo que permitía a los corredores transportar más oxígeno y mejorar sustancialmente su rendimiento en pruebas de resistencia. Durante los años noventa y principios de los dos mil se produjo un uso sistemático y generalizado de la EPO en el ciclismo profesional, con diversos equipos que gestionaban programas organizados de dopaje. El Affaire Festina de 1998 puso de manifiesto el alcance del dopaje sistemático a escala de equipo en el Tour de Francia. En la década de 2000 aparecieron nuevas técnicas, entre ellas las transfusiones de sangre —transfusiones autólogas con sangre previamente extraída al propio corredor— y diversos esteroides de diseño.

La respuesta institucional al dopaje en el ciclismo ha sido considerable, aunque no ha estado exenta de controversia. La UCI creó la Comisión Independiente de Reforma del Ciclismo (CIRC, por sus siglas en inglés) en 2014 para investigar la era del dopaje. El informe de la CIRC publicado en 2015 documentó el dopaje sistemático y los fallos institucionales que habían afectado a todo el deporte. La Agencia Mundial Antidopaje (AMA), creada en 1999, desarrolló el Código Mundial Antidopaje, que ha proporcionado el marco regulador de la lucha antidopaje en todos los deportes. El sistema de pasaporte biológico, desarrollado por la UCI en 2008 y adoptado posteriormente por otras disciplinas deportivas, como el atletismo, permite el seguimiento longitudinal de los parámetros biológicos de los corredores —hematocrito, hemoglobina, reticulocitos y otros marcadores— con el fin de identificar patrones sospechosos que puedan indicar dopaje incluso cuando los controles de sustancias específicas resultan negativos.

Las investigaciones relacionadas con la era Armstrong y la posterior Decisión Razonada de la USADA contra Armstrong (octubre de 2012) constituyeron la investigación institucional más exhaustiva sobre el dopaje en el ciclismo jamás realizada. La Decisión Razonada documentó el dopaje sistemático en el equipo U.S. Postal Service, incluido el uso de EPO, transfusiones de sangre, testosterona, hormona del crecimiento y diversos agentes enmascaradores. La investigación recabó testimonios bajo juramento de numerosos excompañeros de equipo de Armstrong, entre ellos Tyler Hamilton, Floyd Landis, George Hincapie, Christian Vande Velde, Levi Leipheimer, David Zabriskie, Tom Danielson, Frankie Andreu y Michael Barry. El conjunto de estos testimonios ofreció un relato exhaustivo de las prácticas de dopaje que habían definido la era Armstrong.

El estado actual de la lucha antidopaje en el ciclismo profesional comprende controles continuos de los corredores de los equipos WorldTeam tanto en competición como fuera de ella, el sistema de pasaporte biológico, la conservación de muestras de sangre para análisis retroactivos a medida que mejora la tecnología de detección, y la cooperación internacional entre la UCI, la AMA, las organizaciones nacionales antidopaje y los organismos policiales. La investigación Operación Aderlass de 2019 dio lugar a sanciones contra varios ciclistas de primer nivel por prácticas de dopaje sanguíneo que hasta entonces habían eludido la detección. La mejora continua de las capacidades de detección ha sido uno de los avances más significativos en la respuesta institucional del ciclismo profesional al dopaje.

La tradición olímpica del ciclismo

El ciclismo ha formado parte de todos los Juegos Olímpicos modernos desde los inaugurales Juegos de Atenas 1896, con pruebas de ciclismo en pista y en ruta incluidas en la mayoría de las ediciones. La carrera en ruta olímpica masculina ha sido una constante del programa olímpico a lo largo de la era moderna, mientras que la carrera en ruta femenina se incorporó en 1984. Las pruebas de contrarreloj olímpicas se añadieron en 1996. Las pruebas olímpicas de ciclismo de montaña se incorporaron en 1996 (cross-country) y en 2008 (BMX freestyle). La competición olímpica de ciclismo en pista se ha ampliado considerablemente a lo largo de las últimas décadas para incluir múltiples pruebas individuales y por equipos tanto en categoría masculina como femenina.

La carrera en ruta olímpica masculina ha sido ganada por destacados ciclistas a lo largo de los años. El brillante escalador italiano Giuseppe Saronni ganó la carrera en ruta en Moscú 1980. El soviético Serguéi Sukhoruchenkov venció en Moscú 1980. La estadounidense Connie Carpenter-Phinney ganó la carrera en ruta femenina en Los Ángeles 1984, la primera carrera en ruta olímpica femenina de la historia. El italiano Mario Cipollini ganó la carrera en ruta en Atlanta 1996. El español Samuel Sánchez venció en Pekín 2008. El belga Greg Van Avermaet ganó en Río 2016. El francés Julien Alaphilippe obtuvo la medalla de plata en Tokio 2020 tras el ecuatoriano Richard Carapaz. El belga Remco Evenepoel ganó la carrera en ruta en París 2024.

Las pruebas olímpicas de contrarreloj han estado dominadas por los principales especialistas de cada época. El suizo Fabian Cancellara ganó la contrarreloj olímpica en Pekín 2008 y en Londres 2012. El australiano Rohan Dennis ganó la contrarreloj olímpica en Tokio 2020. El belga Remco Evenepoel venció en la contrarreloj en París 2024. La estadounidense Kristin Armstrong ganó tres contrarrelojes olímpicas femeninas consecutivas en Pekín 2008, Londres 2012 y Río 2016. La neerlandesa Annemiek van Vleuten ganó la contrarreloj femenina de Tokio 2020. El italiano Filippo Ganna ha sido el principal contrarrelojista masculino de los primeros años de la década de 2020.

Las competiciones olímpicas de ciclismo en pista han producido algunos de los momentos más dramáticos de la historia del ciclismo. El dominio del equipo británico a partir de Pekín 2008 ha sido particularmente notable, con el equipo británico conquistando múltiples medallas de oro en ciclismo en pista en cada Olimpiada posterior hasta Tokio 2020. El rendimiento del equipo australiano en múltiples Juegos Olímpicos ha sido igualmente destacado. El equipo femenino neerlandés ha sido sobresaliente en las pruebas de velocidad en pista. Los equipos alemán y francés han mantenido sólidas tradiciones en el ciclismo en pista.

La relación entre los Juegos Olímpicos y el calendario profesional del ciclismo en su conjunto se ha visto complicada por la proximidad temporal entre los Juegos Olímpicos (a finales de julio o en agosto) y el Tour de Francia (en julio). Muchos de los principales ciclistas profesionales se han visto obligados a elegir entre participar en el Tour de Francia y competir en los Juegos Olímpicos. Los Juegos Olímpicos de París 2024 generaron una disyuntiva especialmente interesante para varios corredores: algunos de los principales competidores del Tour de Francia se retiraron de la carrera en ruta olímpica para concentrarse en el Tour, mientras que otros (entre ellos Tadej Pogačar) participaron en ambas pruebas. El crecimiento continuado del calendario ciclista sigue poniendo a prueba el lugar que ocupan los Juegos Olímpicos dentro de la estructura más amplia del ciclismo profesional.

Ciclocross, Mountain Bike y Más Allá

Más allá de las tradiciones del ciclismo en ruta y en pista, el ciclismo profesional incluye estructuras competitivas sustanciales de ciclocross y mountain bike. El ciclocross es una disciplina de otoño e invierno que se celebra principalmente en Bélgica, los Países Bajos, Francia y la región del Benelux en general, donde los corredores compiten en circuitos cortos que incluyen tramos de hierba, barro, arena, descensos técnicos, obstáculos que requieren bajarse y subirse a la bicicleta, y diversas otras características. La temporada de ciclocross transcurre de octubre a febrero y ofrece una estructura competitiva para los ciclistas de ruta durante el período de fuera de temporada. La Copa del Mundo de Ciclocross de la UCI y el Campeonato del Mundo de Ciclocross de la UCI constituyen el principal marco competitivo.

El dominio belga y neerlandés del ciclocross profesional ha sido absoluto durante la mayor parte de la era moderna. Los corredores belgas Sven Nys, Niels Albert y Wout van Aert (hoy también un destacado ciclista de ruta) han figurado entre los principales especialistas del ciclocross. Los corredores neerlandeses Mathieu van der Poel (también ahora un destacado ciclista de ruta), Lars van der Haar y otros han continuado la tradición neerlandesa. La integración del ciclocross con el calendario de las carreras en ruta ha sido uno de los desarrollos más interesantes del ciclismo profesional moderno, con varios de los principales ciclistas de ruta compitiendo también con éxito en ciclocross durante los meses de invierno.

El mountain bike se desarrolló en la década de 1970 en California como disciplina ciclista de campo a través y ha crecido hasta convertirse en un deporte competitivo de primer orden con múltiples subdisciplinas, entre ellas el cross-country, el descenso, el four-cross, el dual slalom y el freeride. La Copa del Mundo de Mountain Bike de la UCI y el Campeonato del Mundo de Mountain Bike de la UCI constituyen el principal marco competitivo internacional. Las pruebas olímpicas de cross-country en mountain bike forman parte del programa olímpico desde Atlanta 1996. El suizo Nino Schurter ha sido el ciclista de mountain bike de cross-country dominante de las últimas décadas, con múltiples títulos mundiales y medallas de oro olímpicas. El francés Loïc Bruni ha sido el principal especialista del descenso en mountain bike de la era moderna.

El ciclismo en gravel ha surgido como una nueva disciplina de primer nivel a lo largo de la última década, combinando elementos del ciclismo en ruta y del mountain bike en pruebas de larga distancia disputadas principalmente en caminos de grava y tierra. La carrera Unbound Gravel en Kansas (anteriormente conocida como Dirty Kanza) se ha convertido en el evento de ciclismo en gravel más famoso del mundo, con opciones de distancia de 200 y 100 millas que atraen a los principales ciclistas profesionales junto a corredores aficionados. Los eventos italianos L'Eroica, celebrados en los caminos de grava de la Toscana, han aportado otra tradición significativa del ciclismo en gravel.

La cultura ciclista en sentido amplio ha continuado expandiéndose a través de nuevos formatos y disciplinas. La tradición del ciclismo en fixed-gear que surgió de las culturas urbanas de mensajería en bicicleta en la década de 1990 ha generado su propia estructura competitiva, incluida la serie Red Hook Criterium celebrada en diversas ciudades de todo el mundo. Los distintos eventos de ciclismo de ultradistancia, entre ellos la Race Across America (RAAM) y la Transcontinental Race, han creado sus propias tradiciones competitivas. La continua expansión del ciclismo profesional hacia estas diversas disciplinas ha brindado oportunidades a corredores cuyas carreras no encajan de manera natural en los modelos del ciclismo en ruta o en pista.

La economía del ciclismo profesional moderno

La escala económica del ciclismo profesional moderno ha crecido de forma considerable a lo largo de las dos últimas décadas. El Tour de Francia genera aproximadamente 150 millones de euros de ingresos anuales para la Amaury Sport Organisation, entidad que organiza la carrera. Los ingresos proceden principalmente de los derechos de emisión (aproximadamente 60 millones de euros anuales, siendo las cadenas europeas las que abonan la mayor parte), los acuerdos de patrocinio y asociación (aproximadamente 50 millones de euros anuales) y los diversos ingresos comerciales derivados de la Caravane Publicitaire de la carrera y otras actividades comerciales asociadas. La carrera genera una actividad económica adicional considerable en las ciudades anfitrionas a lo largo del recorrido; las estimaciones sugieren que cada ciudad anfitriona recibe varios millones de euros de impacto económico por acoger una salida o llegada del Tour de Francia.

El Giro de Italia genera aproximadamente 50 millones de euros de ingresos anuales para La Gazzetta dello Sport. La Vuelta a España genera aproximadamente 30 millones de euros anuales. Las clásicas Monumento generan conjuntamente aproximadamente entre 20 y 30 millones de euros anuales para sus organizadores. Las diversas pruebas restantes del UCI WorldTour proporcionan ingresos adicionales, aunque sustancialmente inferiores a los de las Grandes Vueltas y los Monumentos.

La economía a nivel de equipo en el ciclismo profesional comprende aproximadamente 600 millones de euros de ingresos anuales por patrocinio repartidos entre los veinte WorldTeams, con presupuestos individuales de equipo que oscilan entre aproximadamente 10 millones de euros y 50 millones de euros anuales. Los presupuestos de los equipos se financian principalmente a través de patrocinios principales de empresas patrocinadoras, entre cuyos patrocinadores figuran UAE (el equipo de Pogačar), Visma (el equipo de Vingegaard), INEOS, Bora, Trek, Movistar, Soudal Quick-Step, EF, Bahrain Victorious, Astana y varios otros que aportan la financiación principal. La economía de patrocinio del ciclismo profesional sigue siendo notablemente modesta en comparación con los grandes deportes de equipo, siendo los mayores presupuestos de los equipos ciclistas aproximadamente equivalentes a los de los clubes de fútbol situados en la zona media de la Premier League inglesa.

Los salarios individuales de los corredores en los WorldTeams oscilan entre aproximadamente 50.000 euros anuales para los corredores más jóvenes y los gregarios de menor rango, y varios millones de euros anuales para los principales líderes de clasificación general. El contrato de Tadej Pogačar con el UAE Team Emirates ha sido reportado como de un valor aproximado de 6 millones de euros anuales. El contrato de Jonas Vingegaard con el Visma-Lease a Bike ha sido reportado como de un valor aproximado de 6 millones de euros anuales. Los principales esprinters han percibido aproximadamente entre 2 y 4 millones de euros anuales. Los principales especialistas en clásicas han percibido cantidades similares. La considerable brecha económica entre los corredores de primer nivel y el resto del pelotón sigue siendo un rasgo definitorio de la estructura económica del deporte.

El contexto económico más amplio del ciclismo profesional ha continuado evolucionando con el desarrollo gradual de la inversión saudí en el deporte. La adquisición estatal saudí de equipos importantes (incluida la reciente inversión en Bahrain Victorious), el establecimiento de nuevas carreras en Oriente Medio (el UAE Tour, el Tour de Arabia Saudí y otras diversas pruebas), y las cuantiosas inversiones comerciales en la infraestructura institucional del deporte han producido cambios significativos en el panorama comercial de la disciplina. Las implicaciones para la estructura comercial a largo plazo del ciclismo profesional, incluida la posibilidad de estructuras alternativas de competición financiadas por Arabia Saudí comparables al LIV Golf en el golf profesional, están aún por ver.

El futuro del ciclismo

El futuro del ciclismo profesional se enfrenta a una serie de preguntas significativas en la tercera década del siglo XXI. La continua dominancia de la rivalidad Pogačar-Vingegaard en la categoría masculina y la generación Van Vleuten-Vos-Kopecky en la categoría femenina ha producido competiciones excepcionales en los últimos años, pero la estructura competitiva más amplia del deporte ha seguido evolucionando de maneras que podrían generar cambios sustanciales en los años venideros. El continuo crecimiento del ciclismo esloveno, con Pogačar y Roglic representando a dos de los ciclistas más fuertes de su generación, ha sido uno de los desarrollos más notables. El crecimiento del ciclismo colombiano, ecuatoriano y de otros países sudamericanos ha sido igualmente importante, con corredores como Egan Bernal, Richard Carapaz, Nairo Quintana y varios otros que representan los estándares en ascenso del ciclismo sudamericano.

La sostenibilidad medioambiental del ciclismo profesional se ha convertido en una preocupación cada vez más prominente. La considerable huella de carbono del Tour de Francia y otras grandes carreras (cuyos convoyes incluyen cientos de vehículos de apoyo), el consumo energético asociado a los calendarios de competición internacional durante todo el año, la sostenibilidad más amplia de la propia industria ciclista y el impacto climático de la expansión global del deporte han sido objeto de un debate considerable. El UCI y los organizadores de las carreras han anunciado diversas iniciativas de sostenibilidad, aunque la transformación sustancial ha sido limitada hasta la fecha.

La evolución tecnológica del ciclismo profesional ha sido considerable. La introducción de los frenos de disco (adoptados de forma universal en el WorldTour hacia el año 2020), el desarrollo de equipamiento aerodinámico que incluye manillares aero, cascos e indumentaria, el uso de potenciómetros por parte de todos los ciclistas profesionales, la integración de la transmisión inalámbrica de datos de rodaje a los coches del equipo y a las retransmisiones televisivas, el desarrollo de materiales como la fibra de carbono que han seguido reduciendo el peso de las bicicletas y mejorando la aerodinámica, y los diversos avances tecnológicos adicionales han producido bicicletas sustancialmente distintas a las de hace apenas quince años. La continua evolución tecnológica probablemente generará nuevos cambios en el deporte.

El calendario del ciclismo profesional ha seguido aumentando las exigencias sobre la carga de trabajo de los corredores. Los principales ciclistas del WorldTour compiten actualmente en aproximadamente 70-100 días de carrera al año, con las diversas carreras por etapas, clásicas y otros eventos que acumulan una carga de trabajo anual considerable. Las crecientes preocupaciones sobre la carga de trabajo de los corredores han generado diversas propuestas de reforma del calendario, aunque las reformas sustanciales han sido limitadas hasta la fecha. La relación entre la competición en Grandes Vueltas, la competición en clásicas y las demás carreras del calendario del WorldTour seguirá siendo probablemente objeto de negociación institucional.

La expansión más amplia del ciclismo profesional hacia nuevos mercados ha continuado durante los últimos años. El UAE Tour se ha convertido en una importante carrera de inicio de temporada. El Tour de Arabia Saudí, el Tour Colombia, el Tour Down Under (en Australia), las diversas carreras asiáticas y el Tour du Faso africano han seguido desarrollándose. La continua integración de nuevos mercados en el calendario más amplio del ciclismo profesional probablemente marcará de manera significativa la estructura económica del deporte durante las próximas décadas. La relación entre la consolidada tradición ciclista europea y los emergentes mercados internacionales seguirá siendo uno de los temas institucionales centrales del ciclismo profesional.

Conclusión

El ciclismo profesional en ruta es uno de los deportes más exigentes y estratégicamente más complejos del mundo. Las tres Grandes Vueltas de tres semanas —el Tour de Francia, el Giro de Italia y la Vuelta a España—, junto con las cinco clásicas de un día denominadas Monumentos, constituyen la columna vertebral estructural del deporte, y proporcionan el marco en el que los principales ciclistas profesionales de cada época han competido por los títulos más prestigiosos del ciclismo. La historia del deporte, que se extiende de manera ininterrumpida desde la fundación del Tour de Francia en 1903 hasta el presente, ha dado lugar a una de las grandes tradiciones culturales sostenidas del deporte continental europeo.

La historia del ciclismo profesional ha producido figuras individuales cuyas actuaciones han quedado grabadas en la memoria permanente del deporte. Maurice Garin, primer vencedor del Tour de Francia; Octave Lapize, quien llamó asesinos a los organizadores del Tour mientras ascendía el Aubisque en 1910; Henri Pélissier, que expuso la cultura del dopaje en los albores del ciclismo en su célebre entrevista con Albert Londres; Fausto Coppi y Gino Bartali, los rivales italianos que dominaron el ciclismo de la posguerra; Jacques Anquetil, el primer vencedor del Tour en cinco ocasiones; Eddy Merckx, el ciclista más dominante de todos los tiempos; Bernard Hinault, el combativo campeón francés; Greg LeMond, el primer estadounidense ganador del Tour; Miguel Induráin, el único ciclista en ganar el Tour en cinco ediciones consecutivas; Lance Armstrong, cuyas siete victorias en el Tour le fueron posteriormente retiradas; y los campeones modernos Tadej Pogačar y Jonas Vingegaard: todos estos corredores han forjado carreras que evocan décadas de recuerdo y debate posteriores.

El deporte ha sido modelado de manera sustancial por sus crisis de dopaje. La entrevista con Pélissier de 1924, el Affaire Festina de 1998, la investigación de la Operación Puerto, el escándalo de dopaje de la era Lance Armstrong y las diversas investigaciones menores que han continuado hasta el presente han generado períodos de reforma institucional y un escepticismo público persistente sobre la integridad del ciclismo profesional. La respuesta institucional, que incluye el sistema del pasaporte biológico, el continuo desarrollo de la tecnología de los controles antidopaje y otras medidas diversas, ha dado lugar a un deporte sustancialmente mejor vigilado que el de los años noventa y dos mil, aunque las preocupaciones por el dopaje han seguido surgiendo de manera periódica.

El ciclismo profesional continuará evolucionando. La creciente globalización del deporte, el auge del ciclismo profesional femenino, las emergentes preocupaciones medioambientales en materia de sostenibilidad, la continua evolución tecnológica del material y la preparación de los corredores, las exigencias cada vez mayores del calendario de competición y otros cambios diversos seguirán modelando el deporte en las próximas décadas. La restauración de la integridad competitiva del deporte tras la era Armstrong, la continuada solidez de la tradición ciclista europea, la creciente diversidad internacional de los ciclistas de élite y la perdurable importancia cultural del ciclismo en la Europa continental seguirán definiendo el deporte. El futuro del ciclismo profesional permanece incierto en muchos aspectos concretos, pero el atractivo fundamental de las Grandes Vueltas, los Monumentos y la estructura más amplia del ciclismo profesional lleva ya más de un siglo vigente y no muestra señal alguna de declive. El ciclismo profesional sigue siendo una de las grandes instituciones culturales del mundo moderno.

Fuentes

William Fotheringham, Roule Britannia: A History of Britons in the Tour de France (Yellow Jersey, 2005).

William Fotheringham, Half Man, Half Bike: The Life of Eddy Merckx (Yellow Jersey, 2012).

William Fotheringham, Put Me Back On My Bike: In Search of Tom Simpson (Yellow Jersey, 2002).

Geoffrey Wheatcroft, Le Tour: A History of the Tour de France (Pocket Books, 2003).

Bill McGann and Carol McGann, The Story of the Tour de France, Volume 1: 1903-1964 (McGann Publishing, 2006).

Bill McGann and Carol McGann, The Story of the Tour de France, Volume 2: 1965-2007 (McGann Publishing, 2008).

Matt Rendell, The Death of Marco Pantani: A Biography (W. W. Norton, 2007).

Daniel Friebe, Eddy Merckx: The Cannibal (Ebury, 2012).

Daniel Coyle, Lance Armstrong's War (HarperCollins, 2005).

David Walsh, Seven Deadly Sins: My Pursuit of Lance Armstrong (Simon and Schuster, 2013).

David Walsh and Pierre Ballester, L.A. Confidentiel: Les Secrets de Lance Armstrong (La Martinière, 2004).

Tyler Hamilton and Daniel Coyle, The Secret Race: Inside the Hidden World of the Tour de France (Bantam, 2012).

Agencia Antidopaje de los Estados Unidos, Reasoned Decision of the United States Anti-Doping Agency on Disqualification and Ineligibility of Lance Armstrong (USADA, octubre de 2012).

Edward Pickering, The Yellow Jersey Club: Inside the Tour de France (Bantam, 2015).

Cobertura ciclista de BBC Sport, bbc.co.uk/sport/cycling (registros y archivos de competiciones).

L'Équipe, lequipe.fr (archivos de cobertura diaria del Tour de Francia).

Revista Procycling, varios números.