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Historia del Maratón y los Grandes Maratones del Mundo

Una historia completa del maratón desde los Juegos Olímpicos de Atenas de 1896 hasta los seis Grandes Maratones del Mundo y la moderna barrera de las dos horas

Velocidad

Introducción

El maratón es la prueba de carrera olímpica estándar más larga y uno de los eventos deportivos individuales de mayor significación cultural en el mundo. La distancia estándar del maratón, de 42,195 kilómetros (26,2 millas), ha sido disputada por corredores profesionales y aficionados desde los Juegos Olímpicos de Atenas de 1896, cuando el maratón olímpico moderno inaugural fue ganado por el pastor griego Spyridon Louis. La distancia se estandarizó en exactamente 42,195 kilómetros a partir de 1921, estandarización que surgió del recorrido del maratón olímpico de Londres de 1908, cuya medición había arrojado 26 millas y 385 yardas.

Las Maratones Majors del Mundo (World Marathon Majors, WMM) constituyen la principal estructura de campeonato internacional para el maratón profesional de élite. La serie comprende seis maratones anuales de primer nivel: el Maratón de Boston (fundado en 1897, disputado cada abril), el Maratón de la Ciudad de Nueva York (fundado en 1970, disputado cada noviembre), el Maratón de Chicago (fundado en 1977, disputado cada octubre), el Maratón de Berlín (fundado en 1974, disputado cada septiembre), el Maratón de Londres (fundado en 1981, disputado cada abril) y el Maratón de Tokio (fundado en 2007, disputado cada marzo). La serie se estableció en 2006 con las cinco majors originales y se amplió para incluir Tokio en 2013. Las distintas pruebas de las WMM atraen en conjunto a más de 250.000 corredores de élite y aficionados cada año, con campos de participantes que incluyen medallistas olímpicos y de los Campeonatos del Mundo, poseedores de récords mundiales y diversos corredores de élite en ciernes.

Este artículo recorre la historia completa del maratón: desde la legendaria carrera del año 490 a. C. realizada por el mensajero ateniense Fidípides, pasando por el maratón moderno inaugural de los Juegos Olímpicos de Atenas de 1896, la estandarización en Londres de 1908 de la distancia de 26,2 millas, las diversas tradiciones maratonianas de principios del siglo XX, la fundación de las seis World Marathon Majors y su gradual consolidación como estructura de campeonato de élite, el notable dominio del África Oriental en el maratón a lo largo de la era moderna, la brillante carrera de Eliud Kipchoge y su histórica carrera sub-dos-horas de 2019 en Viena (así como su progresión oficial en el récord mundial), el desarrollo paralelo del maratón femenino, los recientes récords mundiales femeninos de Brigid Kosgei y Tigist Assefa, la importante competición en silla de ruedas en el maratón, y la economía moderna y la más amplia significación cultural de la prueba.

Orígenes antiguos y resurgimiento moderno

El maratón debe su nombre a la Batalla de Maratón, librada en el año 490 a. C. entre las fuerzas griegas (principalmente atenienses, con una considerable asistencia de los plateos) y un ejército invasor persa al mando del rey Darío I. Según el relato legendario, el mensajero ateniense Filípides (denominado en ocasiones Philippides en diversas fuentes) corrió desde el campo de batalla de Maratón hasta Atenas (aproximadamente 40 kilómetros) para anunciar la victoria griega, tras lo cual se desplomó y murió al entregar el mensaje. La veracidad histórica de este relato ha sido ampliamente cuestionada por los historiadores clásicos, ya que diversos testimonios indican que Filípides había corrido en realidad desde Atenas hasta Esparta (aproximadamente 246 kilómetros) para solicitar ayuda militar espartana antes de la batalla.

El maratón moderno fue creado para los Juegos Olímpicos de Atenas de 1896 como conmemoración deliberada de la leyenda de Filípides. El erudito francés Michel Bréal propuso la carrera de maratón a Pierre de Coubertin, fundador de los Juegos Olímpicos modernos, como vínculo expreso entre los Juegos modernos y la tradición griega antigua. El maratón propuesto seguiría la ruta histórica de Maratón a Atenas, con una distancia aproximada de 40 kilómetros. La propuesta fue aceptada por el Comité Olímpico Internacional, y el maratón de 1896 se disputó sobre la ruta histórica el 10 de abril de 1896.

El maratón inaugural de los Juegos Olímpicos de Atenas de 1896 fue ganado por Spyridon Louis, un aguador y pastor griego procedente de la aldea de Maroussi (al norte de Atenas). Louis completó el recorrido de aproximadamente 40 kilómetros en 2 horas, 58 minutos y 50 segundos. La victoria griega en el maratón fue ampliamente celebrada en toda Grecia, y el profundo orgullo nacional generó una extraordinaria atención cultural. Louis se convirtió en una de las figuras deportivas individuales más reconocidas de la era olímpica moderna temprana, recibiendo numerosos regalos y honores con posterioridad. Su medalla de oro olímpica ha sido considerada uno de los momentos deportivos individuales más celebrados de la historia de Grecia.

La estandarización de la distancia del maratón en 42,195 kilómetros se produjo fundamentalmente a raíz de los Juegos Olímpicos de Londres de 1908. El recorrido original del maratón de 1908 estaba previsto en 25 millas, pero la familia real británica había solicitado diversas modificaciones del trazado para que la carrera partiera del Castillo de Windsor y llegara al Estadio Olímpico frente al palco real. Dichas modificaciones dieron lugar a una distancia final de 26 millas y 385 yardas (42,195 kilómetros). La posterior aceptación generalizada de esta distancia como la distancia estándar del maratón quedó confirmada por la Federación Internacional de Atletismo Amateur en 1921, y todas las carreras de maratón disputadas desde entonces se han celebrado sobre la distancia de 42,195 kilómetros.

Los Seis Maratones Mayores del Mundo

El Maratón de Boston es el más antiguo de los seis Maratones Mayores del Mundo y la segunda carrera en ruta celebrada de forma ininterrumpida más antigua del mundo (después del Stadtbestigung en Hannover, Alemania). El Maratón de Boston se disputó por primera vez el 19 de abril de 1897, con John J. McDermott ganando la carrera inaugural en 2 horas, 55 minutos y 10 segundos. La carrera se ha disputado anualmente cada abril (con la excepción de 1918 debido a la Primera Guerra Mundial), y los sucesivos ganadores han forjado carreras maratonianas individuales extraordinarias. Entre los legendarios ganadores del Maratón de Boston figuran Clarence DeMar (el brillante corredor estadounidense que ganó la carrera siete veces entre 1911 y 1930), Bill Rodgers (el brillante corredor estadounidense que la ganó cuatro veces a finales de la década de 1970), Robert de Castella (el brillante corredor australiano) y otros muchos.

El atentado del Maratón de Boston del 15 de abril de 2013 constituyó uno de los ataques terroristas más trascendentes perpetrados en un evento deportivo. Dos artefactos explosivos improvisados detonaron cerca de la línea de meta de la carrera, causando la muerte de tres espectadores y heridas de consideración a más de 264 personas. Las posteriores investigaciones policiales identificaron a los hermanos Tsarnaev como los autores del atentado, y los consiguientes procesos judiciales derivaron en condenas y sentencias. El Maratón de Boston de 2014, disputado como la primera carrera tras el atentado, suscitó una extraordinaria atención cultural posterior.

El Maratón de Nueva York se disputó por primera vez en 1970 con 127 corredores compitiendo en una pequeña carrera alrededor de Central Park. Desde entonces, la carrera ha crecido hasta convertirse en uno de los maratones más grandes del mundo, con aproximadamente 50.000 corredores participando en la edición moderna. El recorrido fue modificado sustancialmente en 1976 para atravesar los cinco distritos de Nueva York (Staten Island, Brooklyn, Queens, el Bronx y Manhattan), y el considerable valor turístico del trazado ha dado lugar a una de las experiencias maratonianas más distintivas. Entre los ganadores del Maratón de Nueva York figuran múltiples corredores brillantes tanto en la categoría de élite como en otras categorías.

El Maratón de Chicago se disputó por primera vez en 1977 con 4.200 corredores. La carrera ha crecido posteriormente hasta convertirse en uno de los principales Maratones Mayores del Mundo, y sus sucesivos ganadores han producido actuaciones individuales extraordinarias. Los récords del recorrido del Maratón de Chicago han competido de forma notable con los de los demás Maratones Mayores del Mundo. El Maratón de Chicago de 2023 dio lugar al récord mundial masculino de Kelvin Kiptum (2:00:35), que fue posteriormente igualado y superado en carreras ulteriores. El 2:11:53 de Tigist Assefa en la carrera femenina de 2023 estableció el récord mundial femenino.

El Maratón de Berlín se disputó por primera vez en 1974 y ha experimentado un crecimiento considerable desde entonces. El trazado notablemente llano de la carrera ha dado lugar a numerosas marcas mundiales en maratón, entre cuyos poseedores figuran Patrick Makau (2011), Wilson Kipsang (2013), Dennis Kimetto (2014), Eliud Kipchoge (en múltiples ocasiones, incluidas 2018 y 2022) y Tigist Assefa (poseedora del récord mundial femenino en la carrera exclusivamente femenina, 2:11:53 en 2023). El tiempo de Kipchoge en el Maratón de Berlín de 2022, 2:01:09, fue el récord mundial masculino desde 2022 hasta la posterior progresión de marcas. El 2:00:35 de Kelvin Kiptum, poseedor del récord masculino de 2024 (en Chicago 2023), ha tenido una relevancia considerable.

El Maratón de Londres se disputó por primera vez en 1981 y ha experimentado un crecimiento notable hasta convertirse en uno de los principales Maratones Mayores del Mundo. Entre los ganadores del Maratón de Londres figuran múltiples corredores brillantes. El Maratón de Tokio se disputó por primera vez en 2007 y se incorporó a la serie de los Maratones Mayores del Mundo en 2013, con un reconocimiento posterior considerable como una de las principales carreras de maratón de élite.

Dominio de África Oriental

La carrera de maratón ha estado sustancialmente dominada por corredores de África Oriental, principalmente de Kenia y Etiopía, a lo largo de la era moderna de la competición profesional de maratón. El sustancial dominio de África Oriental ha producido actuaciones individuales extraordinarias y ha configurado de manera determinante el panorama competitivo general del maratón. Los diversos corredores kenianos y etíopes han ostentado el récord mundial de maratón masculino de forma ininterrumpida desde 2003 (siendo la victoria de Paul Tergat en el Maratón de Berlín de 2003 con 2:04:55 el primer maratón por debajo de las 2:05), y los corredores kenianos y etíopes han ostentado el récord mundial de maratón femenino de forma ininterrumpida desde 2003 (siendo la actuación de Paula Radcliffe en el Maratón de Londres de 2003 con 2:15:25 el primer maratón femenino por debajo de las 2:16).

La tradición maratoniana keniana ha estado sustancialmente centrada en la región del Valle del Rift, particularmente en torno a las localidades de Eldoret, Iten y diversas otras comunidades del Valle del Rift. El sustancial entorno de entrenamiento en altitud (con las distintas localidades del Valle del Rift situadas a aproximadamente 2.400 metros sobre el nivel del mar), el marcado énfasis cultural en la carrera y los diversos factores contribuyentes adicionales han producido corredores kenianos individuales extraordinarios. Los diversos campeones kenianos de maratón incluyen a Paul Tergat, Sammy Wanjiru (medallista de oro olímpico en 2008), Eliud Kipchoge (múltiple medallista de oro olímpico y ex poseedor del récord mundial de maratón), Wilson Kipsang, Patrick Makau, Geoffrey Mutai, Kelvin Kiptum (el actual poseedor del récord mundial de maratón masculino antes de su fallecimiento en febrero de 2024 en un accidente de tráfico), entre otros.

La tradición maratoniana etíope ha sido igualmente notable, con las diversas regiones de alta altitud de Etiopía (particularmente en torno a Addis Abeba y Bekoji) produciendo corredores individuales extraordinarios. Los diversos campeones etíopes de maratón incluyen a Haile Gebrselassie (el brillante corredor etíope que ganó dos medallas de oro olímpicas en los 10.000 metros y estableció diversos récords mundiales en las carreras de fondo), Tirunesh Dibaba (múltiple medallista de oro olímpica en pruebas de fondo en pista), Tigist Assefa (la actual poseedora del récord mundial de maratón femenino con su 2:11:53 en Berlín 2023), Letesenbet Gidey, entre otras.

El dominio más amplio de África Oriental ha generado una considerable atención cultural. Las diversas investigaciones posteriores sobre los factores que contribuyen al dominio de África Oriental (incluido el entorno de entrenamiento en altitud, el marcado énfasis cultural en la carrera, los diversos factores genéticos, las distintas metodologías de entrenamiento y otros factores adicionales) han suscitado una extensa atención ulterior. Los diversos intentos posteriores de otros países por desarrollar programas competitivos de maratón han producido éxitos ocasionales, pero no han desafiado de manera sustancial el dominio de África Oriental.

Las dimensiones económicas del maratón de África Oriental han sido considerables. Los diversos corredores kenianos y etíopes han obtenido ingresos individuales extraordinarios en concepto de premios en metálico a través de las distintas carreras de maratón, con las diversas estructuras de premios de las WMM generando recompensas individuales sustanciales. Los diversos desarrollos económicos posteriores en las comunidades del Valle del Rift (con diversos ex campeones kenianos de maratón invirtiendo de manera sustancial en infraestructura local, educación y diversas otras actividades de desarrollo) han generado una considerable atención ulterior.

Eliud Kipchoge y la barrera de las dos horas

Eliud Kipchoge ha sido el maratonista individual más laureado en la historia de este deporte. Kipchoge, nacido en 1984 en Kapsisiywa, Kenia, ha conquistado múltiples medallas de oro olímpicas (Río 2016, Tokio 2020) y ha acumulado múltiples victorias en las World Marathon Majors a lo largo de su carrera. Su palmarés en maratón incluye 10 victorias en las WMM (un récord), el anterior récord mundial masculino de maratón de 2:01:09 (establecido en el Maratón de Berlín 2022) y otros logros verdaderamente extraordinarios. Ha sido ampliamente reconocido como el mejor maratonista de cualquier época.

La intensa campaña de Kipchoge para romper la barrera de las dos horas en maratón dio lugar a uno de los eventos deportivos individuales más extraordinarios de la era moderna. Los diversos intentos de superar dicha barrera habían sido objeto de considerable atención a lo largo de la década de 2010, y el formidable desafío fisiológico que entraña la meta generó un extenso debate científico posterior. El primer intento de Kipchoge de bajar de las dos horas, el proyecto Nike Breaking2 celebrado en el circuito de Fórmula 1 de Monza el 6 de mayo de 2017, produjo un tiempo de 2:00:25 —extraordinariamente cercano, aunque sin lograr superar la barrera de las dos horas—. El intento de Monza no fue homologado como tiempo oficial de maratón debido al uso generalizado de equipos de liebres en un formato no estándar.

El exitoso intento de Kipchoge de completar un maratón en menos de dos horas fue el INEOS 1:59 Challenge, celebrado el 12 de octubre de 2019 en el Parque del Prater de Viena, Austria. El intento se llevó a cabo en condiciones rigurosamente controladas, que incluían diversos equipos de liebres (aproximadamente 42 corredores que se alternaban a lo largo de la prueba), un recorrido llano en carreteras cerradas al tráfico y otras condiciones de apoyo adicionales. Kipchoge completó la distancia de maratón en 1 hora, 59 minutos y 40,2 segundos, convirtiéndose en el primer ser humano en recorrer 42,195 kilómetros en menos de dos horas. Este extraordinario logro no fue homologado como récord mundial oficial de maratón debido a las diversas condiciones no estándar bajo las que se realizó; no obstante, ha sido ampliamente reconocido como uno de los logros deportivos individuales más extraordinarios de la historia del atletismo moderno.

La barrera de las dos horas ha tenido una relevancia considerable en el ámbito del maratón. Los sucesivos intentos de romper dicha barrera en condiciones oficiales estándar han seguido generando una atención notable. Los sucesivos récords mundiales oficiales —siendo el tiempo de Kelvin Kiptum en el Maratón de Chicago 2023, de 2:00:35, el más reciente en la categoría masculina— han continuado aproximándose a la barrera de las dos horas. El sostenido debate científico y cultural en torno a dicha barrera ha seguido marcando el discurso general sobre el maratón.

El impacto cultural de Kipchoge ha sido considerable. Sus sucesivas participaciones en las carreras de las World Marathon Majors han continuado generando una atención notable. La celebración cultural de su carrera dentro de Kenia ha suscitado una extraordinaria proyección cultural. Las sucesivas generaciones de maratonistas kenianos y etíopes han prolongado la notable hegemonía del África Oriental que Kipchoge ha contribuido de manera decisiva a forjar a lo largo de su carrera.

Maratón femenina

La maratón femenina ha experimentado una expansión considerable a lo largo de las últimas cinco décadas. La maratón olímpica femenina se disputó por primera vez en los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 1984, cuando la estadounidense Joan Benoit Samuelson ganó la inaugural maratón olímpica femenina en 2:24:52. La notable expansión posterior de la maratón femenina ha dado lugar a carreras deportivas individuales extraordinarias y ha configurado de manera sustancial el panorama competitivo general de la maratón.

La tradición temprana de la maratón femenina estuvo considerablemente condicionada por diversas restricciones institucionales. Las mujeres habían sido ampliamente excluidas de la participación en maratones por distintas federaciones nacionales de atletismo hasta principios de la década de 1960, y las diversas pruebas de carrera femenina en los Juegos Olímpicos y en los Campeonatos del Mundo habían estado restringidas en gran medida a distancias más cortas. Diversas pioneras de la maratón femenina, entre ellas Kathrine Switzer (quien corrió de manera célebre el Maratón de Boston de 1967 como corredora inscrita oficialmente, a pesar de los intentos posteriores de varios oficiales de la carrera por retirarla del recorrido), Bobbi Gibb (quien había corrido el Maratón de Boston de 1966 de forma no oficial, convirtiéndose en la primera mujer en completar el recorrido del Maratón de Boston) y otras muchas, contribuyeron de forma decisiva al desarrollo institucional de la maratón femenina.

La considerable expansión de la maratón femenina durante las décadas de 1970 y 1980 produjo, de manera gradual pero significativa, una aceptación institucional más amplia de la competición femenina en maratón. El Maratón de Boston de 1972 fue el primero en aceptar oficialmente las inscripciones de mujeres. Los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 1984 incluyeron la primera maratón olímpica femenina. Las diversas expansiones posteriores han dado lugar a la moderna tradición de la maratón femenina, caracterizada por una notable profundidad competitiva y una considerable relevancia comercial.

Entre las destacadas maratonistas individuales figuran Joan Benoit Samuelson (medallista de oro inaugural en la maratón olímpica femenina de 1984), Grete Waitz (la brillante corredora noruega que ganó nueve Maratones de Nueva York entre 1978 y 1988), Rosa Mota (la brillante corredora portuguesa que ganó la maratón olímpica femenina en Seúl 1988), Tegla Loroupe (la brillante corredora keniana que ostentó el récord mundial de maratón femenina en distintos momentos), Paula Radcliffe (la brillante corredora británica que mantuvo el récord mundial de maratón femenina durante 16 años con su tiempo de 2:15:25 en el Maratón de Londres de 2003, hasta que Brigid Kosgei lo superó finalmente en 2019), Brigid Kosgei (la brillante corredora keniana cuyo tiempo de 2:14:04 en el Maratón de Chicago de 2019 fue el récord mundial de maratón femenina hasta que Tigist Assefa lo batió en 2023), Tigist Assefa (la brillante corredora etíope cuyo tiempo de 2:11:53 en el Maratón de Berlín de 2023 constituye el actual récord mundial de maratón femenina), Mary Keitany, Florence Kiplagat, Catherine Ndereba, y muchas otras.

La infraestructura competitiva general de la maratón femenina ha continuado expandiéndose. Las diversas carreras de las World Marathon Majors han seguido ofreciendo importantes premios en metálico para las corredoras de élite, y los patrocinios comerciales posteriores han ampliado considerablemente la estructura comercial general de la maratón femenina. Las diversas iniciativas de equidad de género en la maratón han continuado configurando el desarrollo institucional en términos más amplios. La persistente hegemonía del África Oriental en la maratón femenina ha discurrido en paralelo a la considerable dominación en la maratón masculina.

Era Moderna, Economía y Conclusión

La escala económica de la competencia moderna de los World Marathon Majors ha sido considerable. Las distintas carreras de las WMM generan colectivamente aproximadamente 300 millones de dólares en ingresos anuales a través de las diversas cuotas de inscripción, los distintos acuerdos de patrocinio, las diversas asociaciones de transmisión y otras actividades comerciales. Las distintas carreras individuales de las WMM, entre ellas Boston, Nueva York, Chicago, Berlín, Londres y Tokio, atraen colectivamente a más de 250.000 corredores al año y producen un impacto económico anual total superior a 1.000 millones de dólares para las distintas ciudades anfitrionas.

El dinero en premios para la élite en las distintas carreras de las WMM ha sido considerable. Los ganadores de las distintas carreras de las WMM reciben habitualmente aproximadamente 50.000 dólares por la victoria individual en la carrera, mientras que la clasificación final de las distintas series de las WMM genera premios adicionales igualmente sustanciales. Las distintas bonificaciones por récord mundial abonadas por las carreras de las WMM y por los diversos patrocinios de calzado deportivo han producido ingresos adicionales considerables para los distintos poseedores de récords mundiales. Los distintos patrocinios de calzado deportivo de élite con marcas como Nike, Adidas, ASICS, Hoka y otras han generado ingresos adicionales sustanciales para los distintos corredores de élite.

La relevancia cultural más amplia del maratón ha continuado desarrollándose. El notable crecimiento de la recaudación de fondos benéficos a través de las distintas carreras de las WMM —en las que los participantes suelen recaudar cantidades considerables para diversas causas benéficas— ha producido una significación cultural más amplia de gran alcance. El continuo y notable crecimiento de la participación amateur en el maratón ha dado lugar a una de las tradiciones de participación deportiva individual más extendidas del mundo.

El maratón continuará evolucionando. El sostenido dominio de África Oriental, el continuo crecimiento de la competencia femenina en el maratón, la constante expansión comercial de las distintas carreras de las WMM, las sucesivas progresiones en los récords mundiales y otros cambios seguirán configurando el panorama competitivo general del maratón en las décadas venideras. Sin embargo, el atractivo fundamental del maratón —el considerable desafío físico individual que supone completar 42,195 kilómetros, la gran significación cultural de las distintas carreras de las WMM, la sólida estructura comercial de la competencia profesional de maratón y la amplia cultura del running que la tradición maratoniana ha sustentado— perdura ya desde hace más de 125 años, desde la inauguración olímpica de Atenas 1896, y no muestra señales de declive. El maratón sigue siendo una de las grandes instituciones culturales del mundo moderno.

El atractivo fundamental del maratón —la combinación del desafío físico individual, la notable continuidad histórica que lo vincula a sus orígenes en la antigua Grecia, la gran significación cultural de las principales carreras y la intensa competitividad del running profesional de élite— ha configurado la tradición corredora más amplia durante más de un siglo. El maratón continuará siendo uno de los principales eventos deportivos individuales de cada año natural, con las distintas carreras de las WMM produciendo de manera continuada una atención considerable. El sostenido y creciente desarrollo del maratón a escala mundial seguirá moldeando el panorama competitivo en su conjunto.

Maratón en Silla de Ruedas

La competición de maratón en silla de ruedas se ha desarrollado en paralelo a la maratón estándar desde finales de la década de 1970, y todos los World Marathon Majors incluyen en la actualidad divisiones de silla de ruedas de considerable envergadura en sus formatos modernos. Los corredores de maratón en silla de ruedas utilizan sillas de ruedas de competición especialmente diseñadas, con asientos de baja altura, tres ruedas (una delantera y dos traseras) y carenados aerodinámicos, lo que produce tiempos de carrera notablemente más rápidos que los de la maratón a pie — el récord mundial masculino de maratón en silla de ruedas es de 1:17:47 (establecido por Tomoki Suzuki de Japón en la Maratón de Oita de 2024), considerablemente más rápido que cualquier tiempo humano corriendo.

La Maratón de Boston fue la primera maratón de primer nivel en incluir oficialmente una división de silla de ruedas: la Maratón de Boston de 1975 contó con el primer competidor oficial en silla de ruedas, Bob Hall. Hall completó el recorrido en 2:58, y la destacada división de silla de ruedas que le siguió en la Maratón de Boston ha llegado a constituir uno de los principales eventos deportivos anuales para sillas de ruedas. Los distintos World Marathon Majors posteriores fueron incorporando progresivamente divisiones de silla de ruedas a lo largo de finales de la década de 1970 y la de 1980.

La sólida tradición del maratón en silla de ruedas ha estado dominada por varios atletas individualmente brillantes. El corredor suizo Marcel Hug ha sido el principal maratonista masculino en silla de ruedas de la era moderna, con más de 30 victorias individuales en maratones de primer nivel a lo largo de su carrera, incluyendo múltiples victorias en los seis World Marathon Majors. La estadounidense Tatyana McFadden ha sido la principal maratonista femenina en silla de ruedas de la era moderna, con 24 victorias en los World Marathon Majors a lo largo de su carrera, incluyendo Grand Slams consecutivos (ganar las cuatro maratones de primer nivel de primavera y otoño en el mismo año) en 2013, 2014, 2015 y 2016. Otros destacados maratonistas en silla de ruedas, entre ellos Ernst van Dyk de Sudáfrica (ganador de la división de silla de ruedas de la Maratón de Boston en 10 ocasiones entre 2001 y 2014), Kurt Fearnley de Australia, Heinz Frei de Suiza (con una destacada colección de medallas de oro paralímpicas) y otros varios, han perpetuado la tradición más amplia del maratón en silla de ruedas.

La maratón paralímpica, disputada en todos los Juegos Paralímpicos de Verano desde los Paralímpicos de Nueva York/Stoke Mandeville de 1984 (celebrados conjuntamente a raíz del significativo boicot de 1980), ha seguido constituyendo el principal campeonato internacional de maratón en silla de ruedas. Los distintos campeones paralímpicos de maratón, entre ellos Tatyana McFadden (medallista de oro en los Paralímpicos de Londres 2012, Río 2016 y Tokio 2020), Marcel Hug (con un destacado palmarés de múltiples medallas paralímpicas), Heinz Frei y otros varios, han forjado trayectorias individuales extraordinarias.

El apoyo institucional más amplio a la competición de maratón en silla de ruedas ha continuado desarrollándose. Los sustanciales premios en metálico de las divisiones de silla de ruedas de los distintos World Marathon Majors se han ido aproximando gradualmente a los de las divisiones de carrera a pie, aunque todavía no se ha alcanzado una paridad plena. Las diversas alianzas de retransmisión posteriores han continuado ampliando la visibilidad general del maratón en silla de ruedas. El continuo y significativo desarrollo de la tecnología de las sillas de ruedas de competición ha seguido generando mejoras en los rendimientos individuales.

Momentos Icónicos del Maratón

El maratón ha producido numerosos momentos individuales que han quedado grabados en la memoria cultural del deporte. El colapso del corredor italiano Dorando Pietri en la entrada al estadio olímpico durante el maratón olímpico de Londres de 1908, cuando fue ayudado a cruzar la línea de llegada por compasivos oficiales antes de ser descalificado, ha sido uno de los momentos deportivos individuales más reproducidos de la era olímpica moderna temprana. La notable carrera profesional posterior de Pietri, que incluyó diversas carreras de exhibición contra competidores estadounidenses, generó una considerable atención cultural ulterior.

La inscripción en disputa de Kathrine Switzer como competidora femenina oficialmente registrada en el Maratón de Boston de 1967 produjo uno de los momentos más célebres de la tradición del atletismo femenino en su conjunto. El oficial del Maratón de Boston Jock Semple intentó retirar físicamente a Switzer del recorrido durante la carrera, y la notable fotografía posterior de Semple agarrando a Switzer se convirtió en una de las imágenes más reproducidas en cualquier deporte. Switzer completó el maratón en aproximadamente 4:20, y su posterior labor de promoción del atletismo femenino contribuyó de manera decisiva a configurar la tradición posterior del maratón femenino.

La victoria de Allison Roe de Nueva Zelanda en el Maratón de la Ciudad de Nueva York de 1981, con un tiempo de 2:25:29, fue una de las actuaciones individuales femeninas más trascendentes en la historia del maratón. El tiempo de Roe fue notablemente más rápido que el récord mundial anterior por aproximadamente tres minutos, y la considerable celebración posterior contribuyó de manera sustancial a consolidar la estructura competitiva del maratón femenino. La notable carrera de Roe se vio considerablemente limitada por lesiones recurrentes a lo largo de la década de 1980.

La carrera masculina del Maratón de Boston de 1982 produjo uno de los duelos individuales de maratón más extraordinarios de cualquier época. El estadounidense Alberto Salazar y el estadounidense Dick Beardsley corrieron juntos a lo largo de todo el recorrido, con Salazar ganando finalmente por aproximadamente dos segundos, con un tiempo de 2:08:52 frente a los 2:08:54 de Beardsley. El célebre "Duelo bajo el Sol" ha sido objeto de considerable atención posterior, incluido el libro de 2006 de John Brant con el mismo título.

La carrera masculina del Maratón de Boston de 2011 produjo el notable tiempo ganador de Geoffrey Mutai de 2:03:02, que habría constituido un récord mundial, pero no fue reconocido como tal debido al considerable desnivel del recorrido del Maratón de Boston (aproximadamente 140 metros desde la salida hasta la llegada) y a su formato de punto a punto, que no cumple con los requisitos del reglamento de récords mundiales de la IAAF/World Athletics. El notable tiempo de Mutai demostró de manera elocuente el techo de rendimiento en el maratón al que se estaba aproximando durante ese período.

El atentado terrorista del Maratón de Boston el 15 de abril de 2013 constituyó uno de los ataques terroristas más trascendentes perpetrados en un evento deportivo individual. Dos artefactos explosivos improvisados detonaron cerca de la línea de llegada de la carrera, causando la muerte de tres espectadores y dejando heridas a más de 264 personas. Las extensas investigaciones policiales posteriores identificaron a los hermanos Tsarnaev como los autores. El Maratón de Boston de 2014, disputado como la primera carrera tras el atentado, suscitó una extraordinaria atención cultural y una profunda efusión emocional en Estados Unidos, con Meb Keflezighi convirtiéndose en el primer estadounidense en ganar la carrera masculina del Maratón de Boston en 31 años.

La actuación récord mundial de Brigid Kosgei en el Maratón de Chicago de 2019 (2:14:04) rompió finalmente el récord mundial femenino anterior de Paula Radcliffe, de 2:15:25, que había perdurado durante 16 años. El notable récord de Kosgei se mantuvo durante aproximadamente cuatro años hasta que el tiempo de Tigist Assefa en el Maratón de Berlín de 2023, de 2:11:53, lo superó de manera significativa. La progresión del récord mundial femenino de maratón continúa superando ampliamente las expectativas históricas.

El maratón olímpico de París 2024 disputó las pruebas masculina y femenina a lo largo del histórico recorrido por París y Versalles. La prueba masculina fue ganada por Tamirat Tola de Etiopía con un tiempo de 2:06:26 (récord olímpico), mientras que la prueba femenina fue ganada por Sifan Hassan de los Países Bajos con un tiempo de 2:22:55 (especialmente notable dado que Hassan también había ganado medallas de bronce en las pruebas de 5.000 metros y 10.000 metros en pista en los mismos Juegos Olímpicos).

Fuentes

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